Se recreó la Batalla de Sarandí ante unas dos mil personas
Unas 2.000 personas presenciaron el evento que organizaron el Comité Patriótico de Sarandí Grande, la Dirección de Turismo de la Intendencia Municipal y las fuerzas militares de la región, apoyados por el Ministerio de Turismo. La recreación se celebró a unos 30 kilómetros de la planta urbana y a escasos kilómetros del sitio original de la carga heroica del 25.
Excursiones desde puntos cercanos, turistas de Montevideo, el asado con cuero listo desde temprano y los fogones que templaron el ánimo de los gauchos actores, en la noche del domingo. Todo como parte de un evento que fue presentado por el comunicador Gonzalo Etchegaray y la maestra Graciela Febles, ante un cielo despejado y una temperatura agradable que permitió el normal desarrollo «de la batalla».
«Carabina a la espalda…»
El intendente municipal, Andrés Arocena, el ministro de Turismo, Pedro Bordaberry, el embajador de Israel, medios de comunicación de todo el Uruguay y un entusiasta público ávido por presenciar «la carga» de los comandados por Juan Antonio Lavalleja, visualizaron algo más de una hora de recreación a cargo de gauchos y colaboradores de la zona.
El joven sarandiense Alejandro Molina fue el encargado de representar la figura de Juan Antonio Lavalleja, en tanto figuraron los 33 Orientales, chinas encargadas de curar a los heridos, portugueses divididos en tres ejércitos con sus respectivos pabellones, salvas de cañones, corridas hacia el arroyo con posterior captura de los invasores, gritos de «viva la Patria» y ovación final para el triunfo oriental del 12 de octubre.
El ministro de Turismo, que siguió con prismáticos el desarrollo de los acontecimientos, dijo que «es mejor hacer un espectáculo así donde se revive la historia tal cual fue y no escuchar los discursos de gente como nosotros cada fecha patria».
«… y sable en mano»
Para el grueso del público la aceptación por el evento en sí, pero el disgusto «porque la carga se hizo en un bajo donde no pudimos apreciar bien», lo cual recién se logró cuando los cuadros se formaron en diversas posiciones y la gente sorteó el alambrado divisorio entre los campos y la tribuna.
La recreación abarcó no solamente las formaciones de los ejércitos, sus gritos y clarinetes, también las explosiones y las luchas cuerpo a cuerpo, las caídas y muertes, las atenciones a los heridos y las persecuciones hacia el arroyo, los parlamentos entre los dirigentes de las fuerzas…
Los comentarios de los niños ante tanto sable y carabina, la sonrisa cómplice de los adultos cuando los muertos se movían levemente, el agradecimiento de los coordinadores militares para todos los participantes y el antecedente de una batalla que marcó mucho y que aportó más para que hoy se pueda disfrutar como una recreación histórica. *
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