Escrito por: HORACIO BUSCAGLIA
Aquellos que hemos pasado por la publicidad sin que el cerebro se nos haya hecho gelatina, asà como los que participamos de la creación de la cultura artÃstica de este paÃs –teatro, literatura, música, etc.– sabemos muy bien que nada le ha hecho tanto daño a estas disciplinas como la popularización de la palabra “creatividad” –con la consecuente generación del espécimen llamado “creativo”, sea éste espontáneo o diplomado — y con la puesta en moda del concepto de “lo trasgresor”.
En nombre de estas dos palabrejas –creatividad, transgresión– se han cometido las más vacÃas, insoportables y ridÃculas propuestas publicitarias, obras de teatro, canciones, novelas y ainda mais.
Sobre lo acertado de este análisis en lo que se refiere a la publicidad, basta ver cualquier canal a cualquier hora para confirmarlo.
Pero no puedo dejar de destacar los que se llevan todos los premios.
Son los avisos sobre la transmisión de la entrega del Oscar. Tanto Arthur Martin como el señor Sanjurjo nunca se han caracterizado por su humor, su gracia o tan siquiera por ser mÃnimamente divertidos pero, debemos destacar, que no tienen por qué serlo.
Ellos presentan un programa que ya viene traducido y que lo que a veces no se entiende, Martin suele traducir con acierto. Sanjurjo aporta datos inútiles sobre el Oscar que, además, son los mismos desde hace 10 años y seguirán siéndolo durante 100 más porque los datos históricos, justamente, tienen esa caracterÃstica, ¿no?
¿Nosotros esperamos que ellos nos hagan reÃr, que ellos actúen ridÃculamente, que pretendan decir textos pelotudos como si fueran ingeniosos? No. Sólo les pedimos que nos dejen ver la entrega del Oscar. Cuanto menos se muevan, mejor.
Entonces yo digo, ¿qué necesidad tienen de hacer esos insoportables avisos que, para peor, para “uruguayizar” el Oscar proponen hacerlo más berreta?
No sé quién los libretó, pero si yo fuera ellos lo verÃa como un enemigo. *
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