UTILIZAR DINERO VIRTUAL NO ES MAS SEGURO QUE LA CLASICA BILLETERA

Suben las estafas a usuarios de tarjetas de crédito

Los punga de los ómnibus, los arrebatadores de bolsas, los hábiles que sacan de los bolsillos las billeteras, están siendo desplazados por los estafadores virtuales. El «negocio» del robo del dinero en efectivo no es muy rentable, la gente, cada vez con más frecuencia, utiliza modos de pago que evitan circular por las calles con dinero en efectivo.

Como en una cacería, los estafadores salen a la búsqueda de información digital, fundamental para cometer los delitos. Con tarjetas de crédito, a través de mensajes de correo electrónico, por teléfono, en páginas de internet, mediante sorteos truchos o por débitos automáticos, los delincuentes virtuales logran obtener los datos necesarios que les abre las puertas a los accesos del dinero. En un artículo publicado en el matutino argentino Clarín, se destacan una serie de recomendaciones dadas por expertos para evitar las trampas de los estafadores en su versión informática.

En la vecina orilla entre las tarjetas de débito y las de crédito, «hay alrededor de 23 millones de tarjetas plásticas. La información grabada en sus bandas magnéticas es codiciada por los estafadores, sobre todo para fraguar tarjetas mellizas». Los lugares donde mayor precaución hay que tomar son los cajeros automáticos, el riesgo principal es cuando el usuario se acerca al mismo, corriendo el riesgo de ser hurtado antes o después de efectivizar el trámite. Pero lo complejo surge cuando los ladrones colocan una especie de capuchón, similar al abrepuertas del cajero.

El aparato permite que la puerta deje de abrirse y cerrarse, pero continúa leyendo y a su vez, grabando los datos de las tarjetas. De este modo el estafador logra obtener el número de PIN o clave secreta que posee el usuario para utilizar su tarjeta.

«Si el teclado u otro elemento parece raro, es mejor buscar otro cajero automático; si se tiene más de una tarjeta, conviene abrir la puerta con una y operar el cajero con otra; y nunca hay que darle el PIN a un desconocido, ni por teléfono», recomiendan expertos de Delitos Complejos de la Policía Federal Argentina.

 

Abstenerse de dar datos

En ocasiones, a través de mensajes de correo electrónico, los usuarios reciben e-mails que supuestamente son enviados por reconocidos bancos a nivel internacional, donde incluso se adjuntan logos, donde se solicita que por cuestiones de seguridad están siendo confirmados todos los datos de los clientes, por lo cual se indica un sitio en internet donde deberá suscribir todos los datos personales, o de lo contrario no podrá seguir usando su cuenta.

Ignorar este tipo de mensajes es el mejor remedio para evitar que circulen datos imprescindibles para el cuidado del capital depositado en instituciones bancarias.

Algunas maniobras son más sencillas, los estafadores simplemente se hacen pasar por empleados de compañías de servicios públicos u ofrecen venta de distintos productos, y de ese modo, si logran captar la atención «del cliente» ya es un trámite dado el conseguir los datos que interesan.

Muchas veces hay encuestadoras en las calles que invitan al transeúnte a participar de sorteos que muchas veces son fraudulentos. Quienes acceden a dichas trampas, aportan sus números de cédula, teléfonos, direcciones. «Los datos muchas veces, van a manos de organizaciones que, por ejemplo, arman juegos de documentación falsa con los que piden créditos, compran mercadería a pagar, etc. Lo mejor es abstenerse de las encuestas y sorteos callejeros», recomienda el ya citado matutino. *

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