Iniciativa de la OMS contra la mala praxis
La OMS, altos cargos de sanidad, investigadores y colectivos de pacientes de todos los puntos del planeta se unieron para promover el objetivo de seguridad del paciente que se resume en el lema «Ante todo, no hacer daño» (frase atribuida a Hipócrates, aproximadamente 460-370 a.C.), y para reducir las consecuencias sanitarias y sociales indeseables que puede tener la atención de la salud.
En una serie de países ya vieron la luz planes y medidas legislativas en la materia. Los dirigentes políticos de varias naciones están asumiendo una importante función al prestar apoyo al desarrollo de la investigación, la capacidad de proporcionar atención de salud y el conocimiento indispensables para trabajar a escala mundial sobre los muy diversos temas vinculados a la seguridad del paciente. En particular, dos de los integrantes de la Alianza (el Departamento de Salud del Reino Unido y el Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos de América) intentan, con recursos y personal especializado, poner freno a la creciente incidencia de efectos adversos evitables en la praxis de la atención sanitaria.
«La seguridad del paciente es un problema mundial. El interés y empeño de países de todo el mundo en encontrar soluciones a este problema resultan de lo más alentadores. En los años venideros, a lo largo y ancho del mundo se salvarán vidas, se reducirá el nivel de riesgo para los pacientes y se aprenderá mucho gracias a la labor que hoy da comienzo en Washington, D.C.», ha afirmado Sir Liam Donaldson, médico jefe del gobierno del Reino Unido, que preside la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente.
La Alianza se creó dos años después de que la 55º Asamblea Mundial de la Salud, aprobara una resolución sobre el tema en la que instaba a los estados miembro a prestar «la mayor atención posible al problema de la seguridad del paciente» y a consolidar «sistemas de base científica, necesarios para mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención de la salud, en particular la vigilancia de los medicamentos, el equipo médico y la tecnología». En dicha resolución se pedía a la OMS que tomara la iniciativa para definir normas y patrones mundiales, alentar la investigación y apoyar el trabajo de los estados miembro para concebir y poner en práctica normas de actuación en la materia.
Los efectos indeseables derivados de la prestación de atención de salud son, en muchos casos, causa de enfermedad, traumatismos o muerte. Los estudios realizados en varios países ponen de manifiesto un índice de efectos adversos de entre el 3,5% y el 16,6% del número de pacientes hospitalizados. En promedio, uno de cada diez pacientes ingresados sufre alguna forma de daño evitable que puede provocar discapacidades graves o incluso la muerte.
Al considerable dolor humano que provocan esos efectos adversos se suman sus repercusiones económicas. Diversos estudios han demostrado que las hospitalizaciones adicionales, las demandas judiciales, las infecciones intrahospitalarias, la pérdida de ingresos, las discapacidades y los gastos médicos representan en algunos países un costo anual de entre US$ 6.000 millones y US$ 29.000 millones de dólares estadounidenses.
«Los efectos indeseables de la atención de salud son un problema que afecta a todos y cada uno de los países, hospitales y dispensarios del mundo, desde los médicos y especialistas hasta las enfermeras y los agentes de salud», afirmó la doctora Mirta Roses, directora regional de la OMS para las Américas. La OMS informó de que al menos un 50% del material médico en su conjunto no es de fiar, y de que un 77% de los casos descritos de falsificación o mala calidad de los medicamentos se dan en países en desarrollo.
La Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente se basará en las medidas e iniciativas nacionales que ya estén en marcha y compartan su filosofía y creará vínculos con programas para mejorar la seguridad del paciente. Cabe suponer que la correcta aplicación de estrategias adecuadas sobre el tema traerá consigo, entre otras cosas, una espectacular reducción de los efectos adversos de la atención de salud y una disminución de los gastos del orden de miles de millones de dólares en concepto de ahorros anuales. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad