LA COLUMNA AMARILLA

Largaron

Y llegó el día.

Nuestro día.

El día de todos.

Hoy empezó el futuro.

Hoy hay una cantidad enorme de sueños que dejaron de serlo y otra cantidad más grande todavía de sueños que empiezan a crearse.

Hay sueños, esperanzas, certezas y alegrías por todos lados. Se las ve revolotear alrededor de la cabeza de la gente, como las mariposas amarillas de Macondo.

Que las cosas no van a ser de hoy para mañana. Que va a haber zancadillas, errores y sorpresas varias. Que no todo se puede cumplir.

Por supuesto. Ya lo sabemos. Está claro.

Qué le vas a hablar de amor a la gente de izquierda, que supo esperar 33 añitos para tirar cuetes.

El día de hoy huele a pan recién hecho.

Y ya se notan los cambios. La mirada de los jóvenes, por ejemplo. Se nota que hoy llega mucho más lejos que los años anteriores.

Y como yo te decía en noviembre, a nosotros los veteranos nos cambió hasta el pasado. Aquello de «valió la pena» pone otro color y otro sentido a tantos dolores y tropezones.

Hoy es el día-menos-pensado, que ha sido pensado por más gente.

Hoy es el día aquel del que se hablaba cuando decíamos » pero ya llegará el día que…».

Hoy Tabaré es el presidente de los Orientales. Y cuando le pongan la banda presidencial sentiremos un calorcito en el pecho, porque sabremos que de alguna manera, en ese bordado con hilos de oro, hay alguna puntada que fue dada por nosotros.

El día de hoy tiene el aroma del café por las mañanas.

Hoy, llueva, truene o salga el sol, será el día más cálido del año.

Hoy abrís las ventanas y el futuro entra a tu casa sacudiendo las cortinas.

Hoy el futuro te vuela la bata. Salís a la calle y te das de boca con él.

Hoy es el día de todos los sueños.

Mañana, habrá que arremangarse y empezar a construirlos. *

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