No todo puede compartirse…
Debo admitir, nobleza obliga, que la abrumadora mayoría de las agrupaciones que debían estar en la liguilla, a nuestro juicio a partir de sus actuaciones, efectivamente están.
No precisa ser un experto en carnaval ni siquiera un gran conocedor de estas propuestas artísticas, ni un obsecuente, para sostener esta aseveración.
No obstante de esta nómina se desprenden ausencias en mi opinión demasiado significativas como para no producirme desagrado manifiesto, su no figuración en la liguilla.
Me cuesta aceptar que estas ausencias hayan estado determinadas por diferencias artísticas tan importantes, como para que conjuntos que supusimos disputando las primeras ubicaciones de su categoría, ni siquiera participen de la liguilla.
No fuimos los únicos en esta visión, me atrevería a asegurar que comparto conceptos con la mayoría de los espectadores desapasionados del concurso de agrupaciones.
De todas formas, más allá de coincidencias con mi pensamiento al respecto, lo asumo en todos sus términos, que por lo demás, lo manifesté creo que con claridad, en las crónicas de tales espectáculos.
En casi todas las categorías, hay conjuntos que pudieron haber estado y quedaron por fuera, sustituyendo a otros que sí entraron a la liguilla pudiendo no haberlo hecho.
Ello está dentro de lo admisible sin que implique injusticias groseras.
No obstante sí se produjeron a mi juicio dos injusticias claras y flagrantes, difícilmente explicables.
Ellas son en la categoría de revistas Feelings y en parodistas Antifaces.
Postergaciones difíciles de aceptar
Según mi opinión, Feelings fue la única representante de su categoría que conformó dos participaciones en primera y segunda rueda de excelente nivel, cubriendo también con excelencia todos los rubros.
No aconteció ello con las demás, más allá de lo brillante que pudieron haber actuado cada una en una de las dos ruedas y que las habilita absolutamente para, por sumatoria de puntos de las tres ruedas, tal vez superar largamente a Feelings, de haberse confrontado.
Lamentablemente esta posibilidad se le cercenó a la revista de Cacho De León, entiendo injustamente, por lo que a esta altura, sería pura especulación, todo pronóstico.
Con relación a Antifaces, verdaderamente confieso mi frustración.
Tal vez este sentimiento desagradable de impotencia ante lo que entiendo una grosera injusticia, está en una sensación previa, que se remonta a las pruebas de admisión, donde los parodistas sanduceros, siendo de las mejores demostraciones de ese evento clasificatorio, quedaron relegados al último lugar en puntajes, de su categoría.
Si a esto sumamos la visión que sobre el mismo conjunto se tuvo en carnavales anteriores, juzgados casi por los mismos jurados, me queda un dejo de cierta visión casi prejuiciosa de su parte, por no manejar otros adjetivos que pudiesen ofender a quienes no queremos, actitud ajena a nuestro estilo.
Si a esto sumamos el notorio malestar generado en el entorno del jurado (no hablo de los mismos jurados porque del tema jamás hablé con ellos, tampoco de otros temas…), por la invitación y difusión hecha por los responsables de Antifaces a diferentes personalidades de la cultura y la política y también por la actitud de su director, para con los responsables del escenario y la animación, que no comparto, debo admitir que por lo menos, no hubo un clima favorable a la presentación de Antifaces.
Definitivamente entiendo, Antifaces fue injustamente postergada, no sabemos por el momento, en qué rubros, ni si lo fue en todos.
No me cabe dudas que más allá de las consideraciones previas, pesaron los nombres y antecedentes de sus rivales, a los que no desconozco méritos, que por otra parte ya destaqué, pero que va más, por la espectacularidad y lujo de sus presentaciones, que por los contenidos, en especial en textos y actuaciones.
Entiendo que apenas junto a un par de finalistas, Antifaces debió tener un lugar en una liguilla, nada menos que con cuatro representantes de la categoría.
Di en mi comentario de la agrupación sanducera luego de su segunda rueda, un concepto que algunos consideraron duro, pero que me reafirmo en él. Dije entonces:
«Antifaces está entre los mejores parodistas de este Carnaval, que ojalá haya sido considerado como entendemos que corresponde, por parte del jurado, desmitificando viejas certezas y devolviendo a la categoría frescura y sencillez, donde el lujo esté en la belleza del espectáculo y no en los grandes despliegues, muchas veces vacíos de contenido».
Y concluía…
«No será fácil enfrentar esta realidad, generando una nueva. De pronto esta época de cambios lo facilite».
Lamentablemente, no fue así, o peor, fue tal cual lo intuímos aunque no lo queríamos aceptar… será cuestión de aguardar, algo más.
Reestudiar cupos
Creo entre otras cosas ya dichas, que apuntó a estas postergaciones y tal vez otras, la previa adjudicación de cupos, habida cuenta de los espectáculos y las posibilidades en cada categoría, para acceder en las primeras ubicaciones.
La murga ubicada en el once lugar por ejemplo (ni la que esté en el ocho o siete), podrá en una tercera rueda disputar siquiera las tres primeras ubicaciones de la categoría.
Qué sentido tiene entonces, más allá de intentarse descomprimir presiones o malestares, que a la postre tampoco se consigue, aumentar cupos que poco aportarán al brillo general de la categoría o la liguilla y sí, se le resta posibilidades de una tercera ronda, a espectáculos soberbios que quedaron fuera, en otras categorías.
Admito que estas distribuciones no pueden quedar fijas y sin retorno, para todos los concursos.
No obstante, los criterios generales de la aplicación de tales cupos, merecerían un estudio más detallado y ajustado a la realidad de cada certamen y no supeditados exclusivamente a la voluntad individual de cada jurado.
Seguramente este tema no se agota aquí y por lo tanto volveremos, toda vez que lo entendamos pertinente. *
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