Aprontá tu corazón
Acabo de llegar de la caravana del EP-FA-NM. Varias horas recorriendo la ciudad entre banderas del Frente.
Banderas que también colgaban de las ventanas y balcones de los edificios. Desde el hogar más humilde hasta los más lujosos de la zona de la costa, Villa Biarritz, Pocitos etc.
Vi camionetas cuatro por cuatro, fuscas destartalados como el mío, bicicletas, motos y hasta carritos de hurgadores con las banderas del Frente.
Un perro con una balconera del Frente atada a su cuello como si fuera una capa, saltaba y se paraba en dos patas al paso de la caravana.
Un niño de dos o tres años se envolvía con una bandera y no podía parar de girar y reír.
En una esquina una veterana de pelo blanco rodeada de tres jóvenes sacudía con una mano la bandera de un sector del Frente y con la otra mostraba una credencial. Yo la miré y le hice la V de la victoria, se acercó a la ventanilla del fusca apoyada en uno de los gurises y me mostró la credencial. Ella tenía 92 años. «Mi bisnieto vota por primera vez y también lo hace por el Frente» me dijo. Quise bajarme a darle un beso y un abrazo pero no pude. Se lo debo doña.
La alegría y la esperanza invadía la ciudad. No vi ni un solo gesto de rencor.
Un hombre de grandes bigotes blancos se balanceaba con los ojos cerrados en una especie de danza ritual y evocadora haciendo flamear una gran bandera del Frente.
Un auto lleva un trailer donde están pegadas las balconeras de todos los sectores del EP-FA-NM.
Una mujer de boina blanca saluda desde un balcón donde cuelga una bandera del Encuentro Progresista.
Desde una ventana un hombre con medio cuerpo afuera sostiene en una mano una bandera del Partido Colorado y en la otra una del Frente.
Me acordé del 71 y, en rápido flash, de los 33 años que nos trajeron hasta aquí. A este hoy y al tan próximo mañana.
Sin pensar canté para mis adentros: «Aprontá tu corazón, que ya sale un nuevo sol». *
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