Miles de pingüinos pueden morir de hambre

Decenas de miles de crías de pingüinos de Adelia arriesgan morir de hambre en las próximas semanas, con lo que su población quedaría reducida en un 70 por ciento, alertaron científicos de la estación gubernamental New Zealand Antarctic Institute.

El problema es que un gigantesco iceberg bloquea a sus padres el acceso a las zonas del océano donde suelen obtener su alimento en la Antártida.

La colonia, formada por unas 3.000 parejas de pingüinos de Adelia, en el Cabo Royds, en la isla de Ross, tendrá que intentar dar un rodeo inesperado de 180 kilómetros en torno al iceberg B-15A. «Si el témpano es muy grande y los pingüinos tienen que recorrer una mayor distancia para acceder al mar o se pierden en el camino, los polluelos se quedarán solos sin comida y sin la protección de sus padres», con lo que morirán, explicó a la cadena británica BBC la bióloga Verónica Vallejo.

Ese iceberg es el mayor objeto flotante del mundo, con 3.000 kilómetros cuadrados de superficie.

Los científicos estimaron que la mayor parte de esos pingüinos morirá, con lo que el número de ejemplares de la especie, la más pequeña de la Antártida, puede reducirse en un 70 por ciento.

Aunque logren rodear el iceberg, «los pingüinos usarán toda su energía y todo el alimento que hayan conseguido antes de retornar a su colonia», explicó el director de la estación neocelandesa, Lou Sanson.

«Lo que puede suceder es que la colonia, o lo que quede de ella, deba transferirse a otra área, que puede tener zonas de alimentación aún más pobres», agregó Sanson.

Los pingüinos de Adelia alcanzan una altura de 71 centímetros y un peso de 6,8 kilos en el caso de los machos y de 6 en el de las hembras, y anidan en rocas desnudas de la costa, donde evitan el hielo.

Se alimentan de krill y pequeñas cantidades de peces y cefalópodos, que cazan bajo el agua a profundidades de hasta 175 metros, aunque normalmente no descienden a más de 20.

Las colonias comienzan a formarse entre setiembre y octubre, y el desove se realiza en noviembre, usualmente en un nido formado por una pequeña depresión del terreno delimitada por los animales con guijarros. *

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