Ni "truco" ni "treta"

Hoy los cucos no salen y las brujas y brujos cambiaron sus colores

La llegada de la televisión por cable y el acceso a Internet fueron factores determinantes para que los festejos de Halloween o Noche de Brujas, junto a constantes recursos publicitarios que con muy buen olfato promocionaban golosinas y bailes temáticos, hicieron que desde fines de los noventa el 31 de octubre no fuera un día más para muchos uruguayos.

Los primeros en adoptar la fiesta fueron los niños, tal vez por la atractiva propuesta de disfrazarse, obtener importantes cantidades de caramelos gratis y asustar a los mayores sin temor a rezongos. Claro que siempre, la cada vez mayor cantidad de fantasmas, diablitos y brujitas que recorrían las diferentes calles provocaron más ternura que terror.

Aunque todos reconocían lo bueno de encontrar una nueva excusa para el divertimento de los más chicos, los adultos se dividieron a favor y en contra de adoptar la tradición anglosajona. Muchos objetando que era «algo importado» que nada tenía que ver con «lo uruguayo», otros solo para evitar el ridículo de tener que disfrazarse para ir a una fiesta.

Pero este año, todos, los que estaban a favor de celebrar Halloween y los que no, todos se olvidaron que este 31 de octubre en el mundo de habla inglesa continúa la tradición.

Esto se debe a la coincidencia de la fecha con las elecciones nacionales. Pero además, porque no es otro día electoral más, según quienes cuentan con varios sellos en su credencial amarillenta y desgajada, desde hace mucho tiempo los uruguayos no expresaban el fervor ciudadano, las ganas de votar y la emoción por el resultado final como en este 2004.

Negro no. Rojo, azul y blanco, sí

Ello fue claramente notorio para los comerciantes que se dedican a rubros que en años anteriores supieron ampliar su recaudación gracias a la festividad celta.

Ejemplo de ello es lo sucedido en una reconocida casa de alquiler y venta de disfraces ubicada en Pocitos. Una de las chicas que atienden el local dijo a LA REPUBLICA que «este año fue peor que durante la crisis, la cantidad de trajes rentados fue mínima». No obstante aseveró que la mayor cantidad de prendas alquiladas se registró entre el jueves y el viernes, tratándose en su mayoría de trajes infantiles que imitaban a superhéroes. Entre los adultos, las mujeres fueron quienes más concurrieron a la tienda para rentar disfraces de diablas y brujas.

Pero más singular fue lo vivido en una prestigiosa casa dedicada al comercio de cortes de telas. Allí una de las supervisoras informó que el olvido de la Noche de Brujas no alteró las ventas, aunque los géneros de color negro y naranja no fueron los más solicitados como en los años anteriores. «La empresa adquirió muchos metros de telas rojas, azules y blancas. Pero la demanda fue superior a las expectativas que teníamos», subrayó la empleada.

De acuerdo a los datos proporcionados por la supervisora, en todas las casas de esta firma comercial, las telas adquiridas para hacer banderas se agotaron, en especial la tafeta blanca que era utilizada por militantes de dos partidos. A su vez señaló que el rojo es el color del que aún hay más metros en stock.

Origen de Halloween

El Halloween que se celebra hoy en día comenzó hace mas de 3.000 años en Irlanda como un festival de cosecha de los celtas. Para este pueblo, el cambio de estaciones adquiría una importancia mágica. Samhain era el festival más importante, ya que era el último día de la cosecha y el comienzo del invierno. Concretamente este festival se celebraba a finales de octubre y a principios de noviembre.

Según sus creencias en la noche del 31 de octubre las almas de los muertos regresaban a visitar hogares terrenales, ya que la ventana que separaba el mundo de los vivos y el de los muertos desaparecía.

Para mantener a estos espíritus contentos y alejar a las almas malvadas de sus hogares los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus casas. Esta tradición se ha mantenido en el tiempo y se ha convertido en lo que hoy llamamos truco o treta, donde los niños van de casa en casa pidiendo dulces. Pero hoy en Uruguay, casi nadie se acordó de los cucos. *

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