MIENTRAS LA REAL ACADEMIA CONSIDERA QUE CERVANTES PUEDE ESTAR TRANQUILO ANTE EL AVANCE DE SHAKESPEARE

El idioma inglés hoy por hoy equivale al 10% del vocabulario promedio de nuestros adolescentes

De acuerdo con lo que pudo establecerse, frente a los noventa mil vocablos del idioma cervantino, solamente se registran 130 anglicismos de uso permanente, y esta noticia alivió a los delegados reunidos el año pasado en Madrid para intensificar la confección del Diccionario Panhispánico de Dudas, trabajo este que plantea y ayuda a resolver precisamente todas las dudas del idioma. Este estudio será presentado en su primera versión digital en el Congreso de la Lengua Española de Rosario, Argentina, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre y será editado en papel, pasado el primer trimestre de 2005.

 

No más de 130 en total

El Observatorio de Neologismos de la Real Academia Española cuenta con un sistema electrónico al que llaman «Búho» (porque trabaja de noche) que detecta cuántas y cuáles son las voces extranjeras incluidas en el uso cotidiano del español. Para ello , este sistema «lee» diarios y libros. Entre los diarios hay quince fijos considerados los principales del habla hispana entre los que se cuenta «El Mundo» de México, «El Mercurio» de Chile, «La Nación» y «Clarín» de Argentina y un número impreciso de otras publicaciones que se van alternando periódicamente.

Justamente, luego de un detallado estudio, el dictamen fue terminante: «la base de anglicismos que se manejan no supera los 130″, tal como lo informó con evidente regocijo el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, quien además es representante ante estos eventos internacionales de la región comprendida por nuestro país, Paraguay y precisamente Argentina.

De acuerdo con lo manifestado por este académico, el mito de la «invasión inglesa en nuestro idioma» se fundamenta más que nada en que «el inglés tiene una frecuencia de uso tan intensa que da la impresión de que estamos frente a una verdadera invasión. Sí la hay en campos como la ciencia e Internet, donde el inglés funciona como lengua internacional».

Al respecto manifestó justamente que en Internet el inglés tiene una presencia del 75 por ciento, contra apenas un 1,5 por ciento del español o del francés y el 0,7 del árabe. Según opinan los académicos, los anglicismos impresos en libros y en diarios son representativos del habla, «por que», explica Barcia, «las palabras son corrientes y hay un conjunto de uso común en la lengua oral y escrita. ‘Software’ por ejemplo, lo utilizan desde los medios hasta los técnicos y chicos de la casa».

Con respecto a la televisión y la radio se estima que aunque su influencia puede derivar hacia conductas y otras áreas específicas de la sociedad en su conjunto, en lo que al idioma se refiere, no se llevan a cabo controles permanentes porque a pesar de la innegable penetración de estos dos medios, de acuerdo con los expertos, la lengua escrita es más invasiva porque es óptica.

Pedro Luis Barcia argumenta como ejemplo de ello: «Si se dice ‘crazy’ por televisión, uno sólo se arma una imagen de la palabra. En cambio, cuando está impresa, se asocia la pronunciación a la palabra y se la empieza a retener».

 

España y Argentina, con fuerte influencia

En el mapa hispanoamericano, obviando por supuesto a Puerto Rico y México que por razones de acercamiento geográfico, histórico y político a los Estados Unidos de Norteamérica están notablemente expuestos, son España y Argentina los dos países con mayor presencia de anglicismos en su lengua.

En lo que tiene que ver con Argentina –y en buena medida por acercamiento geográfico ello nos afecta también a nosotros– el fenómeno es realmente tal, especialmente entre los habitantes de Buenos Aires y de parte del centro del país hasta Córdoba, y la causa de ello es de acuerdo con los dichos del académico de referencia «su bienvenida porosidad cultural, cuyo lema es asimilar lo de afuera junto al ‘cholulismo’ de dejarse invadir por el Primer Mundo».

