MOVIMIENTOS DE NIÑOS TRABAJADORES VINIERON A URUGUAY

"Gracias a mi trabajo yo pude estudiar, pude vestirme, pude comer"

Al contrario de lo que algunos organismos internacionales y nacionales proclaman, la erradicación del trabajo infantil, los NATs luchan por dignificar sus condiciones y piensan que la pobreza que se vive actualmente en países de Latinoamérica es consecuencia de las políticas económicas de los gobiernos.

En nuestro país no existen hasta el momento organizaciones de este tipo, es por ello que llegaron invitados por el Comité No Gubernamental de los Derechos del Niño, representantes de los distintos movimientos del Perú y Paraguay.

Clara Shimelli y Eliezer Aquino ambos de 17 de edad viven en Paraguay, Jimmy Quispe de 15 años y Tania Pariona de 20, hoy una ex NATs, llegaron desde Perú. Los cuatro adolescentes visitaron nuestra redacción acompañados por el secretario ejecutivo del comité, Luis Pedernera.

 

Adulto en miniatura

En Perú existen 12 millones de niños, niñas y adolescentes, 14 mil niños NATs y entre ellos se encuentra Jimmy. Su movimiento recoge las experiencias de organizaciones importantes de Perú: Movimiento de Adolescentes, Niños Trabajadores Hijos de Cristianos (Manthoc), «El Colibrí» y «Generación».

Desde los nueve años trabaja vendiendo chupetes o «marcianos» en Lima.

En la actualidad vive en Ayacucho y trabaja como cobrador de boletos en los ómnibus, su horario se ajusta al horario de clases por la tarde. Está cursando cuarto año y cuenta que tiene muchos objetivos para cumplir, entre ellos poder continuar sus estudios en antropología y sociología. Jimmy tiene mucho para decir, es un niño de 15 años que las palabras salen solas de su boca. Se siente orgulloso de ser un niño trabajador.

«Cuando uno no está en una organización, no estás enterado de nada, no sabes lo que pasa en el entorno. Pero sí sabes de la pobreza en que vives. Pero, cuando poco a poco fui entrando en una organización de niños trabajadores, salían leyes por acá, leyes por allá, fue un cambio brusco y radical el que sentí. Las personas adultas creen que nosotros los niños estamos siendo manipulados dentro del movimiento, lo que no es cierto».

 

La experiencia paraguaya

Eliezer Aquino integra la secretaría de la Coordinación Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, en la ciudad de Asunción, Paraguay. La organización comenzó tomando como base otra organización del mismo país llamada Onnats que nació en la misma ciudad.

«En ese momento querían quitar de la terminal de ómnibus a los lustrabotas», narra Eliezer. «El motivo era un cambio estructural que estaba organizando la empresa y por lo tanto quería quitarlos del lugar. Por eso los niños comenzaron a reunirse, ellos llevaban años trabajando en el lugar y de un día para otro, sentían que no podían echarlos». De esa forma sintieron la necesidad de nuclearse y nació la organización Onnats para luchar por sus derechos.

«El año pasado en Paraguay se vivió una lucha tremenda entre Unicef y la OIT quienes querían erradicar el trabajo infantil, pero nuestra participación es importante para la sociedad.

Ellos solo ven a los niños con la mentalidad de que sólo pueden estudiar y jugar. Nosotros demostramos que podemos organizarnos, podemos estudiar, jugar y trabajar».

Eliezer ingresó a la organización cuando tenía 11 años. En ese momento vendía chicles y caramelos. Pero desde los 8 años trabajaba vendiendo en la calle Palma, todos los sábados, golosinas. «Iba con mi padre, mi madre, hermano o un primo. A medida que transcurrió el tiempo comencé a ir todos los días, gracias al trabajo siempre pude estudiar».

Hoy cursa segundo año de Secundaria en el turno nocturno, es vendedor ambulante, ofrece gaseosas en los colectivos de Asunción.

Trabaja desde la mañana hasta pasado el mediodía.

 

Unicef y la OIT

«Sabemos que el trabajo es un derecho humano que tenemos. Gracias a mi trabajo yo pude estudiar, pude vestirme, pude comer.

Ayudando a mi familia, yo me siento útil, ya que apoyo a la economía de mi hogar y me siento orgulloso de poder hacerlo.

Nosotros como organización valoramos el trabajo, pero criticamos su mala condición».

«En Paraguay existe una mentalidad europeísta, quieren llevar adelante el plan de la OIT y de Unicef de erradicar el trabajo infantil, pero su eliminación no comienza de la raíz. Ellos quieren eliminar de arriba, de los gobiernos, sabemos que el sector capitalista quiere quitar al niño de la calle, pero no viendo quién creó la pobreza extrema, ellos quieren quitar al niño pero no a los que lograron que el niño salga a la calle por necesidad», reflexiona Eliezer. *

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