Casas basureros, mucho más que un problema de salubridad
Sin duda uno de los elementos que ponen en riesgo la salud pública es la formación de basurales endémicos. La detección, control y erradicación de los mismos es cometido de las administraciones municipales cuando se localizan en la vía pública o en predios abandonados. El problema se presenta cuando los mismos se encuentran en predios privados y habitados por sus dueños.
La Intendencia Municipal de Montevideo y el Ministerio de Salud Pública reciben a diario numerosas llamadas de personas asegurando que propietarios de casas o apartamentos vecinos han convertido su hogar en un basurero.
En el caso de la IMM las llamadas son atendidas por Salubridad Pública, repartición dependiente de la Divisón Salud y Programas Sociales. El cometido esencial de esta repartición es el control y erradicación de basurales localizados en la vía pública, pero igualmente llegado el caso interviene en situaciones que se desarrollan en predios privados como consecuencia de las costumbres de sus ocupantes y que perjudican la salud de sus vecinos. Para ello la comuna utiliza personal e insumos del servicio de recolección, que en ocasiones ha llegado a retirar de un solo domicilio más de 30 camiones repletos de desperdicios.
En el MSP las denuncias se realizan tanto en la Dirección General de la Salud como en la División Salud de la Población, dentro de esta repartición el departamento de Salud Ambiental y Ocupacional es el designado para la tarea de seguimiento de los casos. Esta repartición del ministerio procede a inspeccionar los domicilios sólo cuando las denuncias son presentadas por vía formal y escrita.
Personal de ambas instituciones públicas han concluido que ante estos casos y en forma inevitable deben recurrir a una orden judicial, ya que se trata de propiedades privadas. Sistemáticamente, tras el allanamiento y el traslado de los desperdicios por parte de camiones municipales, las quejas de los vecinos vuelven a reiterarse.
Vivir en un basurero
La doctora Carmen Mautone, integrante del programa de Salud Mental del MSP, afirmó que luego de los procedimientos autorizados por la Justicia, el Instituto Técnico Forense es el encargado de evaluar psicológicamente a los propietarios del lugar y determinar en caso necesario su internación.
Asimismo explicó que el perfil psicológico de las personas que viven en estas condiciones puede presentar rasgos de psicosis o de trastornos de la personalidad como la obsesión compulsiva. «Es claro que no tienen conciencia del riesgo propio, mucho menos del ajeno, que significa vivir entre la mugre, eso es un rasgo psicótico. Pero también puede ser que hayan comenzado almacenando algunas cosas viejas en una habitación y que luego la urgencia por recolectar cosas los haya sobrepasado, lo que podría ajustarse a un carácter compulsivo».
Las causas originales de estos trastornos son múltiples. Entre las principales se encuentran los traumas infantiles, factores propios de la infraestructura de la personalidad y otros hereditarios.
«Las personas que transforman su hogar en un basurero no difieren demasiado de las que se niegan a abandonar la vía pública. Es el caso de dos mujeres que son reconocidas por todos los montevideanos, una que vivía en avenida Italia frente a CIMA y otra que se pone pintura verde en la cara y deambula por la zona del Cordón, ellas varias veces se resistieron a la internación o se escaparon de las clínicas. Lo cierto es que no tienen conciencia de las consecuencias para sí y para los demás que tienen sus acciones», afirmó. La profesional de Salud Pública aseguró que en nuestra sociedad el riesgo personal no es muy valorado, por lo que ante situaciones de este tipo se suele esperar para intervenir hasta que las acciones del enfermo implican un riesgo para su entorno. Por ello, pese al avance en fármacos para el tratamiento de estos trastornos, muchas veces las personas no los ingieren porque nadie se percató de que los necesita o porque se resiste a los mismos y sus familiares tras varios intentos desisten abandonándolos a su propia suerte. *
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