EN SU DISCURSO DE CLAUSURA DE LA EXPO PRADO

El Presidente de ARU señaló logros y perspectivas del sector

Los discursos estuvieron a cargo en esta oportunidad del presidente de la Asociación Rural del Uruguay, doctor Fernando Alfonso, y del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Martín Aguirrezabala. Tal como se esperaba, ambas piezas oratorias estuvieron cargadas de referencias e insinuaciones respecto a la instancia electoral que se dilucidará en el próximo mes de octubre.

El primero en hacer uso de la palabra, como es norma, fue el presidente saliente de la asociación de los ruralistas, quien será subrogado a partir del próximo año por un período de dos años por el ingeniero agrónomo Fernando Mattos y luego de saludar protocolarmente a las autoridades nacionales y extranjeras presentes, productores, y público en general comenzó diciendo: «Una vez la Asociación Rural del Uruguay y desde este momento se apresta a clausurar una exposición del Prado, en este caso la exposición número 99 en forma ininterrumpida».

Tras efectuar una serie de puntualizaciones respecto a la trascendencia e historia del evento y a la próxima edición centenaria del mismo se preguntó «si acaso estamos en condiciones de decir que el sector agropecuario está próximo a la excelencia del puntaje perfecto» y la respuesta por sí mismo no se hizo esperar: «quizás no», dijo, y reiterando con terminología olímpica dijo «pero es aspirante al podio por lo menos».

 

Duplicar en 5 años los montos exportados

«Las condiciones que tiene hoy el sector son únicas en la historia del país. Y los tres mil millones de dólares que vamos a exportar este año son en buena medida producto del agro. Y este no es el techo. El sector está en condiciones de ofrecer al país duplicar esta cifra en un término no mayor a cinco años si logramos mantener la situación actual».

Continuó con sus referencias de terminología deportiva expresando que «lograr el oro olímpico depende en gran parte de nosotros mismos, los uruguayos y muy especialmente de quienes nos gobiernen desde el próximo, primero de marzo y hasta la edición 104 de esta exposición. El trabajo que anunciábamos aquí el año pasado ha logrado su objetivo de consensuar entre la Asociación Rural del Uruguay y cada uno de los aspirantes a la presidencia que deja ‘el hombre que apostó a la vaca ganadora’, los grandes lineamientos que son imprescindibles y que no deberemos discutir más si las posiciones intelectuales de quienes los han consensuado son honestas y se llevan a la práctica».

«Hemos logrado un documento firmado por todos ellos que plasman su lineamiento firmado claro está a los efectos formales, ya que nada hay más válido que la palabra dada, documento moral con mucho más peso que cualquier documento gráfico. Documento que hasta no hace mucho tiempo no necesitaba en este país del respaldo gráfico, del contrato sobre papel y en tinta, elementos perecederos contrapuestos a la perennidad del compromiso de los hombres de bien y sólo revocable con la palabra de la contraparte ejerciendo también su condición de hombre de bien».

 

Para consolidar el crecimiento

Continuó diciendo que «la frase popular de moda que dice ‘es lo que hay, valor’ encierra un grado de conformismo que no admitimos y al cual no nos resignamos. En realidad para que haya valores, no podemos contentarnos con lo que hay. La búsqueda de la recuperación de los valores perdidos debe ser la consigna de moda. Así como los hermanos en la familia deben mantener claro el concepto de que si se pelean no tendrán a quien más abrazarse, así consideremos que tres millones somos muy pocos hermanos como para darnos el lujo de pretender cada uno de nosotros valernos solos y sin apoyo de los demás. Entonces nada valdrán estos acuerdos de caballeros si aún contamos entre la población demócrata a quienes proponen disolver el parlamento nacional o liberar a los delincuentes, conceptos estos que deberían estar muy por encima de cualquier otro acuerdo sobre políticas económicas o administrativas dado que son conceptos que hacen a la ética y a la moral».

«Ese documento lo tengo aquí en mis manos –dijo mientras mostraba los pliegos de las hojas del acuerdo firmado con los presidenciables de los distintos partidos– y se puede mostrar, fue propuesto, y que quede claro, fue propuesto por la Asociación Rural del Uruguay a cada uno de ellos individualmente y considerado en nuestra sede en sendas visitas».

«Así el trabajo concluye fundamental aunque no exclusivamente en la necesidad de comprender que sin un perfil sólidamente consolidado y comprendido por todos los integrantes de nuestra sociedad de tipo exportador, el país no tiene un gran futuro. Conste aquí que la Asociación Rural dice un perfil exportador y no meramente agroexportador dado que la problemática es común a todos los sectores que dedican su esfuerzo a exportar, sean bienes materiales o bienes intangibles».

 

Un país dedicado a venderle al mundo

Interrumpido reiteradamente por aplausos de los invitados al Palco Oficial, el Presidente de la Asociación Rural continuó expresando que «sin el comprendimiento cabal de que nuestro mercado no puede ser acotado a tres millones de consumidores, que aún con el potencial económico para poder hacerlo serían físicamente incapaces de consumir todo lo que el país es capaz de producir, sin el comprendimiento cabal de que nuestro mercado deben ser los miles de millones que pueblan el mundo, sin el comprendimiento cabal de que no sólo el Mercosur es nuestro mercado, porque además habitualmente nuestros socios viven la misma problemática cíclica que nosotros y están bien o mal casi simultáneamente, sin el comprendimiento cabal de que no somos o no deberíamos ser argentino o brasil dependientes, y si no pregúntele a Chile si es posible o no la independencia económica, no llegaremos nunca a ser lo que merecemos ser: una verdadera nación que definitivamente aprenda a vivir por y de sí misma con el merecido bienestar interno que todos sus habitantes ansían y merecen».

«Para lograr esa situación privilegiada es imprescindible un país dedicado a venderle al mundo y para eso nos deberemos dar condiciones que deberán ser axiomáticas. En forma muy esquemática el trabajo de la Asociación Rural del Uruguay deja ver para el sector agroexportador, digo en forma muy esquemática, tres grandes limitantes: el valor de nuestra moneda, nuestro estatus sanitario y el clima. Dado que no está en nuestras manos poder manejar las bondades o reveses de la naturaleza al menos dediquémonos a manejar las variables que sí está en nuestras manos manejar. Uruguay ha logrado una situación sanitaria envidiable para un país exportador de carne, dado que está dando garantías de ser seguro frente a las dos enfermedades de mayor impacto económico de la actividad: fiebre aftosa y encefalitis esponjiforme bovina. En cuanto a la fiebre aftosa contamos con el privilegio de estar exportando en situación única a mercados vedados a otros países que vacunan. Lograda esta situación lo único que tenemos que hacer es mantenerla e intentar consolidarla a nivel regional».

«En cuanto a la encefalitis esponjiforme somos uno de cuatro países en el mundo declarados provisionalmente libres del mal. Aquí sí hay que mejorar nuestros controles y hemos planteado soluciones a las que en buena medida también está dispuesta la industria. Hay que tomarlas a la mayor brevedad ya que si un episodio de fiebre aftosa nos costó 730 millones de dólares en un año y la paralización de toda actividad, no queremos pensar lo que nos costaría una de encefalitis. Sería el golpe definitivo, ya que el tiempo que llevaría volver a nuestro estatus sanitario anterior sería demasiado largo para mantenernos con vida».

 

El atraso cambiario

«Pero hemos dejado para el final el más importante de los tres puntos que habíamos mencionado. Lo que popularmente, aunque no entre los técnicos, tenemos la desgracia de conocer como atraso cambiario y que no es otra cosa que la inflación en dólares. Y para los que no somos técnicos en la materia, nada más ni nada menos que el aumento progresivo y casi solapado de nuestros costos o presupuestos y por lo tanto de nuestra pérdida progresiva de capacidad para reinvertir en nuestro propio negocio y así progresivamente producir cada vez menos productos exportantes. No solo hay que medir la ganancia o pérdida de competitividad externa, es imprescindible medir la pérdida de competitividad interna de las empresas para producir, ya que aún con competitividad externa asegurada, nada exportaremos si nada producimos».

«El atraso cambiario tendrá varias explicaciones, nosotros creemos que ha sido una consecuencia del intento logrado de abatir la inflación en pesos y del intento absurdo de enjugar déficit fiscal con endeudamiento. Hoy el país tiene su tarjeta de crédito casi agotada y recurre al endeudamiento en pesos sobre la plaza local, quitando esos pesos del mercado a tasas altas, estimulando la caída del precio del dólar, situación que ya hemos sufrido y que resultó casi letal.

Todos sabemos cuáles son las causas del déficit fiscal que nos lleva a endeudarnos y así a las necesidades de este tipo de artilugio, nuestro costo de funcionamiento estatal es superior a nuestro ingreso, y es tan crónico el problema que nos habíamos acostumbrado a fijar como objetivo un déficit menor al anterior contentándonos tan solo con esa pírrica victoria sin apuntar a erradicar el déficit, apuntando sí al sano objetivo de lograr superávit».

Finalmente hizo una extensa referencia al documento firmado con los candidatos presidenciales de los distintos partidos, expresando los términos de dicho acuerdo y la coincidencia en todos ellos en expresar que lo que él llamó la » trilogía letal no la debemos provocar nunca más». *

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