Neurocirujano demandó a Zona Urbana por difamación e injurias
Además solicitó al Consejo Arbitral del Sindicato Médico del Uruguay que evalúe la conducta del doctor Navarro, ya que considera que cometió una falta ética al respaldar la información errónea que se divulgó en el mencionado programa televisivo.
El informe presentado por Zona Urbana aseveró que Alberti realiza operaciones a pacientes neuroquirúrgicos sin indicación, teniendo como única finalidad el beneficio económico, ello como consecuencia de que el Demequi sólo le abona por cada intervención que realiza. Asimismo se aseguró que el volumen de cirugías efectuadas por el médico es ampliamente superior al de sus colegas de la institución.
Consultado al respecto, Alberti remarcó que el promedio de operaciones que efectúa para el BPS es de «dos por mes», y que por cada una de ellas percibe «el arancel del banco que es de 6.000 pesos». A la vez, dijo que alguna vez cobró el arancel de neurocirugía -15.000 pesos- debido a un error administrativo, y que ahora le será descontado de sus ingresos.
Además señaló que el dinero que envía el BPS no debe cubrir los costos de las endoscopías que allí se hacen, gracias a que «el doctor Alvaro Córdoba (con quien realiza las intervenciones en el Demequi) no cobra y a que él (Alberti) le paga de su bolsillo a la segunda asistente y traslada su propio equipo cada vez que es necesario».
Derivaciones
También explicó que no es médico consultante en el Demequi, lo que determina que los pacientes lleguen a él «derivados por otros colegas, incluso por el propio doctor Navarro». Ello a causa de la amplia experiencia que posee, al igual que los integrantes de su equipo. «Llevamos 72 neuroendoscopías, todas salieron bien, tenemos una extensa actividad académica que determinó que en el último congreso mundial de neurocirugía infantil, el doctor Alvaro Córdoba fuera designado para presidir una de las cuatro mesas de patología malformativa», subrayó.
El médico hizo hincapié en que muchos de sus pacientes arriban a su guardia como consecuencia de que «el doctor Navarro no los quiere operar y se cansan de esperar». En tal sentido, afirmó que el jefe del servicio «casi no opera desde hace varios años, según dicen los pacientes, porque no se anima, pero también porque no conoce en profundidad las técnicas. Yo opero porque él no lo hace, porque hago cosas que él no hace, como la endoscopía».
Alberti también relató la historia de un chico a quien Navarro se negó a recibir debido a que no tenía la historia clínica, aún cuando el niño perdía líquido por la espalda. También recordó el caso de una chica que padecía vómitos y cefaleas que motivaron su consulta con Navarro, pero afirmó que estos datos no estaban en la historia clínica «para no tener que operarla», y que al poco tiempo la niña fue derivada a su guardia donde constató los síntomas mencionados por la madre y decidió su intervención inmediata, porque padecía «un tumor enorme».
Un ejemplo buscado
Otra de las aseveraciones que se efectuaron en Zona Urbana hacía referencia al caso de una paciente que tras ser intervenida en reiteradas oportunidades hoy se encuentra con una cuadriparesia. El médico aseguró que este caso fue seleccionado «ex profeso».
De acuerdo a lo señalado por Alberti, la niña fue derivada por el servicio de traumatología y tras ocho meses de seguimiento se decide la intervención, debido a que padecía una malformación en la columna que debía ser corregida quirúrgicamente para evitar que en forma progresiva le produjera parálisis en brazos y piernas.
«Yo la operé dos veces, pero era necesario continuar para disminuir la presión que provocaba la malformación y discontinuar la evolución de la enfermedad mediante el cerrado de la cavidad en la médula que causa la patología. Luego los padres consultaron con el doctor Navarro, y éste les recomendó no operar. Al año y medio otros colegas la intervienen en otra institución, pero la cirugía se realizó donde efectué la primera y no abajo donde estaba indicada. El problema aquí no era operar, sino que era no operar, interrumpir el tratamiento de la siringomelia», resaltó.
El neurocirujano dijo que en su opinión las operaciones son «un acto más, que debe realizarse sólo cuando están indicadas», señalando que si es posible recurrir a otros tratamientos no efectúa intervenciones. Y que en el caso de la paciente antes mencionada, «la cirugía es el procedimiento recomendado por la mayoría de los investigadores a nivel mundial».
Cuestiones de fondo
El neurocirujano aseguró que «hay muchas causas para que pase esto, no tengo pruebas, pero sí un integrante de la cátedra planteó que hay una ‘bomba de tiempo’ y el doctor Navarro lo utilizó y la cátedra no lo desmintió, algún interés puede tener». Según aseveró esa expresión es «la peor que puede haber en neurocirugía», dado que la complicación más grave que puede ocurrir en la práctica de la técnica neuroendoscópica es la hemorragia intracraneana.
Otro de los motivos citados por Alberti hace referencia a la necesidad de «cortar» la posibilidad a su equipo de seguir haciendo endoscopías, debido a que son quienes más las realizan en el medio y por tanto si su equipo no efectúa estas operaciones en el Demequi, otros médicos pueden acceder a esos pacientes.
«Atrás de todo esto hay una agresión a un grupo que ha obtenido reconocimiento internacional por el desarrollo de la neuroendoscopía», afirmó Alberti.
Fuentes consultadas aseguraron que Alberti es el neurocirujano con más antigüedad en ese servicio, después de Navarro, quien asumió como jefe de neurocirugía en 1997. Por ello es el candidato natural para dirigir el servicio cuando Navarro se jubile, hecho que está próximo y que por las razones expuestas no sería conveniente para algunos profesionales.
Después de Zona Urbana
A los pocos días de emitirse el programa de Zona Urbana aludido, el jefe de neurocirugía del Demequi, que había aparecido en el programa apoyando las informaciones solicitó su licencia y firmó la orden que estipula quién será su suplente durante la misma. En dicho documento se estipula que Alberti será el jefe interino en ese período (lo es actualmente). Además Navarro también fijó la guardia de Alberti para el mes de enero y le derivó dos pacientes.
Por otra parte, un importante número de cartas de apoyo y testimoniales fueron enviadas por pacientes al doctor Alberti, quien aseveró que las misivas serán entregadas al juez de la causa como pruebas de su accionar. *
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