MIENTRAS VEIA LA CEREMONIA DE TRASPASO DE MANDO POR TELEVISION

Pablo Galimberti analizó las intenciones contenidas en el "libro del Papa"

Como «introducción» al libro que –aclaró– aún no ha leído, el obispo recordó que Juan Pablo II, antes de ser Papa, era catedrático de ética e impartía sus conocimientos sobre cuestiones morales y cristianas desde centros de cultura principales de Polonia. En su libro, recoge diálogos e historias de personajes protagonistas de la historia mundial y hechos que considera «claves». Con ese marco, según Galimberti, es que el Papa escribió de las «muchas formas de eliminación de vidas humanas, obviamente que (el sumo pontífice), habrá hecho alusión al aborto, pero también la historia registra muchas otras formas de genocidios que han liquidado a millones de `opositores´ o de otros pueblos, pero esto no significa disminuir el drama muy hondo del pueblo judío, así que simplemente hay que colocar ese drama en el contexto de otros dramas que hoy también atentan, o barren, o liquidan, o exterminan vidas humanas».

–¿La expresión «dramatizar» el Holocausto estaba en este contexto? Porque esto es lo que se ha criticado en estos días.

–Por lo que yo leí en ese momento, la semana pasada, cuando salió este libro, que no lo conozco pero leí comentarios muy autorizados diciendo que la alusión o la comparación del aborto con el Holocausto no era un tema abordado con la intención de disminuir o de equiparar, sino que el significado era decir que hay muchas formas hoy de eliminar vidas humanas.

–¿Y en cuanto a la homosexualidad?

–Con respecto a eso dijo que había una ideología, y hoy, es indudable que el tema de la sexualidad, de la homosexualidad, está también presentado pero siempre con un clima muy apasionado (…), y entonces muchas veces tiene una carga ideológica, hay toda una ideología que lo acompaña. Así que el Papa dijo que había una carga ideológica, y eso cada uno podrá interpretarlo de una manera diferente.

–El Papa además añadió que hay un «elemento diabólico», adjetivó de esa manera.

–Lo de diabólico hay que entenderlo… es una clave de lectura. Lo diabólico significa que en el espíritu humano se cuelan, muchas veces, justificaciones. Uno puede tener un error, un homicidio, o cometer cualquier tipo de actitud inhumana y luego justificarla. Bueno, eso entendemos que en definitiva es la confusión que a veces se produce en temas tan candentes como la homosexualidad, como la guerra y tantos otros, están cargados de una carga ideológica, y están también, desde una lectura cristiana, cargados de confusión. Siguiendo la primera página de la Biblia, apenas uno la abre se encuentra el Génesis, y ahí encontramos que las palabras del tentador, en un lenguaje simbólico, presentan apariencias agradables, deleitables, que pretenden disminuir la condición humana que vive dentro de límites. «Nooo, pero esto no es así, acá no pasa nada». En ese sentido es que el cristiano entiende que muchas veces, aquello que lleva a transgredir la ley de Dios se nos presenta no como malo sino como bueno, o sea, te pinta lo malo con colores buenos. En ese sentido es que nos puede decir: «Ojo, aquí estoy pisando en un terreno diabólico». En ese sentido, uno tiene que estar atento porque sino te tragás una piedra de molino y es como si uno dijera «la droga, qué lindo», y yo digo, mirá que es diabólico, mirá que detrás de lo agradable te estás comiendo un veneno, te estás matando. Uno percibe las cosas agradables, pero a veces dejan una secuela amarga. Esa es un poco la interpretación que yo le doy, pero repito, no he leído aún el libro, así que lo digo con ese margen de duda, o de humildad.

(Más adelante, la charla viró naturalmente hacia la llegada de la izquierda al gobierno de la República. El prelado participó el 28 de febrero de una invitación especial hecha por el embajador de España, Fernando Valderrama, a nueve personas que compartieron un tiempo de charla y análisis social con los príncipes del país europeo, Felipe de Asturias y Leticia Ortiz)

-Los motivos (exactos de la invitación) no los conozco. Estaban presentes las dos altezas (…) ella ejercía un poco de periodista, porque hacía preguntas, le hacía señas al esposo y el esposo preguntaba. Estábamos, la ingeniera María Simón, decana de la Facultad de Ingeniería y próxima designada por el nuevo gobierno como presidenta de Antel; el presidente de la Cámara de Industrias de Uruguay, Washington Burghi; el presidente de ARU (Asociación Rural del Uruguay), ingeniero agrónomo Fernando Mattos Costa; el presidente de la Cámara de Comercio; el rector de la Universidad de la República, ingeniero Rafael Guarga; después había dos representantes de la cultura, la organista y directora del Coro De Profundis, Cristina García Banegas; y también Taco Larreta; la última era una doctora, abogada que vivió en Madrid como emigrada en la época de la dictadura, y va a dirigir un organismo de Derechos Humanos.

–Parece entonces que estas personas van a tener un rol en el nuevo gobierno, ¿usted también?

–Para nada, no, éramos representantes de la cultura, de la vida uruguaya, independientemente, justamente no había ninguna figura política, político de profesión, para nada, sino justamente como diez pantallas para trasmitirle al Príncipe la visión del Uruguay actual, las expectativas y las preguntas que él nos hizo.

–¿Usted qué le contestó?

–El dijo, un poco para completar el motivo de la invitación y del almuerzo, no era simplemente hacer un brindis; se nos preguntó acerca del Uruguay en la región, a ver cómo si las situaciones de los países vecinos están un poco influyendo en lo que está viviendo actualmente el Uruguay. Después mostró interés en la marcha del Mercosur. Yo observé que estaba muy bien informado sobre las dificultades que está teniendo el Mercosur en estos momentos. Después también fue dando la palabra, sobre todo ahí también cumplía una función animadora su esposa, dijo, en determinado momento, cuál es la voz de la cultura, y se eligió a Taco Larreta y a García Banegas, su visión, su aporte, y cada uno dijo sobre algún aspecto algún aporte.

–¿Cuál es pues o será, la función, el aporte de la Iglesia en un gobierno de Tabaré Vázquez?

–Bueno, los cristianos no tenemos necesidad de que se nos invite a formar parte de un gabinete, de una institución o de una oficina. Nosotros hablamos, opinamos, nos movemos, nos expresamos en esta tierra uruguaya con libertad, de modo que tenemos, gracias a Dios, libertad para expresarnos, para compartir, para acompañar.

–¿Y en un gobierno que se plantea un plan de emergencia social no puede haber un lugar más concreto para los católicos?

–Por supuesto, pero como no sabemos todavía cómo se va a concretar, ya antes del plan de emergencia estábamos atentos a las situaciones de emergencia, con el plan acompañaremos o aprovecharemos o daremos una mano con mucho gusto para hacerlo que llegue a los que lo están necesitando. Así que seguiremos nuestro camino propio dentro de este nuevo clima y nuevo contexto que ofrece el nuevo gobierno. Lo vivimos con mucha atención.

–¿Cómo vio el nombramiento en el INDA de Monzón?

–Adecuado. Porque es una persona que ya tenía una participación, por lo que él mismo ha manifestado, así que no es una cosa que haya sido una gran novedad, porque según declaraciones de él ya venía en un trabajo muy cercano al MPP. El está próximo a jubilarse, está alcanzando el límite de edad de los 75 años. *

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