Los uruguayos en España

El pasado día 13 de febrero, LA REPUBLICA publicó un artículo con el título de «Idas y Vueltas de la Ley de Extranjería del Reino de España», en el que se citaba unas declaraciones de Daniel Caserta «presidente de la Casa Uruguay en Madrid, organización que nuclea a muchos compatriotas radicados en esa ciudad», según las cuales «no es posible determinar a ciencia cierta cuántos uruguayos viven en España, porque ni siquiera el consulado tiene esa información», pero se estimaba que de los 800.000 extranjeros (que se regularizarán), «300,000 posiblemente serán orientales».

Como muchos compatriotas en Madrid leen casi diariamente LA REPUBLICA EN LA RED, estas declaraciones fueron conocidas por muchos uruguayos radicados aquí y provocaron una general indignación, por la «falta de seriedad» (sic) de la cifra de «sin papeles» uruguayos susceptibles de regularizarse.

No es que el dato sea erróneo, es que es completamente disparatado. Tan disparatado que muchos señalaron a este Corresponsal que «sin duda el famoso duende de las imprentas estuvo en LA REPUBLICA y le agregó un cero a la cifra de Caserta». Aunque fuera así el dato seguiría siendo erróneo.

Es cierto que no se sabe el número exacto de los uruguayos que -legal o ilegalmente, «con» o «sin papeles»- están España y que los Consulados -hay más de uno- no conocen el dato, entre otras razones porque no todos los uruguayos se inscriben y porque muchos viven aquí como españoles o europeos.

Pero el fijar en 300.000 los uruguayos que se regularizarán -según señalaron muchos compatriotas a este corresponsal- «es tan poco serio que perjudica a la colonia porque atenta contra nuestra credibilidad como tal». La cifra, por otra parte, puede rebatirse «desde Montevideo» y «desde Madrid».

«Desde Montevideo», porque si 300.000 uruguayos emigraron a España, sumados a los que lo hicieron a otros países de Europa, a Estados Unidos y -sobre todo a Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos- no habría en nuestro país una población de 3 millones de habitantes y -además- las ganancias de las líneas aéreas serían mucho mayores.

«Desde Madrid», porque si fuera así habría más uruguayos «sin papeles» que ecuatorianos (274.996) y colombianos (173.446), lo que es a todas luces imposible.

Tal es así que los uruguayos forman parte de los 247.775 «otros» (que incluyen a otros latinoamericanos, europeos del este y los numerosos africanos subsaharianos).

Los cálculos de la Embajada en España (sobre la base de los inscritos en los consulados y otros datos), las apreciaciones de las Asociaciones de compatriotas (entre ellas las 12 filiales de la Coordinadora de Trabajadores Inmigrantes uruguayos (CTIU) y el número de sus socios), llevan a estimar en unos 30.000 el total de uruguayos («con» y «sin papeles», con nacionalidad uruguaya o de otro país europeo del «área Schengen») radicados en España. En cuanto a los «sin papeles regularizables», las apreciaciones y datos de la organización sindical Comisiones Obreras y el número de consultas realizadas por compatriotas, tanto a CCOO como a las filiales de la CTIU, así como los formularios de las solicitudes de regularización pedidos, llevan a pensar que habrá «orientales» que se regularizarán en un entorno entre 7 y 8 mil. El dato no es oficial y por ende exacto, pero es más real y con mayor fundamento que los 30.000 (si hubo «duende de las imprentas») o 300.000 (si no lo hubo) de la declaración del presidente de Casa de Uruguay, que -según algún «mal pensado» (que nunca falta)- «infla la cifra para poder inflar el de socios de su organización». *

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