Tiene la palabra
Piscinas de Trouville: contesta la IMM
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En la edición del 24.09.04 se publica una nota, que seguramente surge de una información incompleta y una mala interpretación. Es cierto que la zona de Pocitos y Punta Carretas está muy bien dotada de piscinas cerradas y abiertas – Club de Golf, Nautilus, Biguá, Bohemios, Club Banco República, Yatch Club y otros. Casi todas ellas, por estar en predios municipales, tienen convenios con instituciones y organizaciones de la zona que dan becas para su utilización. Lo deseable, es que piscinas que permitan ser utilizadas por los sectores de menos ingresos deberían hacerse fundamentalmente en aquellos barrios que evitaran un alto costo de transporte a las personas que desearan concurrir a piscinas. El problema de las piscinas de Trouville es que no cuentan con la adecuada garantía de uso, ni para pobres ni para ricos, están clausuradas desde 1990. Nunca pudo resolverse bien el problema de la calidad de agua y el microclima adecuado para piscinas al aire libre, sobre todo luego de las jornadas de trabajo en verano. Profesores y nadadores competitivos del país que conocen el problema han enviado notas a esta dirección. Adjunto a título de ejemplo la nota del conocido nadador Juan Pico. Piletas de 50 metros para competencias olímpicas no sólo tiene el Neptuno (en tierras municipales) sino que hay otras en el país.
ARQUITECTO JAIME IGORRA – DIRECTOR DIVISION REGION CENTRO INTENDENCIA MUNICIPAL DE MONTEVIDEO
Estimado Jaime: con respecto a las piscinas de Trouville, tema que se está hablando mucho en estos momentos, te diré que hace unos cuantos años competí en ellas y para su época eran piscinas que estaban aptas. Con el pasar de los años el mar fue haciendo sus estragos y las piscinas se fueron deteriorando. Recuperarlas, creo, sería imposible porque es una obra muy costosa para usar en un período corto de tiempo. Lo ideal sería que la IMM hiciera en algún lugar de Montevideo un complejo cerrado de dos piscinas, una con medidas olímpicas para permitir competencias y usar todo el año para la enseñanza de la natación a nivel de niños, adolescentes y también mayores. Esta es mi opinión personal. Un cordial saludo.
JUAN PICO
Utilidad de la madera
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El gobierno nacional le ha dado a la forestación una importancia enorme. Se exporta actualmente mucha madera. Me parece esta en otros países se utiliza para hacer papel. Creo que parte de ella podía quedarse en el país, con la misma razón. Por ejemplo para la fabricación de bolsas de nailon, podrían sustituirse con ese material. No sé los costos, pero evidentemente las bolsitas de papel se pueden luego de usarlas, eliminarse mucho más fácilmente que las de nailon. Los saluda atentamente
JOSE R. – C.I. 1. 088 185-8
Presos accidentados, ¡con cadenas!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Un espectáculo deprimente se reitera en la Central de Servicios Médicos del Banco de Seguros, cada vez que es trasladado un recluso, accidentado por trabajo, desde los establecimientos carcelarios. Los mismos son llevados esposados, custodiados por policías, pero si ya de por sí su exposición ante el público concurrente a dicho centro asistencial causa asombro, lo más penoso es observar que los reclusos tienen una cadena que le va de tobillo a tobillo, lo que incluso les obliga a desplazarse con mucha dificultad. De qué vale, preguntamos, taparles la cara con sus prendas cuando quien comete un delito es llevado a un Juzgado, si luego en casos como el que nos ocupa se les expone al escarnio público en muestra que parece más digna de los tiempos medievales que del presente que vivimos. Realmente quienes se ocupan de los Derechos Humanos en Uruguay deberían tomar cartas en el asunto. Lo saluda muy atentamente.
MARISA RUIBAL – 1.345.777-0
Fructuoso Rivera, un revolucionario
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El pasado 19 de setiembre se cumplió un nuevo aniversario de la batalla de Carpintería, librada el año 1836 a orillas del arroyo de ese nombre, tributario del Río Negro, en el departamento de Durazno, entre el ejército gubernista comandado por Ignacio Oribe y el revolucionario Fructuoso Rivera. Dicho encuentro cobra trascendencia histórica por ser el escenario donde nacen a la luz pública nuestras divisas tradicionales, blanca y colorada. Nacida la primera a través de un acto gubernativo -fechado el 10 de agosto de aquel año-, donde se impone su uso a todos los jefes y soldados del ejército, a los empleados públicos y, en general, a todos aquellos ciudadanos no enrolados «como una señal de su adhesión a las leyes e instituciones de la República», según reza un fragmento de aquel decreto. Sobre fondo blanco debía lucir la inscripción «Defensores de las leyes: de allí el mote de «blancos» o «blanquillos» que a los soldados del gobierno atribuyeran los revolucionarios. Nacida la colorada por imposición de los hechos, pues, como es sabido, el ejército de Rivera -titulado «constitucional»- venía usando la divisa celeste de la escarapela nacional, la que fue desechada debido a que devenía blanca por acción del desgaste y los elementos atmosféricos, y sustituido por la encarnada de las bayetas y los forros de los ponchos gauchos.
