LA HISTORIA DE LA SEMANA

El misterio del "Mary Celeste"

Las noticias referidas al extraño episodio del Mary Celeste aparecieron por primera vez en el diario The Times de Londres, el 14 de febrero de 1873.

En la tarde del 4 de diciembre de 1872, la nave inglesa Dei Gratia se cruzó a unas 300 millas náuticas de la costa portuguesa, con el bergantín norteamericano Mary Celeste que navegaba a la deriva por aquellos mares.

Según se supo después, esta última embarcación había zarpado del puerto de Nueva York exactamente el 4 de noviembre de ese año con destino a varios puntos del Mediterráneo. El bergantín iba al mando del capitán Briggs que llevaba consigo a su mujer, su hija y una tripulación de nueve hombres.

Morehouse, comandante del Dei Gratia, se sorprendió de no ver un alma en la cubierta del Mary Celeste. Trató de comunicarse con él empleando la clásica bocina de latón, en uso en aquella época.

Como nadie respondió a sus insistentes llamadas, decidió proceder al abordaje del bergantín y para ello dio orden a Oliver Deveau, su contramaestre, de elegir tres hombres, explorar el barco y luego conducirlo al puerto de Gibraltar a los efectos de reclamar los tradicionales derechos del salvamento. La declaración que posteriormente hizo Deveau y los otros tres marineros ante la justicia, a su llegada a Gibraltar, fue coherente y sin contradicciones. Según ellos el Mary Celeste se mostraba desierto. En la bodega el agua llegaba a un metro de altura; las escotillas del pañol y de la proa se hallaban levantadas; el compás de bitácora yacía destrozado en el suelo.

En la cabina de Briggs, el tragaluz estaba abierto pero las ropas del capitán permanecían en su lugar y en perfecto orden.

El camarote daba la impresión de haber sido abandonado precipitadamente. En la bodega se encontraron 1.700 barriles de alcohol cuyo valor se estimó más tarde en 75.000 dólares, una verdadera fortuna en aquellos años. Había suficientes provisiones de agua y comida, también pipas y objetos personales. La cabina principal había sido resguardada con maderas, como si alguien hubiera querido establecer allí una plaza fuerte para repeler un ataque.

Los técnicos y buzos que examinaron el Mary Celeste desde el casco hasta el último rincón de sus compartimientos, no descubrieron signos de violencia, daño o causa relevante que pudiese explicar el hipotético y repentino abandono de esa embarcación.

Lo enigmático era saber cómo y por qué había desaparecido tan extrañamente el capitán, su esposa e hija y la dotación de nueve hombres.

Este misterio de los anales del mar, ha sido contado y adornado una y otra vez. Ha sido tema de pesquisas y juicios ante tribunales, pero sigue sin ser resuelto. Se ha tratado de explicar la misteriosa desaparición de sus tripulantes de muchas maneras: ataques de piratas, motín y huída después de asesinar al capitán, temor que la carga estuviese a punto de estallar, descubrimiento repentino de contrabando o material peligroso en las bodegas, una plaga o un secuestro cometido por supuestos amigos.

El Lloyds de Londres, que pagó el seguro, se inclina por la teoría de que un incendio repentino, pero breve, de la carga de alcohol pudo atemorizar a los tripulantes, haciéndolos abandonar el barco.

Otra explicación posible es que el pan se haya mezclado con brotes de centeno de la despensa. En otras ocasiones, el pan infectado por el centeno causó violentos raptos de locura seguida de muerte y precedida por comportamiento irracional de los marineros.

Un caso de locura colectiva como éste, podría explicar algunas otras desapariciones de dotaciones completas de «barcos fantasmas» hallados en diversos océanos del mundo.

Harold T. Wilkins, en su libro Strange Mysteries of Time and Space (Extraños Misterios del Tiempo y el Espacio) planteó seriamente la posibilidad que el barco hubiese sido abordado y secuestrado en el mar por personas conocidas de la tripulación.

Tras concluir las investigaciones, el Mary Celeste volvió a navegar pero con la reputación de «barco de mal agüero que acarreaba desgracias, destrucción y muerte. Su último dueño, el capitán Gilman Parker, repartió gran cantidad de licor a la tripulación, bebió generosamente él mismo y luego condujo a propósito  según se dice  al Mary Celeste contra un arrecife cerca de Haití, terminando así con su desgraciada trayectoria.

A partir de entonces, y a lo largo de la historia, muchos marinos afirmaron ver al Mary Celeste navegando solo por las aguas del océano Atlántico, muchas veces en una visión fantasmal, envuelto en una niebla espesa.

Como final a este misterio, cabe agregar que el Mary Celeste fue encontrado por primera vez, dentro de la zona que se conoce como «El Triángulo de las Bermudas». *

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