LAS MERETRICES CONSIDERAN QUE EL INAU DEBE ACTUAR PARA FRENAR LA TENDENCIA

Unicef: Uruguay cuenta con todos los elementos para que la explotación sexual infantil y adolescente vaya en aumento

Las revelaciones de Unicef sobre el tema dejan en claro que en nuestro país no existen datos fidedignos que expliquen el tema en su justa medida.

Los últimos datos presentados fueron por la Asociación de Meretrices (Amepu) que realizó una encuesta en 2001, poniendo en evidencia que «el porcentaje de menores de edad en situación de prostitución era «elevado» y se descubrió su presencia en las denominadas casas de masajes de Montevideo y del Interior». A su vez, Unicef explicitó que este problema se profundiza en la periferia de la capital, en las zonas de fronteras y en los alrededores de Maldonado y Punta del Este.

En el documento se indica que «los que promueven la explotación sexual infantil y adolescente con fines comerciales actúan desde la invisibilidad y es ahí donde más cuesta incursionar. Es un problema latente en la sociedad uruguaya, si bien no ocupa un lugar prioritario en la agenda social y política».

 

Generadora de turismo

«La explotación sexual comercial infantil y adolescente mueve dinero y, ante la displicencia de las autoridades, puede convertirse en un generador de turismo para un país. La demanda existe internacionalmente y Uruguay, a pesar de la convicción social de que «aquí nunca pasa nada», no escapa a una práctica que en vez de disminuir cuenta con todos los elementos para crecer».

Indicios y rumores hablan de redes y personas que proporcionan este tipo de servicios sexuales a clientes de alto poder adquisitivo en fiestas en residencias privadas, hoteles de lujo o estancias de turismo. Esto remite a lo que en una ocasión un diputado puso sobre el tapete al referirse a los «safaris turísticos».

 

Pobreza, caldo de cultivo

Bajo el subtítulo «La punta del iceberg» denuncia que «el estado no asume la explotación sexual infantil y adolescente como una problemática. La invisibilidad, la negación o el no reconocimiento del fenómeno son factores que impiden diseñar políticas y acciones para su erradicación o prevención».

Uno de los diputados que aparecen como entrevistados es Jorge Orrico, de Asamblea Uruguay, quien admite que «existe en nuestro país prostitución infantil» y considera que «el hecho de que casi la mitad de los niños y niñas vivan bajo la línea de pobreza es un campo propicio para la violación de sus derechos. La miseria conduce, entre otras cosas, a valores que de pronto son distintos a los que tradicionalmente se han cultivado. Y, en ese sentido, la pobreza es un caldo de cultivo para todo tipo de explotación, entre ellas la sexual como estrategia de supervivencia».

Por su parte la parlamentaria socialista Daisy Tourné, tiene la firme sospecha de que «en Uruguay actúan organizaciones de explotación sexual comercial infantil y adolescente, con fuertes intereses económicos y el poder suficiente para frenar cualquier intromisión. Sostiene que hay una suerte de complicidad que niega que esté sucediendo y «sí pasa y cada vez con más frecuencia y hay que estar atento y prevenir». Declara incluso su temor a la existencia de posibles conexiones internacionales que operarían en el territorio nacional».

Por su parte el gremio de meretrices afirma que la prostitución infantil y adolescente «ha aumentado sobre todo en Maldonado. Las adolescentes se animan unas a otras a través de su experiencia y de las ganancias que obtienen». También expresan en el documento que «no están en zonas específicas sino donde pueden; en zonas de Montevideo como el parque Rodó y en la Aduana, pero también en locales. Consideran que hasta que el Instituto del Niño y del Adolescente en Uruguay (INAU) no medie, el fenómeno va a seguir en aumento. *

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