OTRO CONFLICTO EN SALUD PUBLICA: FUNCIONARIOS DE LA LUCHA ANTITUBERCULOSA EN ASAMBLEA PERMANENTE

El MSP dejaría de producir la vacuna BCG

Gustavo Zabala, dirigente de AFLA, dijo a LA REPUBLICA que desde el 1º de octubre los funcionarios se declararon en pre-conflicto y decidieron establecer un régimen de asamblea permanente. Ello fue motivado por dos razones que tienen puntos de conexión y que podrían afectar la salud de la población. La primera es de carácter gremial e implica la denuncia del incumplimiento de un convenio firmado en octubre del año 2003 con la Comisión Honoraria de la Lucha Antituberculosa. Según Zabala, esto no tiene relación alguna con reivindicaciones salariales ni de estabilidad laboral, «sino con el reclamo de reinstalar la mesa de diálogo donde se discutían temas funcionales relativos al futuro de la institución, y que dejó de funcionar hace dos meses. Porque vemos que están pasando cosas importantes dentro de la Comisión, que es el organismo a cargo de la inmunización del país, y los trabajadores queremos participar de esos cambios».

Aquí es donde se encuentra el nexo entre los planteos de la AFLA y la salud pública, ya que entre esas modificaciones en el funcionamiento de la institución estaría comprendida la suspensión de la fabricación de la vacuna BCG.

La vacuna BCG es producida en el laboratorio Calmet (allí también se almacenan todas la dosis de inmunizadores que se aplican en el país) bajo la supervisión de la Lucha desde el año 1927, según Zabala dejar de fabricarla es «continuar desarticulando cosas que funcionan».

El fundamento para suspender la fabricación de BCG, de acuerdo a lo informado por el dirigente, es que el proceso no brinda réditos económicos, razón por la cual convendría más su importación.

Sin embargo, a primera hora de la mañana, el director general de la salud, doctor Diego Estol, se comunicó con AFLA para asegurar que «durante esta administración no habrían cambios», lo que significa que la vacuna continuaría fabricándose hasta la asunción del próximo gobierno.

«No entendemos por dónde se generaría ganancias al dejar de producir y comenzar a importar. Porque el dinero que se invierte en la fabricación se gastará en comprar, y según ellos nos dicen, los sueldos de los trabajadores que intervienen en la producción se continuarán pagando. Pero además no hay seguridades de la eficacia de las dosis compradas porque no se sabe de donde vendrían», subrayó.

Por otra parte, Zabala aclaró que el gremio no cuestiona el decreto del Poder Ejecutivo que elimina la obligación de aplicar una segunda dosis de la vacuna en los niños de edad escolar, porque no cuenta con los elementos necesarios para asegurar si realmente esa dosis carece de utilidad o no. Y afirmó que la asociación cree que «con una pequeña inversión se podría producir la BCG para el Uruguay, así como para la región y otras latitudes. Eso como un acto de solidaridad, porque la tuberculosis es una enfermedad que mata a mucha gente».

 

Curable pero mata

La tuberculosis es una enfermedad totalmente curable si es detectada a tiempo y recibe un tratamiento adecuado. Pese a ello alrededor de 650 uruguayos mueren anualmente por su causa. Estos decesos son especialmente notorios en los establecimientos penitenciarios, esta afirmación fundada en los partes enviados por la Dirección Nacional de Cárceles, que prácticamente a diario comunican la muerte de un recluso «debido a una repercusión general por probable tuberculosis pulmonar». Zabala explicó que la alta mortalidad por tuberculosis entre la población carcelaria se debe a «la mala alimentación y al hacinamiento. Pero también a que los funcionarios de la Lucha recién ahora pueden llegar con buenos criterios, y cierta regularidad al recluso».

El tratamiento de esta patología es barato para el Estado y gratis para la población, pero los requisitos fundamentales para su éxito son mantener el organismo con un buen nivel de nutrientes para que pueda resistir la acción de los medicamentos que la combaten y en la continuidad de la ingesta de los mismos.

«El enfermo tiene que tomar la pastilla todos los días. El personal de la Lucha se encarga de asegurar que la ingiera. Eso en los hospitales lo podemos hacer, pero en los establecimientos carcelarios es mucho más difícil porque no se puede ingresar todos los días. De esa forma el bacilo de Coch, que provoca la enfermedad, se hace resistente y es más complicado evitar el deceso». *

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