PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

En blanco y negro

Esto no es nada, la que se viene en la recta final de octubre. Candidatos hasta en la sopa. La caja boba es un tiroteo de jingles y las caripelas de los que te dije. Uno se las tira de guapo y desafía a debatir como si le dieran cuerda.

Otros, son tan buenitos que nos quieren cuidar de una invasión de iracundos piqueteros. Las pilosas cejas revolotean y los ponchos blancos se sacuden inmaculados. Ya no se banca más esta coalición de verseadores.

La memoria apaga la tele y se dedica a vichonear para atrás cuando recién había nacido la década del 60. Programas y personajes que salían de aquellos aparatejos de marca Punktal, Admiral o General Electric. Todos pendientes de los recién casados Violeta Rivas y Néstor Fabián.

La conductora Pinky comenzaba sus amores con el tanguero Raúl Lavié. Los «Cinco Latinos» eran otra presencia habitual en nuestra pantalla con la gordita Estela Raval cantando como un ángel. Si los gallegos tenían a Joselito, acá teníamos a Luis Sandrini y lo llamábamos Grillito.

En el humor, parecía a cada rato el enorme Verdaguer que siempre recordaba sus orígenes en el teatro de varieté cuando hacía chistes subido a una escalera para llamar la atención. Recién había debutado y era una delicia escuchar los tangos en la voz de Alba Solís.

Los programas periodísticos tuvieron un antes y un después al polémico René Jolivet. Su transmisión desde la cárcel de Miguelete, con el título de «Entrada Prohibida», marcó una inflexión en la historia de la TV. El creador de «Yo y un millón» rompía los códigos de pacatería y aceleraba en la problemática social, creando un estilo que hoy es continuado por muchos. No podemos olvidar a la gran Cordon Bleu que cocinaba de lo lindo y hasta sentimos el aroma de sus ricos platos.

En «Telecataplum» te hacían sonreír de manera inteligente. Inolvidable aquella vez en que satirizaron la boda de Palito Ortega y Evangelina Salazar relatándola como un partido de fútbol con el estilo de Carlos Solé.

En otro extremo, pero lleno de admiradores, la tele se ponía colorada, aunque fuera sin colores, cuando aparecía José Marrone siguiendo la tradición del picaresco Maipo. Mucho no lo dejaban, pero igual Pepitito se las ingeniaba para sus verdes bromas. El teatro en televisión tuvo un pionero en César Charlone Ortega con sus ciclos en Saeta, acompañado por Beatriz Massons y Sergio Regules. Había programas de entretenimientos de muchas horas de duración. Como «Divertilandia» con la conducción de Lelés Fassanelo y el hombre que te despertaba a los cacerolazos, Pastor Carrizo.

Todos los días en Montecarlo, Piquito Ruegger y Sarita Ottermin hacían «Mediodía con usted» con colaboradores como Silvia Guerrico y el Cacho Vázquez opinando de fútbol. Por todos los canales trillaba el tanguero Avlis, un luchador incansable con su reivindicación de Gardel uruguayo. La sabrosura del ritmo tuvo en esa época un nombre: Zaima Beleño.

La morocha deslumbrante bailaba como nadie al compás de los tambores. Ante la arremetida baguala de la coalición de candidatos que hacen pelota la tele, hoy la mejoría se escapó para los tiempos del blanco y negro. Convirtieron la caja boba en «La Caldera del Diablo», aunque la mayoría de los uruguayos cuando los ve aparecer recuerda aquella serial «Mi marciano favorito». Con más recuerdos y música los esperamos todos los sábados, a las 19.00 horas, en 1410 AM LIBRE. *

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