La obra del Padre Mateo en Rivera es una puerta de esperanza y dignidad para los más necesitados
El «Proyecto Caqueiro» es una propuesta que apunta a promover el desarrollo de las potencialidades individuales, grupales y comunitarias en los niños, adolescentes y jóvenes en situación de pobreza del barrio Cerro Caqueiro y sus alrededores en la ciudad de Rivera, además de resolver los problemas de inserción laboral. El Padre Mateo Méndez es quien lo anima. La familia Salesiana, laicos y toda la comunidad lo lleva adelante. También es apoyado por la Fundación Esperanza Joven que está preparando una campaña de colaboración y parte central de dicha campaña es la recaudación a través del sistema de débito automático de todas las tarjetas de crédito que operan en Uruguay. Hoy por hoy trabajan con más de cien niños y 80 jóvenes incluidos los adolescentes y los más jóvenes.
20 años de obra social
Consumo de drogas, alcohol, indocumentados, escolaridades incompletas, centros de estudios superpoblados, son algunas de las realidades del barrio Caqueiro. Define la situación como un «enredo». Jóvenes que no pueden gastar su plata en un boleto para ir a estudiar, porque deben llevar la comida a su casa, todo es muy complejo. Pero Mateo no baja los brazos y expresa que «entusiasmarlos con la capacitación para el mundo del trabajo, para ellos y para su familia es muy importante».
Hace cuatro años que Mateo se encuentra trabajando en el departamento, en el barrio Caqueiro que está ubicado en la periferia del departamento y limita con la ciudad de Livramento.
La obra social tiene ya 20 años y se trabaja desde la capilla del lugar. Cuando Mateo llegó se replanteó la presencia de la parroquia en los distintos barrios y concluyó que de todos, el que estaba más desatendido era Caqueiro.
Con un grupo de técnicos se realizó un diagnóstico participativo que desembocó en la pregunta «¿qué es lo necesario para atenderlos?».
De ahí resultó la creación de un espacio físico que se hizo realidad entre los meses de enero y junio de 2001.
«Sacarlos un poco de las calles, de las esquinas, era uno de los objetivos. Lo que más nos interesaba era lo que la gente pensaba».
Allí se realizan actividades recreativas y formativas y «brindamos apoyo liceal por la mañana y por la tarde. A medida que se van consolidando, se va pasando a otras edades. Mientras se trabajaba con ellos se comenzó con una propuesta de capacitación para otros jóvenes en el área de la forestación», cuenta Mateo.
Para dicho curso se realizaron entrevistas a 40 chicos y todos ingresaron a los cursos. «De ellos muy pocos estaban estudiando y muy pocos los que habían terminado la escuela. De 32 chicos que terminaron, a 26 se logró insertarlos en el mercado laboral».
«No queremos darles trabajo; sí capacitarlos»
Hoy la obra tiene un objetivo y es crear un centro de capacitación para los jóvenes, darles herramientas para que puedan ingresar al mercado laboral o que puedan crear su microemprendimiento.
«Lo que pretendemos es crear los espacios para que se capaciten y que ellos puedan insertarse en el mundo del trabajo. No dar nosotros trabajo. Si hay jóvenes que quieren insertarse en el área de la apicultura hay que prepararlos y también a las familias.
Tenemos que preguntarnos ¿sobre qué cosas vamos a capacitar? y ¿por qué? Si vamos a capacitar sobre tal curso es porque tenemos las conexiones suficientes para que cuando el curso termine esas personas se inserten al mercado o creen su microempresa. Si se descubre que la producción de crías de conejos es buena y hay seguridad de compra en el mercado entonces el grupo se dedicará a capacitarse en el asunto».
Al preguntarle a Mateo sobre si hoy por hoy hay empresas que puedan respaldar este proyecto Mateo contestó «más que empresas, particulares, hay gente que le ha ido bien económicamente en la vida y hoy día dice, bueno, como me fue bien, conmigo la gente se portó bien en la vida, cuando yo estuve mal me ayudaron, yo quiero hacer lo mismo. Siempre con esa mentalidad, capacitar para el mundo del trabajo».
¿A quién le interesa que existan los pobres?
Respecto a la pobreza señaló «en el proyecto creemos que la pobreza no se va a cortar dando, sino dando las herramientas y diciendo ponete a trabajar. Hay que bajar el asistencialismo y comenzar a subir el trabajo, a generar fuentes. A medida que subo las fuentes bajo lo otro».
«Es muy triste ver a un chico que va a comer siempre afuera, un hombre que va a comer a un comedor público, la señora que va con sus gurises, es demasiado humillante. ¿Por qué no tiene para comer en su casa? Las riquezas del país dan, hay para comer todos de sobra y más de tres millones. Entonces si hay, ¿qué pasa?», pregunta Mateo.
«Mala distribución o que a alguno le interesa que existan los pobres. Porque con los pobres pueden lucrar.
Si yo doy una canasta a cambio de un voto, voy a seguir manteniéndolos, son votos seguros. No me importa lo que pasó contigo, lo que importa es que cuando llegue el momento tu estás conmigo. Sirve que los pobres estén».
Además opino que se ha generalizado el asistencialismo y no se puede seguir manteniendo una situación así. «Generemos algunos lugares donde esta gente pueda tener la posibilidad de capacitarse para poder trabajar. Antes de darles las herramientas hay que enseñarles a usarlas y decirles dónde está el lugar y adónde irá lo producido». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad