Naná: "Esto es un gran problema social; la pelota la agarran todos pero no es de nadie"
La propietaria del prostíbulo más famoso de Maldonado, Naná, es tomada por los realizadores de este libro como uno de los personajes claves en toda la indagatoria sobre la prostitución infantil. El documento expresa que la empresaria había planteado ante la Comisión de Higiene y Salud de la Junta del departamento, «su preocupación por el aumento del meretricio en la calle, fundamentalmente en la temporada veraniega».
«Naná tiene como una de sus condiciones laborales que la chica que ingresa al negocio tenga cumplidos los 18 años. Le consta que un gran porcentaje de ellas llegan entrenadas de la calle; según manifiesta, la experiencia las delata».
LA REPUBLICA se comunicó telefónicamente con la casa de Naná en Maldonado y ella habló sobre el tema.
-¿Cuál es la situación y la realidad que vive el departamento respecto a la prostitución ejercida por niños, niñas y adolescentes?
-La gente grande opina de los menores, pero en realidad se opina de los padres. Porque el problema que hay en Maldonado es la carencia total de los padres no sólo de dinero, sino de moral.
Ustedes dirán: Naná tiene una casa y habla de moral. Es que tenemos moral porque la chica que está trabajando en este lugar está con todas las reglas, pero las chicas que trabajan en la calle no, y los padres son los que procuran el trabajo de esas niñas.
-¿Cree que los padres fomentan la práctica sexual?
-Nosotras entendemos que los padres son los autores de la vida de esas criaturas, fomentan la práctica sexual de esas niñas y niños. Ojo, no dejemos atrás a los varones porque también están trabajando.
Acá se pasan un poco la pelota, no sé si es el ex Iname, la Policía, porque no saben quién es quién y cuál es cuál. ¿Quién es el que tiene que manejar esto, pregunto. ¿Quién es el que tiene que registrar o arreglar la situación de los niños?
El dice que no puede, porque no los puede levantar de la calle, entonces ¿quién se ocupa de los niños?, se ocupan los padres, pero ellos los van a seguir mandando a trabajar a las esquinas.
Es muy triste ver a los niños en la calle. Me parece que estamos en una situación en que si las autoridades miraran un poco más, un poco más allá, a los niños, porque ellos están dejados de las manos de las autoridades, tanto del INAU como de los otros entes que tienen que regentear esto.
¿Quién mira a los niños?, es una pregunta que hacemos desde Maldonado a la gente que dirige este departamento.
-¿El fenómeno en Maldonado está estrechamente ligado a las zonas periféricas de la ciudad?
-Está ligado directamente a las zonas de trabajo, donde las chicas grandes trabajan también. Está todo mezclado. Vivimos revolcados en un merengue. Entonces entendemos que si están los grandes con los chicos, los grandes no se preocupan que los chicos estén trabajando porque están en la otra. Pero los chicos están debajo de la sombra de los grandes, se mezcla todo.
Cuando la gente viene a buscar menores, los coches que vienen a levantar, levantan lo que venga, lo que haya y no sé si van a preguntar si son menores. Yo considero que ellos saben muy bien que son menores, pero hacen la vista gorda, o no les importa y delante de cualquiera hacen esta práctica.
-¿En dónde esta el error?
-No considero que el error sea de los que levantan, porque los tipos que lo hacen están ansiosos de cualquier cosa, pero considero que el error está en los padres, vamos a tratar de entender a los padres de alguna manera. No se tiene que mandar a los hijos a trabajar, que vayan ellos. Que trabajen de lo que sea, pero que no manden a sus hijos a trabajar en el área de la prostitución. Los niños tienen que estar exentos de todo riesgo, no pueden estar trabajando en riesgo como lo están haciendo y tampoco pueden trabajar. Hay que empezar por ahí. Los niños no vinieron al mundo para trabajar, vinieron para disfrutar su época, su niñez que es tan corta.
Estoy en total desacuerdo con esta práctica y con los padres que no tienen ningún sentido de dolor ni de piedad. Esto es una de las cosas que nos preocupa a todos nosotros acá en Maldonado, no sólo a mí, sino a toda la gente.
-¿Descarta la idea de venta a una red?
-Acá no hay ninguna red de nada, yo lo que entiendo es que los padres mandan a sus hijos porque no quieren trabajar.
No engrandezcamos los problemas, porque no son de ese tipo. Hay que ser real, el padre y la madre mandan a sus hijos a trabajar y hay mucha gente en esa. Porque los deseos de la gente de Maldonado son mucho mayores, acá tenemos a los argentinos que vienen bien vestidos, que viven bien, queremos copiar una vida que no está a nuestro alcance.
-¿Sienten que no tienen acceso, y una de las maneras de buscarla es esa?
-Sí y es muy triste. Es cómodo para los padres, los padres no pueden mandar a sus hijos a hacer eso. Me parece que en todas las épocas es lo mismo, el padre y la madre tiene que proteger a sus hijos y por más denuncias que se hagan, nadie le da bolilla a nada.
Acá tiene que haber una entidad que se dedique a los chiquilines, porque ellos van a trabajar como perico por su casa. Van a las esquinas, están en las puertas de las casas, andan por todos lados, nadie se ocupa de ellos. Esto es un problema social y se tiran la pelota unos a otros, la agarran todos pero no es de nadie. Que vengan a Maldonado y vean lo que está pasando. Porque la prostitución infantil más grande está en Maldonado. *
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