Los que lucran con la desesperación
«Según el testimonio de una joven embarazada, que consultó días pasados en el Pereira y planteó el tema del aborto, un médico le dijo que el aborto está fuera de la ley pero… pero… que hay un medicamento que aplicado por vía oral y vaginal, ‘que vende una persona’, es posible lograrlo si el embarazo no pasa de un período de dos meses», relata Valentina Odriozola en carta enviada al director de LA REPUBLICA. A continuación informa que según sus propias averiguaciones, el medicamento se llama Misoprostol y un frasco de 28 comprimidos tiene un costo de $3.678. Como no hacen falta tantos, «la persona que vende los 5 comprimidos los cobra $500 cada uno, por lo cual en cada frasco de 28 obtiene $14.000. ¡Un lindo negocio!», denuncia Odriozola.
Consultado al respecto, el doctor Leonel Briozzo explica que en el marco de la aplicación de las Iniciativas Sanitarias para la prevención del aborto en condiciones de riesgo, aprobadas por el MSP en agosto pasado, se incluye información sobre el Misoprostol, un fármaco utilizado para tratar úlceras gástricas, aunque no se lo prescribe ni receta.
«La mayoría de las mujeres que vemos en el hospital actualmente utilizan el Misoprostol, que es muy efectivo y muy seguro respecto de la política de prevención del daño, porque no provoca la muerte de la mujer como otros métodos. Los reportes internacionales insisten en marcar el límite para su uso en las 9 semanas de gestación, aunque una minoría lo extiende hasta las 12″, revela el profesional.
Confirma también los datos aportados por Odriozola en cuanto a la presentación y precio del Misoprostol, corrigiendo sólo el número de comprimidos necesarios: no son 5 sino 4 y se administran sólo por vía vaginal. Agrega que durante los 3 últimos meses del año pasado el laboratorio que lo fabrica comenzó a comercializarlo en blisters de 7 pastillas, con un costo de entre $700 y $800, lo que lo hacía más accesible a las mujeres de menos recursos económicos. Pero retiró esa presentación del mercado sin explicar la causa.
La denuncia de Odriozola no sorprende a Briozzo: «Se comenta que hay gente que aprovecha la situación dramática de muchas mujeres para lucrar. No es nada nuevo, porque es lo que hacían los practicantes de abortos, y lo que todavía siguen haciendo. Hace un mes y medio recibimos de una paciente el comentario de que había un ginecólogo en el hospital que estaba vendiendo el Misoprostol. Identificando la situación como absolutamente irregular y fuera de la normativa vigente y de nuestro grupo, lo denunciamos a la dirección del hospital. No se nos informó qué se está haciendo, pero tampoco recibimos más denuncias».
Respecto de qué otras estrategias ponen en juego las mujeres para acceder al fármaco, el profesional reconoce haber escuchado comentarios de que compraban un frasco entre varias y lo repartían, pero «como nosotros no lo indicamos ni lo recetamos, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que hay buenos médicos y malos médicos, como hay buenos y malos policías. El Grupo Iniciativas Sanitarias y las organizaciones que nos avalan -el SMU, la Facultad de Medicina y la Sociedad de Ginecología- nos hacemos cargo por la gente que actúa dentro de la normativa». Briozzo enfatiza que «cuando hicimos la primera etapa del entrenamiento de las compañeras y compañeros que están trabajando en esto, una de las cosas que les dijimos es que siempre que hablaran con una mujer pensaran que pueden estar siendo grabados, y que lo que digan nunca se escape de la normativa. Porque sabemos de mucha gente inescrupulosa que sigue haciendo de esto un negocio, desde el ámbito médico lamentablemente y desde otros ámbitos, gente que no ha contribuido en nada a mejorar el conocimiento de la problemática sino hasta por el contrario». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad