Llegan los cucos
Hubo una vez un Cuco Viejo: nació en una pocilga del Partido Colorado, acunado por una bruja del sector de los blancos baratos.
Fue hijastro de ese coito denunciado en 1972 por Wilson Ferreira Aldunate.
Era «El Oso Ruso de Moscú», según decía Benito Nardone cuando acusaba a Luis Batlle de «comunista chapa 15″. Nardone sería solamente superado en versión posmoderna por Don Adauto Puñales, ese paladín rochense del Foro Batllista, quien dijera hace poco que los testículos de Moscú llegaban con sus ventosas a Rocha. Entonces el komunismo que en esa versión también incluía al Papa y a Jimmy Carter, se iba a llevar las mujeres de los uruguayos para Moscú y también a los niños y nos iba a quitar a todos las casas, los autos, las fábricas, los campos y la plata.
Ese Viejo Cuco, ya casi momificado, y que por lo general suele llamarse a veces Iván Paulós, puede ser encontrado por la noche en las concavidades más hondas y desiertas del Uruguay repitiendo a solas su Salmo: «se van a llevar los niños y las mujeres: ¡No los vote!» A esta altura sólo recluta buitres en la Quebrada de los Cuervos… O vampiros en la gruta del Arequita.
Y no gana adeptos porque a los niños se los llevaron ellos (y aún los tienen) y se los siguen llevando ahora. No para Moscú precisamente pero sí para Barcelona, Melbourne, Nueva Jersey, Italia…
También fueron y son ellos los que le sacaron y le siguen sacando a la gente los autos, las casas, las fábricas, los campos, los ahorros y hasta el derecho a trabajar.
Es por lo tanto un Cuco que de tan Viejo no sirve. Ha quedado desautorizado, está obsoleto. Adolece de un formidable contrasentido que repite Larrañaga: «no vote a la Nueva Mayoría para que no llegue a pasar lo que está pasando. Para que no hagan lo que yo hice y sigo haciendo».
En suma: el Cuco Viejo es casi descartable.
Ha sido por eso entonces que Julio María Sanguinetti, talentoso creador de Cucos, ha debido y debe trabajar intensamente, apoyado por sesudos y sudantes asesores, en el armado de espantapájaros que sean mejor estafadores.
Merece ser nominado para el Oscar en el género del terror. Veamos sus últimas creaciones en la materia y algunas que como adelanto (avant premiére) estamos en condiciones de informar.
EL CUCO CARAMBOLA: A este nuevo muñeco, manejándole como siempre los piolines, lo viene usando con relativo éxito desde hace un tiempo y lo va a hacer trabajar mucho en estos días: consiste en crear artificial y peligrosamente conflictos entre las Fuerzas Armadas y la izquierda. Cuenta para ello, como cómplices inimputables, no sólo con los giles del centro y con los de la derecha sino también con los de la izquierda. Abreviando: con la gilada nacional.
Esta formidable daga florentina de la política uruguaya busca con el CUCO CARAMBOLA y sin embargo, otra cosa (y ahí estriba la finura de su maquiavelismo): el «mensaje», que tiene muy en cuenta a las encuestas, es éste: «en realidad la muchachada progresista que usted quiere votar es en el fondo buena pero lo que pasará es que si usted los vota se enojan los militares».
Usa como siempre a las Fuerzas Armadas y por eso auspicia (como espónsor escondido) a Iván Paulós y similares dándoles manija para que por ejemplo le organicen escraches al comandante del Ejército con motivo de colgar cuadros. Gracias a ello es que todos pudimos ver por televisión y en los diarios la imagen actual de Gregorio Alvarez.
Desempolva la naftalina y fumiga el viento para que las polillas permitan lograr alguna toma fotográfica, más o menos despejada, que permita discernir de quién se trata. Debemos reconocer por lo tanto que este CUCO CARAMBOLA va endilgado contra quienes recuerdan esas caras. O sea, contra gente veterana: la juventud no puede ser asustada. Este dato da una pista de hacia dónde apunta el florete de la intriga.
EL CUCO PARA LA NONA: este Cuco trabajó intensamente en la semana del feriado bancario de agosto de 2002. Cuando a toda velocidad se debatía en el Senado la ley exigida por el FMI para los 1.340 millones de dólares que permitieran reabrir los bancos, se realizaron dos o tres asaltos a supermercados en riguroso horario de oficina, y tan de rechupete que han quedado para la posteridad como ejemplo paradigmático de cómo se pueden montar escenas alarmantes desde el poder. Al día siguiente montaron la formidable alarma pública de las hordas que desde el Cerro, Piedras Blancas y el Borro avanzaban sobre el Centro, Carrasco y Pocitos asolando a su paso. La gente de estos últimos tres barrios recibió orden de cerrar sus comercios y guardar a sus hijas bajo siete llaves, emanada según pudo comprobarse después de autoridades uniformadas y de poderosos medios de prensa que así lo confirmaban. Ni pasó absolutamente nada ni pudieron ser encontradas hasta hoy las temibles hordas. Pero fue bajo ese terror que el Senado y el país discutieron y aprobaron la triste ley. El CUCO PARA LA NONA logró su objetivo. Ahora sabemos, gracias a la confesión de «Búsqueda» en el libro de Paolillo cómo, además, los amigotes de «Búsqueda» intentaron en vano dar un golpe de Estado en esas horas.
El CUCO PARA LA NONA entonces es para tener muy en cuenta: resulta temible.
Para montar este CUCO vuelve a ser imprescindible el uso de la gilada nacional. Así pudimos ver hace poco nada menos que en el pleno domingo de elecciones internas el 27 de junio un escrache en dos tiempos sobre el Comando del Ejército profusamente difundido en plena elección por los más grandes medios de prensa a pesar de la escasa concurrencia.
Así pudimos ver, también profusamente auspiciado, a los más desprestigiados piqueteros argentinos el pasado sábado.
Se trata de un CUCO de material plástico y «de izquierda». Esta es la suprema genialidad del Autor que superando a Spielberg (por eso lo del Oscar) alcanza en este caso alturas sublimes en materia de estafa. La delincuencia puede ser también una negra obra de arte en su género. Me animo a profetizar que este CUCO PARA LA NONA será un pujante caballito de batalla de la ultraderecha a lo largo de estos próximos años. Por ahora es un potrillo. Debemos saberlo para no pecar de ingenuos por no decir de chorizos. La experiencia nacional y mundial, pasada y presente (estuvimos hace horas en Argentina) es harto elocuente.
Para no ir más atrás en el tiempo; desde la «izquierda» que apoyara a la «UNO» en Nicaragua, pasando por la que apoya a la Oposición contra Chávez en Venezuela organizando huelgas, manifestaciones y golpes de Estado hasta la que se opone a Kirchner en la Argentina de hoy, hay una larga lección y un largo aprendizaje lamentablemente pagado a un duro precio por los pueblos.
Este es un CUCO PARA LA NONA porque abandonando a la juventud apunta solamente contra la veteranía indecisa. Busca desesperadamente impedir que un tres o un cuatro por ciento del electorado de ese segmento etario, único que le han dicho los asesores es permeable, emigre hacia la Nueva Mayoría. Trata de impedir su triunfo en primera vuelta. Con eso hoy se dan por satisfechos: tal es su desastre.
Los cucólogos que me asesoran y que como se ve son muy expertos, agregan que sobre esos sustos para personas vulnerables será derramado en este último mes y medio un voluminoso montón de basura sacada de la pocilga matriz en forma rápida y sucesiva como para no dar tiempo a responder. También debemos estar prevenidos y prevenir al respecto. *
(*) Senador de la República, escritor.
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