Sobre censuras y limitaciones
Antes que nada debo aclarar que yo, horror de los horrores, coincido con Sanguinetti: sobre las imágenes y declaraciones públicas de hombres públicos no puede haber ninguna limitación de uso.
Ya lo he dicho hace mucho tiempo en esta columna cuando el presidente Jorge Batlle prohibió el uso de su imagen y declaraciones que también prohibieron Luis Hierro López, el propio Sanguinetti y la mayoría de los dirigentes colorados. En las elecciones de 1994, Luis Alberto Lacalle, Juan Andrés Ramírez e Ignacio de Posadas, entre otros, también prohibieron el uso de sus imágenes tomadas de los informativos.
A lo largo de estos últimos 20 años se ha censurado, (y aquí sí debe hablarse censura), cantidad de veces materiales de prensa, radio y televisión que en su totalidad provenían de las fuerzas progresistas.
Quizás el más paradigmático de estos actos de censura real, fue cuando en el plebiscito contra la ley de impunidad se prohibió la difusión en los canales de televisión de un spot donde Sara Méndez pedía que votáramos el Voto Verde. Era el spot que cerraba la campaña. No era sucio ni agresivo, no atacaba ni se nombraba a nadie… era conmovedor. Por eso lo prohibieron.
Quienes hemos participado directamente en las campañas electorales de estos últimos 20 años, incluyendo plebiscitos, siempre supimos que determinados materiales debían tener varias opciones para sortear la censura directa o la más «sutil» como la no difusión del material por «no haber lugar en la tanda». Este mecanismo fue muy usado en 1999, al punto tal que algunos sectores del Frente después de las elecciones tuvieron que reclamar plata que ya habían pagado por espacios que no les permitieron usar.
Por eso, a pesar de lo que dije al principio, las declaraciones de Sanguinetti, Abdala y otros sobre la libertad de expresión, me parecen de una gelatinosa hipocresía.
(Además las imágenes del caso no son públicas sino que pertenecen a una película que tiene dueña.) *
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