Movilización popular suspende ceremonia de nominación de escuela
La movilización de un grupo de vecinos de la localidad rural salteña de Tropezón dejó en suspenso la nominación de una escuela con una designaciòn que, a juicio de los lugareños, no hacía justicia al verdadero promotor del centro educativo. Fue así suspendida la ceremonia por la cual el Consejo de Educación Primaria había resuelto designar con el nombre del Arquitecto Pedro Oscar Ambrosoni la Escuela Nro. 56 de Tropezón.
La decisión se conoció a través del director de la escuela, quien se lo comunicó a los padres y vecinos que esperaban la llegada de las autoridades departamentales y de Primaria, a fin de manifestar su oposición. Se basan en el hecho de que muchos habitantes de la zona aspiran a que el centro docente lleve el nombre de Luis Roascio, donante del predio y sostenedor de la escuela durante más de 20 años.
«La suspensión del acto de nominación formal se decidió para evitar enfrentamientos que pudieran convertir un día de fiesta para los niños de la escuela pública, en una jornada de desencuentro y de contradicciones con los valores que se pretende inculcar desde los centros educativos», dijo el inspector departamental de Primaria, maestro Rodolfo Urrutia Tavella.
Aseguró asimismo que en los próximos días consultará a las autoridades de Educación Primaria sobre cuáles serían los pasos a dar, en función de la radicalización de posiciones que estarían adoptando algunos de los promotores del cambio de nominación a la escuela de Tropezón. Aclaró además «que la escuela 56 ya tiene el nombre de Pedro Oscar Ambrosoni, porque se consagró por ley. Este acto simplemente formalizaba la nominación». Resaltó el jerarca que el director de la escuela le había manifestado por teléfono su preocupación, en la medida que unos 25 niños que estaban en clase se mostraban nerviosos por la manifestación que realizaban frente al local escolar varias decenas de productores y vecinos.
A su vez, los vecinos destacaron que «solamente vinieron tres o cuatros niños que viven en las colonias cercanas, a cuyos padres no habíamos visitado para informarles sobre nuestro planteo de nominar a esta escuela con el nombre de Luis Mario Roascio. Don Luis donó el predio; ayudó en la construcción del local; mantuvo el comedor escolar durante 20 años o más; compraba las banderas cuando quedaban desgastadas por el viento y el sol y se encargaba de solucionar cualquier problema inesperado. No tenemos nada en contra del arquitecto Pedro Oscar Ambrosoni, pero siempre pensamos que esta escuela se llamaría Luis Roascio; nunca se nos ocurrió otro nombre». *
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