En Colonia se están perdiendo por año casi cincuenta centímetros de playa
Daniel Panario, profesor de Geomorfología de la Facultad de Ciencias, investiga desde hace ya varias décadas las distintas dinámicas de las playas uruguayas, tanto a nivel de las aguas como de las arenas. Ha elaborado diferentes estudios sobre la gravedad de lo que sucede en el río Uruguay, mencionando que es comparable a lo que sufren las costas de todo nuestro país.
En diálogo con LA REPUBLICA, Panario expresó que la situación empeora no sólo por las incontables toneladas de extracción de áridos que sufre esa zona desde hace varios años, sino que además existen otros factores que influyen en dicho proceso como ser la forestación en zonas costeras, la urbanización o la frivolidad con que se manejan estos temas; «son deterioros que pueden percibirse en la desembocadura del arroyo Pando en Canelones, en Cabo Polonio o Valizas. Por ejemplo en aras de acondicionar las playas para las temporadas estivales, las distintas intendencias departamentales comienzan a rastrillar la arena para eliminar todo tipo de residuos, ya sean los que trae la marea, o aquellos que se generan por la concurrencia de personas. Esto no sólo ocasiona a largo plazo un desgaste en las playas, sino que además ese mismo déficit de arena produce un poblamiento de la costa de vegetación. En algunas áreas se ha incursionado en la forestación, hay gente que prácticamente quiere tener árboles sobre el agua», acotó el investigador.
A pesar de que los últimos estudios realizados aún no han arrojado datos precisos sobre los niveles de pérdida de playas, con variantes, puede mencionarse que desaparecen por año hasta 50 centímetros de costa, lo que es alarmante. «En 1971 realicé un recorrido en camioneta por la costa del Río Uruguay, partiendo desde la desembocadura del Río Negro hasta Colonia. Siete años después, en 1978, volví a realizar el mismo recorrido, y en lugar de playas encontré un paisaje en el que predominaban las zonas de montes, junto con sucesión de juncos o bañados, y eso se debe a que en Buenos Aires se construyó con las grandes extracciones de arenas nacionales que se hacen desde ese entonces con destino a la vecina orilla. O sea este tema no es para nada nuevo, ni en Colonia, ni en otros departamentos. Hoy el impresionante retroceso de la línea de la costa se puede ver desde la barranca de Mauricio en el departamento de San José, hasta la desembocadura del Río Negro».
El agua no conoce distancias
El pasado 23 de noviembre LA REPUBLICA informó acerca de la extracción de áridos subacuáticos en Colonia, en barcos areneros que llegan a tener una capacidad de entre 600 y 900 toneladas.
Representantes de la Sociedad Ecológica San Gabriel del departamento de Colonia, mencionaron que la empresa argentina Santoro, es la encargada de la extracción de arena de las aguas del Río de la Plata. Dicha empresa está habilitada por la Dirección Nacional de Hidrografía, la cual depende del MTOP, quien recientemente renovó la habilitación a Santoro para la extracción en un área que va entre los 500 y 1.000 metros de la costa.
«La distancia y el permiso que poseen esos barcos areneros que hoy extraen toneladas de este material no es importante, ya que no varía en nada que lo hagan a 200, 500 o 1.000 metros de la costa, el daño es exactamente el mismo. Una de las consecuencias que trae aparejada esta salvaje extracción, se ve con claridad en la Capilla Anchorena, la cual no podrá permanecer en su actual estado más de 6 años, ya que a causa de que no existe playa que la sostenga, las barrancas cercanas a la capilla están cayendo», alertó Daniel Panario.
En este Uruguay tan natural
Las actividades del Grupo San Gabriel continúan a diario, denunciando y controlando las actividades de los barcos los cuales muchas veces extraen arenas a una distancia cercana a la costa, mucho menor que la permitida. «Tiene que parar esa exportación de un bien no renovable que es de la era terciaria, la cual nos ha dejado a los uruguayos una cadena de agujeros, pantanos y canteras desde Nueva Palmira hasta Cufré. Literalmente toda la costa de Colonia, el litoral del Río Uruguay y parte de San José fueron arrasados de sus mejores médanos y extensos arenales. Esto es en definitiva un mal manejo de nuestros recursos naturales. Se han permitido sacar 2.000.000 de metros cúbicos de la bahía de Colonia que es Patrimonio Cultural de la Humanidad, en su parte histórica, pero es patrimonio del descontrol en otros aspectos. Estamos dilapidando la poca arena que nos queda a los colonienses, al vil precio de la necesidad de otros, en este Uruguay tan Natural», destacó la agrupación. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad