Investigan "abordajes pirata" a varios yates argentinos en la costa oeste de Montevideo
El subprefecto de Santiago Vázquez «ha intentado por todos los medios de desanimar todo intento de investigación por motivos que desconocemos», dijo a LA REPUBLICA Christian Valls, el padre del navegante Pablo Valls, cuya «desaparición», denunciada en 2003, dio inicio al expediente N° IUE 99-10371/03 que instruye el juez Tapié.
Pablo Valls desapareció en las aguas bajo la jurisdicción de la Subprefectura de Santiago Vázquez. Su embarcación fue encontrada con dos roturas de formas geométricas en el casco, lo que hace presumir a su padre que el velero no fue impactado por un tronco o una roca.
«Investigaciones personales me han revelado que en toda esa bahía del Santa Lucía y sus playas aledañas, tales como Pajas Blancas, Punta Espinillo, etc., vive gente marginal mezclada entre pescadores artesanales honestos», sostuvo el padre del navegante desaparecido.
«Han ocurrido varios intentos de pillaje»
El padre de la víctima presume que su hijo haya sido objeto de una suerte de «abordaje pirata» por parte de desconocidos que luego se dedicaron a saquear las pertenencias de valor que había en el yate.
«Han ocurrido varios intentos, algunos muy avanzados, de pillaje a veleros; muchos de ellos documentados por denuncias hechas ante los medios de comunicación social y algunas en la Prefectura Nacional Naval», aseguró Valls padre, sin mencionar ningún caso específico. El denunciante agregó: «Las características del naufragio de mi hijo hacen presumir que fue víctima de un hecho relacionado con ese estado delictivo, ya que hay total evidencia de abordaje (colisión) contra su barco y de pillaje de elementos de valor. Obviamente, no fue ayudado ni tampoco reportada la colisión», remarcó después.
En la opinión del padre del joven navegante, quien aún permanece desaparecido, «se corre el grave peligro que, por falta de colaboración de la autoridades navales de la zona afectada y dificultad de obtención o modificación de las evidencias necesarias (algunas ya existen. Otras hay que buscarlas) la causa resulte ‘cajoneada'».
La tragedia del «Mariana I»
Pablo Valls había zarpado de San Isidro, el 7 de enero de 2003, a las 23:15 horas, en un velero Bries 24, bautizado «Mariana I», con destino al balneario La Paloma, para luego navegar a Brasil, y de allí cruzar el Océano Atlántico para llegar a Palma de Mallorca, relató su padre.
Su embarcación naufragó entre el atardecer del 9 de enero y la madrugada del 10, a la altura del Santa Lucía. «Fue embestido en la aleta de babor por un navío de similar o superior desplazamiento al Mariana I», acusó su padre. Quedó con una rotura vertical de 1,20 m de largo, y otra rectangular.
«Se deduce» que «se hundió en no más de cinco a seis minutos». Fue avistado recién el 8 de marzo por el velero argentino Druida, de Alejandro Aquiesgrana, quien avisó a la Prefectura de Montevideo.
Al lugar fueron destacados un helicóptero y un par de embarcaciones.
Por las incrustaciones de conchillas halladas en el barco se estimó que había estado sumergido hacía más de un mes. El cuerpo de Pablo nunca fue encontrado. El viento y la marea hizo que recuperara una posición vertical, lo que permitió que fuera avistado por el Druida.
El barco Mariana I fue finalmente reflotado por la Armada Nacional uruguaya el 12 de mayo de 2003, casi cuatro meses después del día de su naufragio. Luego fue acarreado hasta el Puerto de Montevideo. *
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