Serpaj, junto a otras organizaciones, lucha por la memoria

"Lo que pasó durante la dictadura debe ser incluido en el currículo de la enseñanza"

El período de facto en nuestro país, dejó secuelas, que hasta el día de hoy continúan pujando en la vida de todos aquellos uruguayos que debieron sufrir los horrores de esos años. La impunidad, la tortura, la discriminación, el ocultamiento, son eslabones que dejaron profundas grietas en una cadena que se fracturó, y la cual es necesario rearmar, para poder seguir adelante con dignidad y con memoria.

Representantes de organizaciones como Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, Amnistía Internacional, Movimiento Educadores por la Paz, FEUU, Crysol, Claeh, entre otras, trabajaron durante toda la jornada, exponiendo y contraponiendo conocimientos junto a investigadores de distintas áreas. En diálogo con LA REPUBLICA, Marisa Ruiz, de Amnistía Uruguay, mencionó que la convocatoria de Serpaj para participar del seminario se basó en el debate sobre tres grandes interrogantes. «Nos interesó mucho discutir sobre la situación de los Derechos Humanos durante la dictadura. Saber de qué modo han influenciado esas violaciones una vez reintegrados a la democracia, para de ese modo poder recoger todos los testimonios e investigaciones y volcarlos a nivel de la educación formal», mencionó Ruiz.

 

La responsabilidad del Estado

Mariana Albistur, de Serpaj, mencionó que se realizó este seminario acompasando toda una serie de actividades desarrolladas desde hace ya varios años. «Este año Serpaj inaugura un área Memoria, porque estamos interesados en que comiencen a darse cambios en la enseñanza oficial, primaria, secundaria, UTU, y Universidad. En los programas de enseñanza no específicamente de historia, sino además en aquellos por donde necesariamente pasan todos los estudiantes de formación docente. Las secuelas o consecuencias del terrorismo de Estado en la población, son temas que quedan sujetos a la memoria testimonial de víctimas directas, o a la historia que describe un periodo de tiempo, y esto dificulta el mensaje que se les da a los jóvenes a propósito de lo que hemos vivido durante todos esos años en el país. Hemos rescatado de los talleres la evaluación, de que se deben afrontar las consecuencias del terrorismo de Estado desde distintas áreas, sumando el conocimiento al respecto y entregando distintas miradas de lo que hemos vivido» explicó Albistur.

Vincular las diferentes perspectivas de trabajo, es el pilar de la propuesta. Primero relacionar al docente con la temática, y luego, incluir al Estado, porque es desde ahí que se tiene la responsabilidad social de resolver los temas pendientes que vienen desde la dictadura. «Por un lado que el docente se libere de los pesos de la censura y la autocensura, y que desde el Estado se facilite y promueva el cambio en la currícula de los programas educativos. Hacer una puesta a punto en cuáles han sido las investigaciones, cuáles son las que faltan y de qué manera podemos resolver mejor el relacionamiento en la vida democrática actual, para que nuestros jóvenes no repitan la dinámica que implica impunidad del vale todo, en la que unos son juzgados y otros no. Para terminar con esto queremos empezar a trabajar juntos y mirarnos como sociedad, para mejorar». *

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