Escrito por: LUIS VEGA, PAYSANDU
LA REPUBLICA visitó en las últimas horas el domicilio de la familia Kiniazev Medeiros distante a doce kilómetros de la ciudad de Paysandú. Nos encontramos con el justificado drama luego de haber perdido a su pequeña hija de 7 meses, el 1º de mayo de 2002 en la capital del paÃs.
Los acongojados padres piden que se haga justicia y expresan: “Lo único que queremos es que esto no se repita con otros niños”. La familia reclama que se investigue hasta las últimas consecuencias todo lo ocurrido, desde el momento mismo de la internación en la Unidad Materno Infantil (UMI) del Hospital Escuela del Litoral de Elena Grisel Medeiros, madre de la niña fallecida.
Desde el lunes pasado en el Juzgado Civil de 2º Turno en Montevideo están compareciendo profesionales médicos de guardias, ginecólogos, pediatras, enfermeras, parteras, auxiliares de los Hospitales de Paysandú, Salto y de Médica Uruguaya, que atendieron a la pequeña.
Pero, para entender lo ocurrido, hay que remontarse al dÃa 26 de setiembre del año 2001.
Próximo a la hora 21.30 ingresó al área UMI del Hospital Escuela Litoral, la señora Elena con contracciones y pérdida de lÃquido, cursando un embarazo de 27 semanas.
Elena fue asistida por una partera y dos estudiantes de medicina. Luego de los correspondientes chequeos le indicaron a su esposo que la mujer quedarÃa internada en observación.
Los doctores tratantes resolvieron colocarle suero para detener las contracciones.
Ese mismo dÃa un médico la visitó de forma muy fugaz, mientras que la partera le explicaba que la situación era la normal para este tipo de casos.
El dÃa 28 comenzaron las complicaciones: aumentaron las contracciones y comenzó con hemorragias que emitÃan un olor fétido y eran de un color verdoso y sanguinolento.
Por la tarde, y al ver que la situación se agravaba, se trasladó a la parturienta al Hospital Regional Salto, pero nunca se supo quién ordenó la medida. Se afirma en Paysandú, que en dicho nosocomio estaba un equipo médico en espera, para realizar una cesárea urgente y utilizar el CTI adecuado para madre e hija, porque ameritaban las circunstancias. El traslado se efectuó en una ambulancia del MSP, sin los mÃnimos elementos indispensables para una urgencia en el camino. Como ejemplo basta mencionar que la unidad no contaba con tubos de oxÃgeno y no llevaba ningún médico como se estila en estos casos de traslados riesgosos.
Tampoco debió ser trasladada en ambulancia común, lo lógico hubiese sido en una Unidad Móvil de Emergencia.
A la hora 00.30 llegaron a Salto; sorpresa mayúscula, no habÃa nadie esperando. La atendió una partera, quien manifestó que informarÃa al médico de guardia (quien nunca apareció) retirándose del lugar.
Sobre las siete de la mañana, estando internada en sala de pre-parto, anexo a la sala de maternidad (atendida por una sola enfermera) fue informada que el esposo tenÃa que conseguir los elementos básicos, como, sábanas, apósitos, toallas, y otros accesorios, ya que según la enfermera “aquà en el hospital no hay nada”.
El marido preocupado ya por el tiempo transcurrido sin atención, sin elementos, salió a comprar a una farmacia lo que le estaban solicitando (consta en boletas).
La interminable espera tuvo su punto de mayor tensión a las 12.30, cuando la Dra. Galusso examinó a la paciente y confirmó que el caso era “sumamente grave”, sin dar garantÃas de la suerte que podrÃan correr, madre e hija.
Luego de tres dÃas se decidió realizar una cesárea. Asà fue que nació una niña inmunodeprimida, con reanimación en block, prematura, y con un peso de alrededor de 1.100 grs. requiriendo derivación inmediata al CTI del Sanatorio Cacennas.
En base a evidencias clÃnicas y de laboratorio se diagnosticó infección connatal severa y las investigaciones de las secreciones traqueales desarrollaron un raro tipo de bacteria. La recién nacida, requirió sostén térmico, hidratación intravenosa, respirador artificial y un tratamiento con antibióticos. Con el correr de los dÃas, su evolución no fue del todo favorable, pese a los tratamientos a los cuales se la sometió. Con el correr de las horas, presentó complicaciones que resultan frecuentes en estos casos, como ser hemorragias en la cabeza, reapertura del ducto arterioso, afecciones en ambos pulmones, determinando una prolongada dependencia del respirador artificial.
Posteriormente se inició un drenaje de tórax, ya que presentaba una infección en el mismo.
Algunos médicos que orientaron a la familia, dijeron que según los datos que le proporcionaban, fue muy posible que la bebé hubiera sufrido también una enterocolitis necrotizante, otra complicación, que requiere cuidados intensivos prolongados frecuentes en prematuros.
Los médicos decidieron el urgente traslado de la niña, a Montevideo, teniendo como destino el hospital Pereira Rossell. Allà surgió otra complicación, ya que los padres entendÃan que le correspondÃa cobertura por el BPS, fue asà que se efectuó el traslado de la niña, al CTI de la Médica Uruguaya. Al llegar al centro asistencial, los padres de la niña se unieron a otros padres, que también tenÃan internados allà a sus hijos, y presentaron una denuncia escrita en el despacho del director, donde se quejaban de la mala atención del personal.
Luego de siete meses de agonÃa, el 1º de mayo de 2002, falleció LucÃa Kiniazev Medeiros.
La familia de la bebé fallecida dijo finalmente a LA REPUBLICA: “Queremos que se investigue, queremos saber la verdad de todo lo que pasó, pero en la Justicia, sabemos que la gente pensará que hacemos esto público por plata, pero no es asÃ. Lo hacemos porque no queremos que esta situación se repita”. *
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