Escribía hace unos años el profesor Carlos Cigliutti al respecto: «En rigor, el choque primero (en Carpintería) definió los partidos. Porque la divisa blanca habría tenido el mérito que su autor buscaba, si su uso hubiera sido espontáneo y desinteresado. Pero no fue una invitación la de su uso: fue una imposición. No por solidaridad sino por obligación, la gente usó la divisa uniformadora y anticipó así la homogeneidad igualitaria del mandato. En cambio, Rivera usó la divisa colorada porque no tenía otra a mano. Y la gente sintió el significado del símbolo y lo usó con orgullo recordando sin duda, el vigor de la sangre derramada por la libertad nacional». De modo tenaz y sangriento luchaban aquel día blancos y colorados, partidarios del Presidente Oribe y del General Rivera, en guerra civil que excedió los límites de lo meramente político para expandirse a lo profundamente social. Pues de un lado, junto al primer mandatario militó lo más selecto del patriciado -especialmente el ligado a la gran propiedad rural- amigo del orden y contrario a los caudillos, sean los de 1811, 1825, 1832, 1836, siempre depredadores de haciendas. Del otro, junto a Rivera, a «Don Frutos» -así le llamaba familiarmente el pueblo liso y llano que le seguía con devoción cuasi mística- la porción más numerosa de los desheredados del país. Situación esta, que era de esperar si nos atenemos a lo que de él opinaría don Juan Pivel Devoto cuando le catalogaba como «hijo auténtico de la revolución (independentista)» que «se daba sin basa sólo a los humildes.»
Baste recordar que en 1821 funda, a orillas del Yi, la villa de San Pedro del Durazno con los «huérfanos de la Patria», es decir con las familias de los veteranos de la guerra de Independencia que erraban por la campaña las más de las veces sin un pedazo de tierra donde vivir. Su querida y tan cargada de historia Villa del Durazno, sitio efectivo desde donde ejerció por lapsos prolongados la magistratura, centro de sus recursos, como le definió, y cuartel general de la Comandancia General de la Campaña, cargo
que ocupó al bajar de su primera presidencia.
Fue también por aquellos pagos, los de la llamada aún luego de lograda la independencia «banda de entre los ríos Yi y Negro» que fundaría en 1833 con indígenas guaraníes, misioneros provenientes de Bella Unión, el pueblo de San Borja del Yi. Pues fue Rivera y está hoy día harto comprobado, caudillo de los indios tapes que constituían parte sustancial de caudal demótico de nuestra campaña, especialmente en el «lejano norte», así como poción sustancial del ejército patrio y del pobrerío rural. No en vano es que sería definido por Reyes Abadie y por José C. Williman, en su conocida obra «La economía del Uruguay en el Siglo XIX», como un «militar guerrillero de legendario prestigio y caudillo de la plebe campesina». Cúmplanos, entonces, en recordar la fecha de Carpintería y a través suyo a la revolución que culminaría dos años más tarde con la victoria de Rivera -y cuyo tratamiento excede los límites brevísimos de esta carta desde una perspectiva poco explorada: la que se observa, más allá de las alternativas de la lucha política entre caudillos y sus bandos respectivos, la guerra social desatada entre el Estado patricio y el caudillo dilecto de las masas. Sin más, le saludan atentamente.
NELSON DELLEPIANE – 1.636.592-3
ATILIO CONDE – 2.960.338-8
Somos discapacitados y la IMM no nos da el pase libre
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Somos un matrimonio de discapacitados con cinco hijos. Mi esposo es laringetomizado total y yo soy sorda de nacimiento. Estos días vemos en la televisión reclames del Frente Amplio en lenguaje de señas. Si tanto dicen preocuparse por los pobres ¿por qué a nosotros la IMM nos discrimina y no nos da el pase libre para el ómnibus? No recuerdo si alguna vez pudimos viajar en el ómnibus con nuestros cinco hijos, por el costo del boleto. Por favor contéstenos usted. Porque no entendemos por qué hay tanta injusticia de parte de la IMM. Yo voy a la escuela de sordos adultos y la directora me dijo que no me hacía los trámites porque es muy difícil que la IMM me diera el pase, mi esposo tenía el pase y no se lo quisieron renovar. Le agradecemos por leer nuestra carta y esperamos por medio de su diario, nos puedan ayudar.
OLGA GONZALEZ – ROBERTO FLORIO
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