El asma y las alergias
Al inicio de la primavera, cuando son más propicios los ejercicios al aire libre, los asmáticos pueden tener el inconveniente de una época en que la mayor polinización, pueda ocasionarles una crisis, por efecto de los alergenos inhalados. El 90% de los niños, y el 50% de los adultos asmáticos, tienen un mecanismo alérgico que desencadenan, o bien agravan su asma.
No obstante, los ejercicios al aire libre no están contraindicados, si existe una adecuada protección contra el frío, y contra los desencadenantes alérgicos, como es el pólen de las plantas en la primavera.
Los ejercicios físicos podrán realizarse, en ausencia de síntomas, y con el debido asesoramiento médico.
Es conveniente, en estos casos, realizar un calentamiento previo adecuado, y usar algún broncodilatador adrenérgico inhalatorio, previo al inicio del ejercicio. De esta manera, es posible desarrollar toda la potencialidad física. Conviene recordar, a este respecto, que existen atletas olímpicos, que padecen asma, y que en algunos casos es severa.
¿Qué es el asma?
Consiste en una reacción de tipo inflamatorio-alérgico, localizada en los bronquios, y desencadenada por sustancias llamadas alergenos, que actúan sobre la mucosa bronquial, causando edema y flemas, más la contracción de los músculos de su pared.
El proceso inflamatorio, obstruye la luz bronquial, y dificulta el pasaje del aire, en el intercambio entre la atmósfera y los alvéolos pulmonares.
La dificultad, es mayor para la salida, que para la entrada de aire; y el compromiso puede llegar a hacerse tan grave, que llegue a comprometer la vida.
Si bien el asma no se puede curar, es posible controlarla, a través de un programa de educación, medicación, y prevención, de los alergenos desencadenantes.
Ello permite desarrollar todas las potencialidades vitales, en forma plena.
La crisis de asma
Previo a la crisis, horas o días antes, algunas personas notan picazón en la garganta, o en la nariz, o sequedad en la boca, o sensación de decaimiento.
El paciente, luego percibe dificultad respiratoria, sobre todo para «sacar el aire», y a ello asocia la percepción de gemidos y sibilancias en el pecho, con tos.
Resulta importante poner en evidencia el factor desencadenante de la crisis, cuya presencia es necesario pesquisar con fines de prevención de la crisis.
Estos factores pueden ser: alergenos (pólenes, alimentos, polvos, plumas o pelos de animales, hongos), sustancias irritantes inhaladas (humos, olores, o gases), fármacos (aspirina, algunos antihipertensivos, entre otros), infecciones respiratorias (resfrío, bronquitis, sinusitis, o amigdalitis), exceso de ejercicio, estados emocionales, estados atmosféricos (frío, humedad, viento).
¿Cómo prevenir la crisis?
Tratándose de una enfermedad respiratoria de naturaleza alérgica, los principales desencadenantes son los alergenos inhalados.
Por ello la prevención debe tenerlos especialmente en cuenta.
Además de los pólenes, incluyen hongos microscópicos, insectos también microscópicos, presentes en el polvo doméstico, y en plumas y pelos de animales. Fuera del hogar, en el lugar de trabajo, en forma de vapores de plásticos, granos o harinas, maderas, etc.
En el domicilio, debe eliminarse la humedad de los dormitorios, que favorece la proliferación de hongos; evitar alfombras y cortinados que acumulan polvo; y evitar la cohabitación con animales, y el uso de productos de procedencia animal, como pieles, lanas, o plumas, tanto en la vestimenta, como en almohadas o mantas. *
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