Ahora bien, a pesar de que el Diccionario de la Real Academia Española presenta aproximadamente unos 90.000 vocablos, frente a los 130 detectados por el «Búho», la relación en el habla cotidiana, de acuerdo con quién se trate, obviamente es otra. Un hombre catalogado como «culto» puede llegar a manejar no mucho más de un cinco por ciento de ellas, es decir entre 3.000 y 3.500 vocablos frente a unos 100 anglicismos.

Un universitario medio, entre 25 y 30 años, puede llegar a manejar entre 1.200 y 1.500 palabras, es decir menos del dos por ciento de las contenidas en el Diccionario de la Real Academia Española, junto a unos 70 anglicismos.

Donde quizás verdaderamente los académicos están fundamentando una voz de alerta es en los adolescentes de 15 años de edad promedio. En esta franja generacional los muchachos utilizan unos 600 vocablos y alrededor de unos 60 anglicismos, es decir, un 10 por ciento de su idioma cotidiano. De acuerdo con lo que opina Barcia, esto «habla de la falta de una política cultural fuerte frente a la mundialización de la cultura norteamericana».

Entre los anglicismos de más frecuente uso en nuestro idioma están por ejemplo By-pass, block, broker, mailing, shopping, chat, password, copyright, rating, ombudsman, diskette, long-play, Cd, smog, sparring, fast food, hit, link, office, living, lifting, baby -sitter, hot dog, showman, single, snack bar, stand, stop, suite, surf, thriller, topless, tour, videoclip, VIP, web, e-mail, zapping, abstract, lock-out, bluff, box, bulldog, clown, confort, handicap, iceberg, match y muchos más.

 

¡Que se nos vienen, que se nos vienen!

La Comisión encargada de elaborar el Diccionario Panhispánico de dudas, reunida no hace mucho en Chile, puso punto final a sus recomendaciones respecto al uso de extranjerismos entre los cuales los anglicismos no solamente tienen gran presencia, sino que –aunque ello no se manifestó en las actas estrictamente técnicas del evento– aparecen ahora sí en muchos aspectos, aparentemente dispuestos a hacer realidad lo que hasta no hace mucho era solamente un mito, según lo atestiguan los datos analizados.

La llamada «globalización» entre otras cosas apunta también a aparecerse como una contraofensiva cultural estadounidense fuera de sus fronteras ante un muy preocupante avance del idioma español dentro de su propio territorio, acrecentado por un cada vez más acentuado crecimiento demográfico de la comunidad hispano parlante.

Como resolución final entonces se establecieron dos grandes grupos. Uno llamado «superfluos» que son los anglicismos para los que hay términos equivalentes en español y los académicos recomiendan usarlos. Este es el caso por ejemplo de ‘abstract’ que es un resumen de extracto: ‘back-up’, copia de seguridad: ‘attach’ ,que significa anexo, archivo, etc., entre otros.

Al siguiente grupo de acuerdo con estas recomendaciones pertenece los extranjerismos bautizados como «necesarios», ya que no son fáciles de reemplazar. En este caso se consideraron diferentes propuestas. Por un lado mantener la grafía y la pronunciación originales cuando se trata de palabras de uso internacional, tales como «jazz», «blues» o «sotfware». En todo caso se recomienda al escribirlas hacerlo con cursiva o entre comillas.

Por otro lado, se refiere a aquellos anglicismos a los cuales se recomienda adaptar la grafía original para reflejar en ella la pronunciación española, y en este caso refiere como ejemplos: «paddle» que se escribirá pádel: por «sponsor», espónsor y por «catering», cáterin.

«Esto demuestra –dicen los académicos embarcados en esta tarea– que las academias no tienen frente al inglés una actitud de casticismo ridículo». Por supuesto, que la contracara de esto se daría si se decidiera por ejemplo prohibir la enseñanza del idioma inglés en las escuelas, como lo hi
cieron con el idioma español varios estados norteamericanos, temerosos ante los 40 millones de hispano parlantes que viven en su territorio. *

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