MURIO DE TUBERCULOSIS A LOS CINCUENTA AÑOS

Resultados de ADN prueban autenticidad de los restos del cacique Vaimaca Perú

Otra de las conclusiones es que tenía en el momento de su fallecimiento unos 50 años, y que el mismo fue producido por tuberculosis, unido al mal estado sanitario general ocasionado por los largos períodos de cautiverio y cambio de ambiente.

Las conclusiones a que llegó el estudio permiten avizorar que se puede provocar un «revisionismo» en cuanto a la continuidad entre habitantes prehistóricos, históricos y modernos del país, lo que permitiría forjar nuestra identidad con otras bases.

En este sentido, el análisis, para el cual se tomaron cincuenta y un medidas antropomórficas también menciona que Vaimaca Perú, está emparentado étnicamente con grupos de indios pampeanos, patagones y con antiguos habitantes de Córdoba y sur de Brasil.

El informe de sus restos indica que: «Es interesante notar que los análisis también muestran similitudes con los habitantes prehistóricos de los «cerritos» del este del Uruguay», no observándose características morfológicas que puedan evidenciar una mezcla con los indios guaraníes, como algunos estudiosos, basados, principalmente en registros eclesiásticos, así lo aseveran.

Otra de las revelaciones efectuadas por el equipo interdisciplinario que actuó en la ocasión, es que Vaimaca Perú muestras mutaciones propias correspondientes a los haplogrupos indígenas, encontradas estas en dos individuos enterrados en los «cerritos» de Rocha, existiendo estas mismas mutaciones, actualmente en un habitante de Melo, que desconocía su descendencia indígena.

Estas y otras relevantes conclusiones fueron difundidas ayer durante una conferencia de prensa realizada en el Ministerio de Educación y Cultura, de la que participaron el ministro José Amorín Batlle, el rector de la Universidad, Rafael Guarga, el decano de la Facultad de Humanidades, Adolfo Elizaincín, el director del Instituto Técnico Forense, Guido Berro y la profesora agregada de la Sección Antropología Biológica de la Facultad de Humanidades, Mónica Sáenz, entre otras destacadas personalidades. Fue justamente esta antropóloga la que dio a conocer y explicó detalladamente todos los estudios efectuados en los restos del cacique charrúa y sus resultados de ADN.

Cómo era y cómo fue su vida

Vaimaca Perú, cuyos restos fueron repatriados el 17 de julio del año 2002 y que actualmente descansan en el Panteón Nacional, era un individuo «robusto», de 1,62 metros de estatura, cráneo corto, cara ancha y nariz ancha. Su estado sanitario en general «fue bueno», observándose huellas de traumatismos en radio, costillas, tibia y posiblemente nariz, debidas a su vida de guerrero. En uno de sus brazos muestras huellas «producto de un sablazo» que recibió en algún momento de su vida.

«Las inserciones musculares, muy marcadas, señalan su vida básicamente nómade, con gran utilización de su fuerza, y un mayor uso de su brazo derecho lo que indicaría un hábito diestro». El análisis de los restos investigados muestra «la total ausencia de caries y de enfermedades periodentales, pese a haber vivido en el siglo XIX, lo que refleja un alto consumo de carnes y posiblemente ningún o poco consumo de alimentos muy procesados o harinas». También se señala en cuanto a su alimentación que «si bien en los dos primeros años de su vida tuvo algunas alteraciones (tal vez producto del destete), fue buena y dio los nutrientes necesarios para su robustez. La comida poseía elementos abrasivos (tierra, ceniza, arena), aunque no tanto como la de las poblaciones prehistóricas de nuestro territorio».

En relación a las características dentarias, el informe indica que si bien llama la atención la ausencia de diente en pala, al no existir suficientes datos comparativos no permite extraer conclusiones. Sí se encontró un rasgo típico de amerindios y asiáticos, la continuación del esmalte de algunos molares hacia la raíz de los mismos (en la región gingival), rasgo que fue observado también en los restos encontrados en Salto Grande y en «cerritos» del este del país. «No se encontró otro rasgo morfológico que sí está presente en Salto Grande, consistente en un estrechamiento de la corona hacia la raíz, pero dicho rasgo tampoco fue encontrado en los habitantes de los»cerritos» del este analizados a fines comparativos.

Los estudios moleculares

Es en este punto, según Mónica Sáenz, en donde está el mayor aporte del estudio, que si bien no pudo ser finalizado, «los resultados obtenidos hasta el momento son suficientemente claros como para extraer interesantes conclusiones». Se logró indentificar, sin lugar a dudas, el haplogrupo, que resultó ser el C, de origen amerindio; el mismo resultado se obtuvo utilizando tres técnicas diferentes: análisis de fragmento de restricción, secuenciación de la región genómica mitocondrial donde se encuentra la mutación que determina el haplogrupo, e identificación de las cuatro mutaciones generalmente asociadas a dichos haplogrupos en la región hipervariable.

«Es a partir de estas determinaciones -subraya el informe-, que es posible realizar algunas inferencias:

a) El haplogrupo C está ausente, o es muy escaso, en poblaciones guaraníes, siendo sin embargo, frecuente en fueguinos y patagones. Esto descartaría la posibilidad de mestizaje con guaraníes, y refuerza la hipótesis de que los charrúas se relacionan a las poblaciones de pampa y patagonia.

b) El haplogrupo C, es, junto al B, el más común entre los haplogrupos de origen indígena presentes en la población uruguaya actual, en especial de la región nordeste. Esto apoyaría que el sustrato indígena de la población actual se relaciona más a la macroetnia charrúa que a la guaraní, lo que es contrario a la posición sostenida por muchos historiadores hasta el momento, por ejemplo, la obra de González Risotto y Rodríguez Varese (l982), que se basa en registros eclesiásticos.

c) Por último debe anotarse que el haplogrupo C es también el más frecuente en los habitantes prehistóricos del Uruguay, si bien el número de individuos analizados es muy pequeño para extraer conclusiones difinitivas. (…) La identidad de secuencias, plantea la continuidad biológica entre los constructores de los «cerritos», el cacique Viamaca Perú, y la población actual».

Por último, el documento señala que «de momento, y hasta no contar con más datos, parece razonable considerar que la mutación observada debe ser propia de la macroetnia charrúa (entre otros minuanes, guenoas y los charrúas propiamente dichos) y postular que estos grupos serían los descendientes de los constructores de «cerritos». *

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