Reclusos de La Tablada dieron una visión crítica del establecimiento "modelo"
Los presos de La Tablada se han agrupado en una comisión, por intermedio de la cual han hecho llegar a los distintos poderes públicos sus planteamientos para mejorar las condiciones de vida en que se encuentran. Los reclusos, pese a denunciar las condiciones en que viven que «no son las que se les dice a la prensa», reconocen que estar en La Tablada «es como estar en una guardería si se lo compara con el Penal de Libertad, aunque tampoco es el paraíso».
Indicaron que «sobrevivir un día en las cárceles uruguayas, desde hace muchos tiempo, equivale por lo menos a 10 días de vida normal de un ser humano en un ambiente civilizado».
Este centro de reclusión, ubicado en los aledaños de Villa Colón, es considerado por las autoridades carcelarias como «cárcel modelo» y, según lo manifestara el director nacional de Cárceles Enrique Navas a LA REPUBLICA, es intención que este tipo de establecimiento se multiplique y pasen a ser «centros de rehabilitación».
Walter Gómez, uno de los presos integrante de la Comisión Establecimiento «La Tablada» dijo a LA REPUBLICA que los reclusos tienen «otras inquietudes dentro de la población carcelaria que son las que nos importan. Hay cosas que son tan elementales que uno a veces se pregunta por qué no se dicen. Por ejemplo, se cumplen tres años de la apertura de La Tablada y los pasillos que ahora sirven para hacer los festejos se llenaron de sangre cuando vino la gente que abrió esto. Fueron tremendamente golpeados, apaleados y tirados ahí en esos receptáculos».
«Esa gente después de tres años, se encuentra la mayoría acá, y es mostrado como ejemplo en lo que es el panorama del mundo carcelario. Y de alguna forma queremos que eso se refleje hacia afuera, que se conozca y que se sepa que los vecinos acá prendían cubiertas para impedir que se abriera esta cárcel. Porque los que venían aquí, los que llegaron a esta cárcel eran lo más peligroso del Penal de Libertad, que venían de un motín. ¿Y qué pasó con esta gente? Esta gente, en un cambio de lugar, de actitud, en un ofrecerle oportunidades, demostraron que son seres humanos, que pueden estar trabajando al lado del tejido. En La Tablada tenemos pocas credenciales pero algunas de ellas son, por ejemplo, el hecho de que acá no ha salido nadie muerto, acá no ha habido ahorcados, acá no existe la violencia que se da en otras cárceles».
Gómez añadió: «Yo vengo del Penal de Libertad y conocí lo que fueron las ruinas después del motín y conocí lo que fueron las famosos módulos de acero, ‘las latitas’ como le decimos nosotros. Y esos módulos son una realidad cruel, una realidad inhumana».
«Cuando yo fui condenado, fue a determinados años equis de cárcel. Pero eso implicaba una realidad de trato humanitario. Una realidad de atención sanitaria y de que alguien pensara y se preocupara por la rehabilitación de la persona. Una realidad que me permitiera, por lo menos una vez al año, ver al abogado, aunque más no sea. Saber adónde está mi causa. Conozco gente que lleva seis años y no sabe si va a tener condena y de cuánto va a ser ella».
«Podríamos nombrar la gente que ha muerto de enfermedades terminales sin atención médica. Entonces tomamos esta cárcel como ejemplo.
«La gente está tan ‘agradecida’ de haber salido del mayor de los infiernos que, por ejemplo, no se dice que acá -hablando mal y que me disculpen el término- se caga en una bolsita porque no hay baños en la celdas. Alguien dijo que tenemos que dormir toda la noche con un balde con el orín o que se están llevando la carne y que los presos comen mal.
Acá se fabrican panes para la población reclusa. Sin embargo no llega. Ayer se repartió un pancito por cabeza. Se amasó para todos, pero los panes nunca llegaron. El verdadero panorama se ve en la diaria. La comida que fue al piso ayer, antes de ayer, era lamentable, triste. Y nosotros sabemos que salen bolsos para la calle».
Gómez dijo: «Estoy hablando de que se roba. Yo no soy de los que oculta la cara, soy de los que salgo a decir. Estamos hablando de que se roban las cosas. Estamos hablando de que se producen panes para la población reclusa pero no llega a nosotros. Entonces, ¿dónde van a parar? Estas cosas seguramente no se dicen. Y si hablamos de carencias, tenemos que hablar de las propias carencias formativas que tiene el funcionariado acá adentro».
«Los presos no protestan ya. Protestaban antes, y la solución que daba don Enrique Navas era cachiporra y gas».
«Esta es la política de Institutos Penales»
Gómez manifestó que La Tablada está mucho más limpia que antes, «porque este director se preocupa mucho por eso», pero sostuvo que las carencias que se tienen «no es una cosa de hoy, ni de este director. Esta es la política interna de la Dirección Nacional de Institutos Penales. Aquí está la cachiporra, aunque no se vea y de vez en cuando se usa. Se usa todavía la represión. El tema es que no siempre va a encontrar los que salgan y den la cara. Me votaron a mí como delegado, porque quieren que diga esto que estoy diciendo. Otros por alguna u otra razón, no lo están diciendo, pero se van a ir animando, creo que se van a ir animando y creo que todos vamos a salir a hablar».
«Nosotros le estamos planteando a la opinión pública, al Presidente de la República, al Poder Legislativo, Judicial, lo que ha sido esta realidad. Nosotros podemos hablar de todo lo que la gente ha sufrido, de todos los muertos que ha habido. Muertos que nadie pagó. Porque a veces pagó alguno cuando un preso mató a otro, pero cuando la Policía mató, no lo pagó nadie».
Que se sepa que en el Penal de Libertad hay seres humanos. Que hoy por ejemplo, este señor, que hoy es director general y nuevamente será director, puede decir que tiene bajo control el Comcar, con 2.000 y pico de personas que aún sin comer no se rebelan. Pero quizás no esté diciendo que son ríos de pasta base los que corren en el Comcar. Quizás no esté diciendo de qué forma mantienen bajo control a la gente».
«Somos conscientes de que somos infractores, que no somos lo mejor de la sociedad, por algo estamos presos». «Hoy estamos embarcados en otra cosa, en ver si podemos lograr un avance general para la gente. Entonces creo que de esta forma se muestra que la gente se merece una oportunidad y que son las oportunidades las que hacen las posibilidades de cambio».
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