Sexo en el deporte
Querida Soledad, leí en tu columna la polémica en torno a un lector que padece paidofilia. El hombre acepta su enfermedad, su fijación en la infancia con niñas de seis años, etc y pide ayuda. Está casi todo correcto, aún la indignacion de quien escribe, pero lo que me parece tanto o más aberrante, es que consideren que la solución es la cárcel . Por favor ! de ahí no sólo sale peor en su desviación sino que adquiere otras iguales o peores. Señores, la solución para una enfermedad es una clínica y para un delito, luego de ser probado por la justicia, sí, la cárcel. No puedo entender que alguien piense que una enfermedad se cura en la cárcel. Entonces a los delincuentes los mandamos al hospital? El mundo del revés.
Me parece muy justa tu apreciación ya que la paidofilia es un trastorno psicosexual y como tal, necesita de un tratamiento para su curación. El tema es que, por lo general, se ve el hecho del abuso sexual infantil con tanto horror que no se analizan sus causas. Cuando en vez de tratamiento se envía a estas personas a la cárcel, sólo se piensa en castigar y no en curar, sin tener en cuenta que unos años de encierro no van a cambiarlas y que, dada la agresividad que se vive allí dentro, posiblemente, el resultado sea que salgan más enfermas.
Entiendo que lo más adecuado, para que no vuelva a repetir lo que hizo, sería la combinación de ambas cosas, es decir: un tratamiento combinado con un control de sus actividades diarias, de tal forma que no quede nunca a solas con un/a niño/a, mientras se desarrolla el mismo. Gracias por tu aporte.
Hola Soledad: soy lectora de tus libros y tu columna. Vivo en Treinta y Tres. Fue un gran placer oir en FM 33 hacer una justa valoración de tu trabajo. No estoy de acuerdo con el lector que en la columna del miércoles pasado te critica, aunque luego lo niegue… Es clarito que dice «se te fue la mano» Y también lo de «bolazos» refiriéndose a la pregunta y respuesta sobre el abuelo que abusó sexualmente de su nieta. Quería que también supieras que luego que se leyó al aire, hubo cantidad de llamadas opinando o sea que tu columna sirvió para que muchos reflexionáramos sobre el tema. Te estoy agradecida y sé que muchos otros también, aunque no te escriban… Es muy importante lo que tú haces.
Muchas gracias por tu mensaje. Es para mí una alegría saber que mi columna se leyó en FM 33 y que sirvió para que se reflexionara sobre un tema tan duro y triste que, seguramente, aportó algo a muchas personas que quizás no se hubieran detenido a pensar sobre el tema ni la forma de prevenir este tipo de cosas con un buen nivel de comunicación entre padres e hijos. Es común que las víctimas de abuso sexual se sientan culpables o que no pueden decir lo que les sucedió por temor a las reacciones de los/as/as adultos de su entorno.
Quiero decir que no es tan extraño lo que le sucedió a esa niña de 6 años con su abuelo. Tengo 47 años y a mí me pasó lo mismo con un tío. Lo triste es que cuando se lo conté a mi madre no me creyó y siguió todo como si nada hubiera pasado. Eso dejó profundas huellas en mí y aún hoy, lo recuerdo como algo doblemente traumático.
No es fácil asumir que un familiar querido tenga este trastorno psicosexual del que venimos hablando y se piensa que, en caso de denunciarlo, se corre el riesgo de destruir una familia. Menos aún cuando se depende en alguna forma del abusador porque se vive en su casa o se trabaja en su empresa. Es muy frecuente que se trate de ocultar, de decir que el/la niño/a lo inventó, que es su imaginación o que se lo aparte de ese lugar, incluso de la familia, como si fuera el/la culpable. O sea, encima del abuso, se le castiga, cuando en realidad necesita de ayuda, terapia y mucho apoyo parental para superar lo acaecido. Puede que en lo inmediato resulte menos complicado actuar como lo hizo tu madre pero, sin duda, el daño está hecho y tendrá serias consecuencias en el futuro, y no sólo en la víctima sino, posiblemente, de todo su entorno.
Hola Soledad: te cuento que hace una semana tuve relaciones con mi novio. El problema fue que sentí un dolor en el clítoris que era impresionante y no sé porqué. Te agradezco que me respondas lo antes posible. Gracias
El clítoris es un órgano muy sensible y una de las zonas erógenas primarias de la mujer. Se compone de dos cuerpos eréctiles, el glande y un capuchón. Durante la excitación se llena de sangre y aumenta su tamaño; antes del orgasmo, se produce una retracción del mismo hacia el pubis y se coloca dentro del capuchón porque su sensibilidad llega al máximo; después del orgasmo, vuele a su tamaño anterior. Salvo que el clítoris haya sido estimulado o rozado en exceso (incluso sin querer), no es normal que duela. Mi consejo es que, si aún sigue la molestia o si se repite, concurras a un/a ginecólogo/a lo antes posible.
Compartí tu opinión con toda la comunidad