"Yo no puedo permitir que me sigan envenenando los niños así"
En dos hogares de Maldonado, donde viven familias que tiempo atrás debieron ser sometidas a una serie de chequeos médicos ante la presunción de padecer plombemia, no se comprobaron altos índices de plomo. Sin embargo, sí se registraron parámetros altamente contaminantes en un depósito de chatarra y baterías, lindero a estas viviendas.
El caso se conoció hace un mes cuando se detectaron índices de plomo en sangre superiores a los normales, en una familia de la ciudad de Maldonado domiciliada en calle Mariano Soler, entre Román Guerra y continuación Sarandí.
Los índices de plombemia no eran demasiado elevados según consta en los resultados de tres análisis efectuados en el hospital Pereira Rossell, a dos niños y su madre. Pero Virginia Presa, madre de los chicos, exigió que se iniciaran las investigaciones correspondientes para determinar el origen de la contaminación que la afectó a ella y sus pequeños hijos.
Las mujer apuntó inmediatamente a un depósito de chatarra ubicado en los fondos de su casa, donde entre otros elementos, había gran cantidad de baterías que la Dirección de Higiene de la Intendencia de Maldonado hizo retirar.
«Yo no puedo permitir que me sigan envenenando los niños así», señaló con preocupación la mujer. En la misma zona, ella dijo haber visto morir en los últimos tiempos a 8 perros por causas desconocidas, lo que podría deberse a intoxicación por la presencia de plomo en los terrenos, el que a su vez, es diseminado por el escurrimiento que provocan las lluvias.
La directora regional de Salud, doctora María Emilia Alvarez, confirmó oportunamente esta situación y dijo que los altos índices de plomo en sangre de esa familia, se debían inevitablemente a problemas ambientales.
Resultados de la Dinama
El licenciado Pablo Núñez, asesor de la Dirección de Higiene Ambiental de la Intendencia de Maldonado, dio a conocer los detalles del informe de la Dinama, donde surge que en los predios de las familias denunciantes los niveles de plomo en el terreno son bajos, no así en el comercio ubicado en los fondos.
Los resultados de los cinco muestreos efectuados en distintos puntos de los terrenos determinaron que la concentración de plomo, medida en miligramos por kilo de suelo analizado, no alcanza niveles peligrosos, aunque en el predio vecino donde se acopiaban baterías y chatarra, el nivel llegó a los 10 gramos por kilogramo, superando los valores establecidos como referencia para saber si existe perjuicio para la salud.
«De acuerdo a los resultados obtenidos de concentración de plomo en las muestras de suelos, se puede observar que en el sector del patio de la familia Sosa y en la pequeña huerta de la familia Plada, los valores se encuentran por encima de los índices recomendados, tanto para uso agrícola como residencial o contacto recreativo de niños», dice el informe. *
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