Escrito por: Horacio Buscaglia
Seguramente recordarán aquella maravillosa consigna que incitaba a hacer el amor porque se acababa el mundo. (Mire que uno ha convencido a un montón de mujeres con ese verso, ¿eh?. Y sin embargo el mundo siguió andando.)
Pues bien, ahora podremos acuñar otra: “A tomar vino que nos vamos a volver locos.” Y no es precisamente porque te vuelvas loco tomando vino, que es lo que hasta ahora uno creÃa, sino que tomando vino te protegés de futuras demencias. Y te lo digo asà en plural porque asà mismo lo explicaron investigadoras del Instituto Clemente Estable que descubrieron que el vino protege de demencias.
Resulta que ahora uno se puede mamar con receta.
Asà que cuando el nene entre al boliche y grite: “Papá, vamos que mamá te llama”, uno podrá contestarle “decile que estoy acodado en el mostrador dándole a la medicina preventiva o ¿qué quiere, que me vuelva loco?”.
“SÃ, sÃ, estoy en pedo, pero es por prescripción médica”, se podrá escuchar a partir de ahora en los boliches.
Si el vino cura la demencia uno puede concluir que el whisky cura la falta de sentido común y que la grapa hace bien para los conceptos matemáticos y el tequila da color a los criterios machistas cosa que se puede reducir a través del anÃs y sus ingredientes feministas.
La cerveza, por ahora, sólo sirve para hacer pichÃ. La probabilidad que a través de su espuma llegues a dominar tu tendencia a creer en los extraterrestres todavÃa no ha sido totalmente comprobada. Sólo ha dado resultado en las aves de corral. Ni las gallinas y ni siquiera los gansos, después de beber cerveza, creen en los alienÃgenas.
Yo, para decirles la verdad, pese a que me gusta el vino no sé si quiero curarme de esta vieja y querida locura que me acompaña desde hace tantos años.
Yo siempre he sostenido que cuando uno forma parte de una sociedad enferma, la locura puede ser una muestra de salud.
De cualquier manera yo seguiré tomando vino y alimentando mi querida locura. *
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