¡Puf! Se terminó el año
Lindo fin de año donde según dicen Batlle sería embajador en EEUU y si seguimos con el mismo criterio Rodríguez Batlle se haría cargo de la Corporación para el Desarrollo, Gavazzo sería el presidente de la Suprema Corte de Justicia, la embajada en Argentina estaría a cargo del payaso Plinplín que de alguna manera es como decir que habría continuidad en el cargo, Bensión -por contrato de obra- asesoraría a Astori, Noachas a Arana y los hermanos Rohm al Banco República. Se comenta que Nelson Mancebo se haría cargo de la Federación Uruguaya de Fútbol, Federico Fassano sería el abogado defensor de Equital en el asunto del uso del cableado de Antel sin permiso y el nuevo director de la Aduana sería Gil Ribeiro. Para la lucha antidroga se estaría gestionando la presencia de un asesor colombiano que todavía no se ha podido contactar ya que se encuentra escondido porque lo busca la DEA.
En fin, que estamos terminando este año y, como se sabe, en el 2005 coincide que el primero de enero también es primero de año.
Por eso pido permiso a todos ustedes para repetir algo que escribí a los pocos días de las elecciones pero que quiero decirlo nuevamente en este día tan especial.
Para recibir el nuevo año quiero recordar una frase del pelao Lenin que cuando la leí me acompañó para siempre y marcó mi andar por este mundo.
No la traigo a colación por citar a quien la dijo, estoy más cerca del que me la hizo conocer, Julio Cortázar, que del osado y removedor Vladimir.
La frase dice así:
«Hay que soñar, pero a condición de creer seriamente en nuestro sueño.
De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestras observaciones con nuestro sueño y de comprometerse a realizar escrupulosamente nuestra fantasía».
Y de eso se trata, compañeros, de eso se trata.
Por un año 2005 verdaderamente Nuevo.
Salú!
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