Con buen olfato dos americanos ganaron el Nobel de Medicina

El premio Nobel de Medicina fue asignado hoy a los norteamericanos Richard Axel, de la Columbia University de Nueva York, y Linda Bruck, del Fred Hutchinson Cancer Center de Seattle, por sus descubrimientos sobre los receptores del sistema olfativo.

Los investigadores reconstruyeron el más complejo sistema de percepción sensorial, el primero que se conoce en la historia de la evolución y el primero en entrar en juego inmediatamente después del nacimiento, puesto que es el olor de la madre así como el de la leche lo que orienta a los recién nacidos, sean humanos o no.

Ambos científicos, el bioquímico Axel, de 48 años, y la neurobióloga Buck, de 57 años, comenzaron al mismo tiempo a trabajar en el mapa de las señales bioquímicas que controlan la percepción de los olores. Este fue un trabajo de amplio alcance que permitió la identificación de alrededor de mil genes artífices del olfato que controlan el funcionamiento de las estructuras bioquímicas que permiten percibir, reconocer y recordar al menos 10 mil olores distintos, lo que es posible gracias a la extrema especialización de las células que revisten la mucosa nasal.

Cada una de esas células ha conservado en actividad sólo unos pocos miles de genes del olfato de manera de poder reconocer apenas unos poquísimos olores. De este modo células aparentemente idénticas perciben cada una un olor distinto, enviándolo a otras áreas del cerebro siguiendo vías nerviosas bien precisas. Es en el cerebro que estas primeras señales simples son sucesivamente elaboradas y asociadas a sensaciones y recuerdos.

El olfato fue el primer sistema de percepción aparecido en la historia de los seres vivos y es una capacidad común a todas las especies animales, fundamental para conocer el ambiente que las rodea, buscar alimentos y evitar peligros.

Los cobayos que fueron estudiados por Axel y Buck tienen efectivamente mil receptores, el hombre apenas un poco menos porque perdió algunos en el curso de la evolución, y en el caso de los perros el tejido que reviste internamente la nariz está 40 veces más desarrollado que en el ser humano.

Los dos Nobel han reconstruido, en los últimos 15 años, el primer mapa molecular de una percepción descubriendo que cada uno de los alrededor de mil receptores olfativos está compuesto por aminoácidos que se anclan en la membrana celular y la atraviesan siete veces, creando una suerte de bolsillo en que la molécula olorosa puede ensamblarse. Cuando esto ocurre la forma del receptor se modifica y este cambio activa el proceso que inicia la percepción de los olores.

El principio descubierto por Axel y Buck para el sistema olfativo puede ser válido incluso para otros sistemas de percepción sensorial. Por ejemplo, podría permitir comprender el funcionamiento de los feromonos, moléculas comprometidas en muchos aspectos del comportamiento social. *

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