Paraguay: maquillando un Estado imposible

Día a día se confirman nuevos rumores acerca de la gestión del proyecto encarnado por Nicanor Duarte. Fuertes señales indican que éste camina hacia atrás en el proceso de institucionalización, con un Estado exclusivamente para clientes políticos del partido de gobierno que profundiza todas las variables negativas que dice combatir, como la falta de confianza, la inseguridad y el estancamiento, y además dando una de las peores pero claras muestras a propios y extraños de un retroceso político y económico sin precedentes en los últimos quince años de transición, al defender a funcionarios en claros y evidentes actos de corrupción, tráfico de influencias, manejo discrecional y arbitrario de la cosa pública.

Lo saben casi todos, lo intuyen muchos, pero va tornándose peligrosamente real, que el gobierno del ex comunicador Nicanor Duarte Frutos, siga representando en su pensamiento y acción la misma línea continuista del tradicional y conservador Partido Colorado sostenida contra viento y marea, a pesar incluso de la persistencia de una severa crisis estructural y de estancamiento económico que sobrellevan el Paraguay en forma endémica desde hace varios lustros, y que hizo pensar incluso hasta a algunos intelectuales republicanos sobre la necesidad de «abrir las compuertas del cambio».

La única diferencia con climas de otras administraciones del mismo tinte, no están paradójicamente en el terreno de la práctica, sino en el virtual y mediático, habida cuenta del despliegue de ciertas habilidades de esta faceta política del partido en el poder, para ensayar diversas técnicas comunicacionales de posicionamiento. Sobre todo priorizando «esfuerzos de modernización de la gestión política». Estos últimos son vistos por la ciudadanía y observadores nacionales e internacionales, como de «maquillaje tardío», «decálogo de buenas intenciones», cuando no de «fracaso manifiesto».

Existe una marcada y sostenida regresión hacia el estilo clientelar de gestión, forzando contrataciones y nombramientos a todo lo largo y ancho de una administración pública exhausta e imposibilitada de cumplir con sus más mínimas funciones constitucionales, como seguridad, salud, educación. Incluso con el riesgo de no poder cumplir tan siquiera con los tales sueldos prometidos, y cuando no se logra poner en marcha la reactivación, con índices macroeconómicos y de percepción, por demás desalentadores.

Las acciones del gobierno Nicanor Duarte Frutos, se han alejado radicalmente de sus discursos de comienzo de mandato, y aunque se ha destacado el interés por parte del mismo de mantener un «profile de campaña permanente», como lo habíamos previsto, las aguas han retornado hacia la misma tónica anodina de los diferentes gobiernos de su misma tonalidad, que sólo han servido para representar fielmente las necesidades y seguridades de una casta conservadora de grandes propietarios de la tierra, civiles y militares, quienes han atesorado tierra a malsalva, sin comparación con ningún país latinoamericano. *

 

(*) Periodista paraguayo independiente. (La Insignia)

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