BUSCAN PODER DIALOGAR CON EL DIRECTOR DEL HOSPITAL

Funcionarios del Piñeyro paran 24 horas

De acuerdo con lo informado por José Berres, integrante de la Comisión Interna del Hospital Piñeyro del Campo, el cese de actividades se extenderá entre la hora seis de hoy hasta las seis de la mañana del día siguiente. La medida responde a la falta de diálogo entre el director del nosocomio y la comisión de funcionarios que reclama la redistribución del personal y el acondicionamiento de la infraestructura edilicia, así como del instrumental de cocina y del lavadero. «En reiteradas oportunidades se ha solicitado al director que cree un ámbito bipartito que permita instrumentar mejoras, pero las respuestas siempre han sido negativas», dijo el funcionario.

Según Berres, durante el turno diurno se produce una concentración del personal, principalmente de nurses, que deja desabastecido el turno nocturno. «Durante el día hay trece nurses, y en la noche no hay ninguna. Hasta hace muy poco tiempo en el turno nocturno había uno o dos funcionarios por sala, ello provoca mala atención para los pacientes y lesiones en los funcionarios que deben mover a los ancianos sin ayuda», explicó.

Asimismo, señaló que algunas de las nurses desempeñan tareas de cuidadoras. Esta situación determina que las funcionarias deban regirse por el reglamento del cuidador y trabajar durante seis horas, sin embargo rigen su tarea por el código de las nurses por lo que permanecen en sus puestos durante cuatro horas.

En el Hospital Piñeyro del Campo se encuentran internados 300 ancianos. Las deficiencias de la estructura edilicia en varias oportunidades pusieron en riesgo el bienestar de los mismos, a raíz del desprendimiento de ventanas o calefones con un peso superior a los 200 quilogramos. Además Berres añadió que el hospital «se llueve todo» aunque hace dos años los techos fueron reparados. Los funcionarios subrayaron que la alimentación que se proporciona a los pacientes es de muy baja calidad.

Otra de las exigencias de los funcionarios responde al mal funcionamiento de las calderas que alimentan el servicio de cocina y el lavadero, las cuales funcionan mal y muchas veces deben ser encendidas con fuego de gas por falta de combustible. Con respecto al lavadero, Berres puntualizó que «las máquinas son muy viejas, pero además no se cuenta con un área de ropa limpia y otra para la sucia. En la actualidad el lavado se reparte entre el servicio del hospital y entre lavaderos tercerizados».

Por otra parte, también se denunciaron hechos de persecución sindical. Berres sostuvo que «se han producido traslados y cambios de turno sin razón, aun cuando se haya efectuado un sumario previo que no concluyó que esa medida fuera necesaria. Pero además si un trabajador se enferma más de tres veces en el año, lo echan. Acá los funcionarios no tienen derecho a enfermarse y en especial si están afiliados a la federación». *

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