RADIANTE COMO EL SOL QUE LA ACOMPAÑO FUE ESTE COMIENZO DE LA DECIMA EDICION DEL PATRIMONIO

El reencuentro con lo que tenemos, lo que hemos sido y lo que somos

Sin duda, la Ciudad Vieja fue uno de los epicentros de Montevideo, junto al Cerro, como en el Interior de la República, Piriápolis, Pan de Azúcar, Salto, Colonia del Sacramento, Soriano, Paysandú, y el resto de las capitales departamentales. La ciudad de Montevideo estuvo a pleno, aunque no todos los comerciantes la consideraron tan positiva en cuanto a ventas. Colas y caminatas por doquier. Colores, banderas con soles indicando la señal de verde que habilitaba la entrada a edificios, museos, restaurantes y palacios… . Hechiceras, duendes y arcángeles eran los mimos que parecían escapados de un cuento de hadas contando secretos a los oídos de los niños.

La inauguración

A las 10.00 de la mañana de ayer se realizó la ceremonia de inaguración en el Edificio Independencia (ex Palacio Estévez), organizada por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Estuvieron presentes el Presidente de la República, Jorge Batlle, el ministro de Educación y Cultura, Leonardo Guzmán, el presidente de la Comisión de Patrimonio, Jorge de Arteaga, entre otras autoridades nacionales y los homenajeados vinculados a Joaquín Torres García por «su(s) aporte(s) y puesta en valor de nuestras artes plásticas», como dice la placa que se les entregó.

Jorge de Arteaga se refirió a «la necesidad de unirse los uruguayos y el Patrimonio es una forma de hacerlo…». Por otra parte, señaló que «en algunos departamentos se extendió la celebración a una semana e incluso un mes». Luego le hizo entrega de una placa de reconocimiento al ingeniero agrónomo Eduardo Irisarri, que fue secretario de la Fundación Torres, además de haber colaborado en la extracción de los murales del Hospital Saint Bois, que habían sido pintados por Torres y sus alumnos en 1944.

El maestro Torres

El representante de la cultura del país, Leonardo Guzmán, dijo: «Es un honor volver a compartir la apertura de los edificios, y abrir el alma a lo artístico. Es una oportunidad de reencontrarnos con lo que tenemos, lo que hemos sido y lo que somos.

Patrimonio no es algo acumulado, sino el punto de partida hacia donde vamos». Además añadió: «Sentimos hasta los huesos que se consagre a Joaquín Torres García, porque Torres vino a reconstruir una visión desde el universo a una integración en Uruguay».

Prosiguió «el mirar es una actividad, y el conocimiento de uno mismo es fundamental. Nunca perdió (Torres) la mirada original…; si tenemos una mirada que recupera la originalidad en cada institución habremos de cumplir con el Patrimonio y con los principios filosóficos.

El pensamiento de originalidad también integra el Patrimonio. ¡Declaramos abierto!».

El ministro entregó una placa a Verónica Alpuy en lugar de Julio Alpuy, uno de los pintores que continuaron con el Taller Torres o Escuela del Sur, junto a Augusto Torres (hijo de Joaquín y Manolita) y Gurbich.

También recibieron su placa Eduardo Ragni, ahijado de Joaquín Torres García e hijo de uno de los miembros del Taller Torres: Héctor Ragni, en manos del subsecretario del MEC, Daniel Bervejillo. Y por último, el presidente Jorge Batlle hizo entrega de la placa a Jimena Perera, nieta de Olimpia Torres –hija de Torres–, en representación de Olimpia.

Eduardo Ragni participó a su vez de la extracción de los murales del Saint Bois, quien aseveró: «Es la única experiencia de esta magnitud en Latinoamérica». En diálogo con LA REPUBLICA señaló las características de la pintura en Torres y la de su padre: «Le dan un matiz humano, a pesar de ser simbólico no es fría. Utilizan formas geométricas, que traslucen elementos humanos», enfatizó. *

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