Políticas de bajo costo salvarían a tres millones de recién nacidos
Las investigaciones, que fueron divulgadas por la revista científica The Lancet, indican que los bebés podrían sobrevivir si tanto ellos como sus madres tuvieran acceso a cuidados de salud de bajo costo, como vacunación contra el tétanos, amamantamiento exclusivo, parto seguro o tratamiento con antibióticos frente a algunas enfermedades.
Los estudios realizados por especialistas reconocidos a nivel mundial (entre los que se encuentra la subdirectora de la Organización Panamericana de la Salud, doctora Carissa Etienne), son la segunda parte de una serie que comenzó a publicar la revista en julio de 2003, para proveer información concreta respecto a las formas de prevención e intervenciones eficaces para llegar a evitar dos tercios de los 10 millones de muertes de menores de cinco años que se dan en el mundo cada año. Con este fin, analizaron el nivel de salud de los recién nacidos en todo el mundo, a la vez que efectuaron un llamado a la acción inmediata y sostenida para salvar las vidas de los recién nacidos.
Richard Horton, editor de la publicación, precisó que «el objetivo de la serie es lograr que –de una vez y para siempre– la ignorancia no sea una excusa para el público y para la falta de acción política».
Un porcentaje importante de la mortalidad infantil (40%) tiene lugar en el período neonatal, es decir en el primer mes de vida, y aunque el 99% de estos decesos corresponde a niños nacidos en países en desarrollo, la mayor parte del financiamiento, así como del énfasis en la investigación de alta tecnología, están centralizados en solucionar el problema para el 1% de las muertes, que ocurre en los países más ricos.
Entre las medidas preventivas recomendadas se encuentra la capacitación de madres y padres acerca de las señales de riesgo de vida en los recién nacidos, para que puedan actuar de manera rápida y sencilla ante ellas. También se propone preparar a los trabajadores de la salud y activistas comunitarios con el objetivo de mejorar la asistencia.
La conclusión más sorprendente de los científicos es que el mecanismo preventivo de mayor eficacia, a nivel de costos, es el abordaje de la salud del recién nacido dentro de la atención materna, y no por separado como suele realizarse.
Los científicos estiman que el presupuesto para estas tareas a nivel mundial podría obtenerse destinando un dólar adicional per cápita por año a los gastos en salud. En los hechos esta inversión permitiría salvar al 90% de las madres y bebés.
Cifras nacionales
En Uruguay la mortalidad infantil está situada en el 15 por mil niños nacidos vivos, pero existen diferencias según el departamento, llegando en algunos casos a superar ampliamente el promedio del país.
De acuerdo con datos proporcionados por el Ministerio de Salud Pública, en el primer lugar se ubicó el departamento de Artigas, donde se registraron 39 defunciones de menores de un año durante 2003, lo que equivale a una tasa del 28,9 por mil. Cabe destacar que en la ciudad de Bella Unión la mortalidad infantil alcanza el 33%.
El segundo lugar lo obtuvo Salto con 21,4 por mil. En el tercer puesto se encuentra Lavalleja, con el 21,2 por mil, en tanto que el cuarto correspondió a Treinta y Tres con 20,3 por mil niños nacidos vivos. La lista sigue en orden decreciente con Río Negro, Cerro Largo, Soriano, Montevideo, Rivera, Paysandú, Rocha, Canelones, Maldonado, Tacuarembó, Durazno, San José, Colonia y Florida.
Ubicándose en el último puesto a Flores, departamento con menos mortalidad infantil, cuyos registros determinan una tasa del siete por mil.
Entre las causas más frecuentes se encuentran las malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas (3,4 por mil), la hipoxia intrauterina y otras dificultades y afecciones respiratorias del recién nacido (2,2 por mil), sepsis bacteriana del recién nacido y otras infecciones (1,4 por mil), trastornos vinculados con la duración de la gestación y el crecimiento fetal (1,2 por mil), y aspiración del vómito (1 por mil).
Estas patologías no siempre tienen vinculación directa con la desnutrición. Sin embargo, es más frecuente que sucedan en niños cuyos organismos están debilitados por distintas causas, de la misma forma en que es habitual que una madre con dificultades alimenticias no llegue al término de su embarazo y por tanto nazca un bebé prematuro. *
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