A Teatro lleno pese al paro
Debemos confesar que nos sorprendió la gran cantidad de público presente en el Ramón Collazo, habida cuenta del paro de transporte que se hizo sentir ostensiblemente a lo largo de todo el día en nuestra capital y en particular, a la hora de inicio de los espectáculos.
Lamentablemente la ausencia del transporte anunciado, al final de la etapa, generó serias dificultades a ese público para el regreso a sus hogares.
Espantapájaros de Medianoche
En nuestro comentario de la actuación en primera rueda de Espantapájaros quedó claro que lo hecho por la gente de Gilda Gutiérrez y Eduardo Di Lorenzo estaba lejos de satisfacer las expectativas del público y en particular de los propios responsables del elenco.
Entiendo que en esta segunda, sin alcanzar niveles de excelencia a lo largo de toda su actuación, sí las tuvo en varios pasajes de la misma, particularmente durante el desarrollo de la primera parodia sobre Las Brujas de Salem, donde tanto en su planteo estético como en las actuaciones, resultaron disfrutables.
Mejoró también ostensiblemente la segunda parodia, en este caso sobre la obra de Mauricio Rossencof Las Ranas, con momentos de emotividad marcadas y más allá de lo que pueda opinarse en cuanto a su resolución desde el punto de vista estrictamente teatral (a mí me gustó), entiendo que el mensaje implícito de la obra original no solamente fue respetado sino resultó absolutamente de recibo para el público.
La actuación de Espantapájaros ganó en agilidad y comprensión, habida cuenta de los ajustes que se hayan realizado, integrando su espectáculo también con buenas participaciones solistas cantando, destacándose nuevamente una de las características distintivas del grupo, el trabajo en equipo.
Extasis
La primera rueda de Extasis pese a haber sido de buen nivel y disfrutable, entiendo no plasmó todas las posibilidades que era dable esperar de la agrupación, habida cuenta de su envidiable elenco.
En esta segunda oportunidad, todo esa potencial quedó plenamente expuesto, logrando en mi opinión, la revista de Eduardo Rigaud, un espectáculo vital, ágil, divertido y plásticamente hermoso.
Todos los extremos de la revista funcionaron con absoluta corrección, ganándose en muy buena ley los más que efusivos aplausos de la platea.
Una complementación excelente entre Carlos Cabral y Ludis Rodríguez, no solamente hicieron muy disfrutables los intermedios, sino que permitieron un mayor lucimiento del excelente libreto de Rigaud. En especial Ludis Rodríguez alcanza su nivel habitual de calidad interpretativa, que superó lo hecho en la primera rueda.
El canto de Extasis es estupendo, a partir de voces de enorme relevancia como las de Jacqueline Mor, Lilián Rodríguez, Hebert Izquierdo, destacándose junto a estas reconocidas personalidades del canto la voz de Luciana Passoti.
El trabajo del maestro José Luis Lopretti volvió a destacarse, con arreglos muy gratos bien interpretados por el coro de turno, donde también participan con buen suceso Pablo Gómez y Marcelo Ruz.
Coreográficamente Extasis vuelve a estar en gran nivel, con el destaque especial de Roxana Alberti, una exquisita y sensual figura, con un especial aporte a la belleza del espectáculo, al frente de un cuerpo de baile que funcionó impecablemente.
Extasis, a partir de esta segunda rueda, vuelve a convertirse en un referente ineludible en la categoría, a la hora de su definición.
Diablos Verdes
El público que durante toda la jornada alentó la presencia de la «murga consecuente», denominación popular a la que también recurre Mario Ríos en su presentación, promoviendo el estallido de la hinchada, disfrutó de una espectacular actuación de los Diablos.
La murga de Antonio Iglesias, Rafael González y Ricardo Rivero cantó por todo lo alto, con un coro que funcionó excelentemente, aún mejor que en la primera rueda, que ya había sido muy bueno.
La murga despliega un trabajo escénico muy bien propuesto por Leonardo Preziosi, plantándose como un equipo de fútbol, vestido muy bien con diseños originales y muy atractivos de Claudia Preziosi, toda una revelación, con la realización de Agueda Melo.
Debemos destacar nuevamente presencias exuberantes como solistas actuando, tales las de José Dorta, recordándonos sus mejores actuaciones carnavaleras y que dejan a las claras su vigencia junto a la siempre efectiva de Tabaré Molina y Charly Alvarez, un verdadero «gancho» con el público.
Las voces de Diablos Verdes históricas son el soporte de un coro que funcionó en forma excelente y permitieron el destaque de Carlos Paredes en forma especial, pero también a pilares de la «casa», como Hugo Márquez y Eduardo Díaz, dos sobreprimos muy medidos, excelentemente aprovechados por Víctor Alvarado, responsable de los arreglos de la murga.
Firme y eficaz la dirección escénica de Sergio Rivero y también muy buena la participación de Maximiliano Pérez, como platillero y solista. En definitiva, Diablos Verdes confirmó sus antecedentes y el porqué también en este Carnaval estará, sin lugar a dudas, entre los mejores ubicados en su categoría. *
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