Prueban vacuna contra cáncer de piel
La investigación, encabezada por el doctor José Mordoh, se centra en la utilización de células dendríticas que, sometidas a un tratamiento especial de cultivo, tienen la característica de fagocitar a las células cancerígenas, al ser introducidas al organismo.
En el desarrollo de la vacuna trabajan científicos de la Fundación Instituto Leloir y del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), que es estatal, con el apoyo financiero de la Fundación Sales.
A la presentación de los resultados de la investigación asistió el ministro de Educación, Daniel Filmus, que destacó «el fruto del esfuerzo a mediano y largo plazo de la investigación científica, que en Argentina no siempre dispone de todos los recursos que serían deseables, pero cuenta con la capacidad y la aplicación de los investigadores».
«Logros como el de este equipo solamente son posibles con la capacidad y el tesón de nuestra gente, que nos pone a la altura de países del primer mundo con altísimas inversiones en el área científica», sostuvo Filmus.
En efecto, además de Argentina, solamente otros tres países, Estados Unidos, Alemania e India, desarrollan actualmente investigaciones semejantes en el campo de la cura del melanoma.
Las células dendríticas del cuerpo humano fueron descubiertas en la década de los 70 por el doctor Ralph Steinman, de la Universidad Rockefeller, de Estados Unidos, quien colabora desde hace varios años con los investigadores argentinos.
La vacuna, provisoriamente bautizada «Vaccimel», fue probada en la primera fase de experimentación en ratones de laboratorio con un éxito cercano a 80 por ciento de animales que no desarrollaron el tumor, dijeron los investigadores.
Mordoh aclaró que se trata de una vacuna «terapéutica», no preventiva, es decir que se aplica cuando el tumor ya está presente en el organismo, y sostuvo que logra mejores resultados en los casos de detección temprana de la enfermedad.
El científico confía en extender a otros tipos de cáncer, en el futuro, el método de las células dendríticas.
Además, se declaró «especialmente halagado» de que su proyecto fuera «el primero en el país en admitir ensayos clínicos en seres humanos tras aprobar los severos controles de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica» de Argentina.
En el caso del melanoma, la experimentación en seres humanos se consideró muy auspiciosa y se espera que cerca de 80 por ciento de los pacientes tratados queden libres de la enfermedad en dos años y medio de tratamiento.
La característica agresividad de esta variante de cáncer permite una percepción más clara de los efectos del nuevo fármaco, ya que el melanoma no puede ser tratado con otros métodos convencionales, afirmó Mordoh.
El jefe del proyecto, actualmente en su segunda fase de un total de cuatro hasta su eventual comercialización, destacó «el carácter genético del cáncer» y subrayó «la importancia de las defensas que pueda proveer la vacuna».
Su máximo objetivo, al que considera posible, es «llegar a la cura total del melanoma» como un avance científico de alcance mundial, afirmó.
Mordoh tiene una trayectoria extendida en el campo científico en su país y el extranjero y fue discípulo y colaborador de dos ganadores del Premio Nobel argentinos, Luis Federico Leloir, en Química (1970), y César Milstein, en Medicina (1984).
En Estados Unidos se registran 41.000 casos de melanoma por año, con 7.000 muertes, y la enfermedad crece a un ritmo anual de más de 3 por ciento en Australia o Nueva Zelanda.
En Argentina no hay estudios epidemiológicos oficiales, pero se estima que una de cada 120 personas puede desarrollar este mal, que en el 90 por ciento de los casos se desencadena por la excesiva exposición a los rayos solares ultravioletas.
También existen melanoma de ojo, de aparato genital, de esófago, de pulmón y de vesícula biliar, pero el más frecuente es el de piel.
«Mela», significa «negro» en griego, y «noma» es el sufijo que se aplica a los tumores, que suelen presentarse como manchas oscuras. Más adelante, de acuerdo a los resultados finales de la aplicación en seres humanos, el Conicet y la Fundación Sales, que tramitan la propiedad intelectual de la vacuna, la derivarán a la industria farmacéutica que, completando las fases tres y cuatro, podrá comercializarla. *
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