Sólo el 2% de las mujeres se siente bella
La investigación en la que colaboraron la psicóloga Nancy Etcoff de la Universidad de Harvard y la doctora Susie Orbach de la Escuela de Economía de Londres tuvo el objetivo de comprender mejor la relación entre las mujeres y la belleza, así como la forma en que este concepto se relaciona con el bienestar, la felicidad y la autoestima.
El estudio fue de carácter mundial y sus conclusiones se basan en datos cualitativos recogidos de una encuesta realizada entre febrero y marzo de 2004 a 3.200 mujeres de entre 18 y 64 años pertenecientes a 10 países: Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Italia, Francia, Portugal, Países Bajos, Brasil, Argentina y Japón.
Los datos del estudio revelaron que «belleza» no es una palabra que las mujeres voluntariamente asocien consigo mismas. En el estudio, se les dio una lista que consistía solamente en adjetivos positivos para describir sus aspectos (como: «natural», «término medio», «hermosa», «sexy» y «bellísima») y se les pidió que eligieran el que más cómodas las hacía sentir.
Sólo el 2% de las mujeres del mundo eligieron hermosa para describir su aspecto. Este porcentaje varía entre el 0% en Japón y el 6% en Brasil, siendo este el registro más alto. A la vez, sólo el 1% se describió como «sexy». La doctora Nancy Etcoff destacó que el resultado de la investigación es «inusual», puesto que en este tipo de estudio la gente suele describirse mejor de lo que realmente es.
Una indagación más profunda reveló que 4 de cada 10 mujeres en el mundo están firmemente de acuerdo en que no se sienten cómodas describiéndose a sí mismas como hermosas. Este nivel de «incomodidad» ilustra el grado de distanciamiento entre el ideal de belleza actual promovido por los medios masivos y evaluado por el 77% como «inalcanzable» y las mujeres. Por ello un 75% aseguró que le gustaría ver diversos tipos de mujeres en los medios que les permitan observar «versiones» de sí mismas en las pantallas y revistas.
De acuerdo a las precisiones efectuadas por Etcoff, «las mujeres tienden a igualar el concepto de belleza con el de atractivo físico, es decir con el tamaño y forma del cuerpo, inclinándose a presumir como óptimos los estándares de las supermodelos, imagen extrema de belleza sin defecto».
La mayoría de las consultadas (51%) manifestó no sentirse conforme con su cuerpo. Mientras que el 45% afirmó que las mujeres atractivas tienen más oportunidades de éxito, y el 59% remarcó que las bellas son más valoradas por los hombres.
Belleza interior
Asimismo, casi la mitad de todas las mujeres (48%) concuerdan con la siguiente afirmación: «Cuando me siento menos hermosa, me siento peor conmigo misma en general», lo que deja en evidencia el modo en que estos sentimientos afectan la autoestima y la felicidad en general. Por otra parte, cuando se les preguntó qué las hacía sentir bellas, las relaciones amorosas, la autorrealización y el autocuidado encabezaron la lista.
Profundizando en el concepto de belleza la mayoría de las participantes destacó que las cualidades internas eran más importantes que las externas para conformar un ser «bello». En tal sentido, el 89% subrayó que la mujer puede ser hermosa a cualquier edad, y el 85% que todas las mujeres tienen algo bello.
Finalmente, Etcoff expresó su deseo de que en «el siglo XXI la belleza se torne en un concepto aspiracional e inspiracional».
El resultado de este estudio sirvió de base para la creación de la nueva campaña publicitaria de «Dove», que ha comenzado a observarse en los diferentes medios de comunicación desde los primeros días de diciembre.
Buscando la belleza uruguaya
Durante la presentación de esta investigación la endocrinóloga Cristina Belzarena dijo que «en muchas instancias la belleza está ligada a la salud. Como el prototipo de mujer obesa de principios del siglo XX era la respuesta saludable a la hambruna y la peste, hoy la delgadez es lo que se enfrenta a la pandemia de la obesidad». A la vez que señaló la necesidad de estar alerta a los trastornos alimenticios que muchas veces conlleva la búsqueda de un cuerpo «barbie», porque «los extremos de la delgadez suponen la ausencia total de grasa corporal y el funcionamiento hormonal de la mujer requiere de la presencia de 10 a 12 kilos de tejido adiposo para por ejemplo mantener la regularidad de los ciclos menstruales».
Por su parte, la psicóloga Verónica Massonier afirmó que «hoy coexisten dos modelos de belleza en permanente evolución y en algunos casos opuestos. Uno es el del «control» que se exterioriza en la delgadez, en dominar los impulsos para controlar el peso corporal. El otro representa un mayor respeto a la naturaleza e integra conceptos de flexibilidad, libertad, amplitud, distensión. Es holístico y sin abandonar lo visual tiende a integrar otros referentes más en contacto con la naturaleza». También resaltó que esta «es una transición deseable porque nos ubica en un lugar más cercano a la autoestima».
La escritora Mercedes Vigil sentenció que «se ha producido una deshumanización del concepto de belleza, pero no debe criticarse la herramienta que se utiliza para su búsqueda sino el mal uso que se hace de la misma». Y agregó que las uruguayas «no tenemos un concepto de belleza nativa y eso nos pone en desventaja con el resto de los países». Tras lo cual subrayó que «la belleza no es ni más ni menos que la armonía entre el interior y el exterior». El único expositor del sexo masculino fue el cirujano plástico Jorge Rodríguez, quien definió la belleza como la «relación armónica entre las partes del cuerpo». Y vinculando este concepto con su profesión aseveró que «por ello la cirugía no debe notarse. Una hermosa boca de una joven de 17 años puede ser espantosa en una mujer de 70 años». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad