Vida independiente
A finales de los años 60 surge en los Estados Unidos (Berkeley-California), el llamado Movimiento de Vida Independiente, el cual hoy se ha extendido por el resto del mundo.
El objetivo de este grupo es la demanda de una integración plena y activa en todas las personas con discapacidad, con independencia de su nivel de discapacidad y del tipo de deficiencia mediante la participación directa en todos los aspectos que afectan a sus propias vidas.
Principios del movimiento
El movimiento ha establecido una serie de principios que orientan su actividad y que tiene un carácter permanente desde sus orígenes:
-Autodeterminación
-Autocontrol
-Igualdad de oportunidades
-No discriminación
-Calidad de vida
Como consecuencia de los principios señalados, las personas con discapacidades severas que quieren vivir independiente, se ven a sí mismas con capacidad para alcanzar altos niveles de participación social e integración social, educativa, económica y cultural, amparados a sus derechos humanos y civiles.
Se manifiesta, entre otras cosas, que:
– Toda vida tiene un gran valor y todo ser humano debe disponer de las oportunidades y alternativas necesarias para que pueda decidir sobre los asuntos que afectan su vida.
– La discapacidad es un hecho inherente al ser humano y la entendemos como una manifestación más en la diversidad humana.
– Los servicios de Asistencia Personal son esenciales para las personas con discapacidad severa.
Se rechaza:
– La idea de que vivir con discapacidad implica sólo sufrimiento, opresión, marginación y que se tenga que asumir que otros decidan por ellos.
– La impunidad ante el cumplimiento de la legislación y normas que intentan garantizar sus derechos.
– El actual modelo médico de la discapacidad que los clasifica por patologías y los divide artificialmente bajo criterios estrictamente políticos y burocráticos que dificultan la puesta en marcha, la eficacia y la eficiencia de los servicios para las personas con discapacidad.
– El carácter discrecional y graciable de la accesibilidad al entorno, a edificios, transporte, comunicaciones y del acceso a las aplicaciones tecnológicas necesarias.
Se trata de reivindicar, entre otros, que:
– Se escuche sus voces en todos los debates.
– El modelo de vida independiente como un inspirador de todas las iniciativas y servicios para las personas con discapacidad. De igual manera sus recursos y servicios, ha de estar gestionados, en la medida de lo posible, por ellos.
– Las condiciones necesarias para que sean capaces de dirigir sus vidas y de cuidar de ellos mismos. Para ello se ha de garantizar la accesibilidad de un auténtico Sistema de Provisión de Ayudas Técnicas, que asegure que tengan los dispositivos o adaptaciones necesarias.
– Unos Servicios de Asistencia Personal que realmente sean útiles y disponer de que se les provea de los fondos necesarios para los mismos.
El movimiento de vida independiente, sin saberlo y casi sin quererlo, como suceden las cosas mejores, han situado a las personas con discapacidad, en las inmediaciones del vértigo que sienten los que crean y ejercen la libertad.
En nuestro país, un pequeño, pero valioso grupo, está funcionando, intentando seguir el camino que las personas con discapacidad de Europa ha recorrido y encontrar en principio, el eco adecuado en los legisladores, para el surgimiento de una ley que provea el Asistente Personal. *
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