DOS MESES DESPUES, LAS VIVIENDAS VACIAS QUE MOMENTANEAMENTE OCUPARON CONTINUAN DESHABITADAS

Los sin techo siguen acampando en Plaza Artigas

El pasado fin de semana estas familias realizaron una marcha desde la Plaza Artigas hasta las viviendas que ocuparon el pasado 26 de junio, donde dejaron un cartel que rezaba: «Monumento a la incapacidad e insensibilidad del gobierno». Sea por la burocracia, por la falta de sensibilidad de parte de aquellos que tienen responsabilidad en este tema, o quizá porque estas familias han optado por una resistencia pacífica en Plaza Artigas, convirtiéndose en parte del paisaje, lo cierto es que la solución a su problemática parece cada vez más lejana, diluyéndose paulatinamente los apoyos y las promesas surgidas en la efervescencia cuando se generaron los hechos. El pasado fin de semana decidieron emprender una marcha hasta las viviendas que hace dos meses ocuparon, que continúan siendo custodiadas por una guardia policial, y esperando por los anuncios de los responsables de la empresa constructora que se comprometieron a terminar la obra para que se procediera a su entrega a los pasivos, otra arista de esta dramática situación de la vivienda en Soriano. Los pasivos que hace más de cuatro años son los adjudicatarios de estas viviendas, luego de sorteadas, continúan esperando para ocuparlas. Incluso algunos de ellos ya fallecieron sin poder concretar el sueño de un techo digno.

 

Vamos a vencer

Junto a las viviendas cuatro mujeres del grupo hablaron a los mercedarios que los acompañaron en la marcha, mientras la Policía vigilaba desde el interior de las viviendas. «Estamos acampando en plaza Artigas y la gente nos pregunta por qué. Nosotros decimos: ¿por qué nos preguntan a nosotros? ¿Por qué no preguntan al intendente, al ministro de Vivienda, al presidente del Uruguay, al Banco Hipotecario, a los directores del SIAV o los de Mevir?», manifestó Leslie Alzamendi. «A todos los que cobran suculentos sueldos que todos pagamos, para resolver los problemas de la gente. Es a ellos a los que hay que preguntarles por qué hay tantas viviendas desocupadas y tanta gente sin vivienda. Lo vamos a decir una vez más: estamos en la plaza porque no tenemos dónde vivir, nos negamos a engrosar los cantegriles y porque es una medida de lucha». Lorena Ludueña haciendo un balance de estos 60 días manifestó que «entramos a estas viviendas porque estábamos desesperados, porque hace más de cuatro años que están abandonadas, porque nos parece el colmo de la estupidez que el gobierno tenga tantas casas desocupadas y haya tantas familias sin techo. Entramos aquí para darle un golpe de atención a los incapaces que nos gobiernan, diciéndoles que las soluciones para muchos de los que no tenemos techo están aquí y en los otros cientos de viviendas desocupadas. Increíblemente desocupadas y destruyéndose. Entramos aquí para decirle a los mercedarios, muy fuerte y con mucha firmeza, que aquí hay jóvenes que hemos tomado el camino de la lucha y la dignidad, que no estamos dispuestos a esperar de rodillas, a ser arrastrados a los cantegriles. Vamos a defender nuestro derecho a vivir como la gente, a criar a nuestros hijos en una casa digna, estamos de pie luchando y así vamos a seguir hasta lograr nuestro objetivo». En tanto Mariana Mott expresó «hoy estamos en la calle porque no queremos que se roben el futuro que hemos puesto con nuestros sueños en la calle y por ellos vamos a pelear». Finalmente Lorena Díaz apuntó sus críticas al intendente Lapaz y expresó «la solución está en sus manos, si bien está muy ocupado con su propaganda: haciendo cordón cuneta y fomentando el Carnaval, creemos que es hora que concrete los terrenos que darán solución a tanta gente.

Como nada podemos esperar sino de nosotros mismos, nosotros, señor intendente, seguimos en la lucha». Concluyendo: «Â¡Vamos a vencer!».

 

Responsabilidades

En tanto el pasado viernes en la reunión de la Junta Departamental el edil forista Pedro Caputto se encargó de difundir una carta enviada por el ministro de Vivienda, Saúl Irureta al intendente Lapaz donde deslinda su responsabilidad en el tema. En dicha carta Irureta le recuerda a Lapaz: «1-Reiteramos comunicaciones enviadas el 30 de julio pasado: Respecto al asentamiento Aparicio Saravia. De acuerdo al convenio firmado entre esta Secretaría de Estado y su Comuna para el realojo de familias que habitan el barrio Aparicio Saravia, el Mvotma transfirió a esa Intendencia la totalidad de los fondos para el pago de materiales y mano de obra de 60 viviendas a construir. Estamos a la espera de confirmación por parte de la Intendencia Municipal de Soriano de que culminó el trámite de adquisición de un terreno que cuente con los servicios de infraestructura urbana. Este es el único requisito, pero imprescindible, para poder comenzar las obras, lo que ya acordamos desde el Ministerio con el PIAI. Respecto a las familias en situación crítica. De acuerdo a las consultas telefónicas, le confirmo que el Mvotma está dispuesto a aportar las canastas de materiales para las familias en situación crítica luego que vuestra comuna nos confirme cuál es el terreno asignado para construir las viviendas y que cuenta con los servicios de luz, agua, afirmado de calles y solución de saneamiento.

Este es el acuerdo que hemos concretado con todas las intendencias del Interior. Si la Intendencia de Soriano decide gestionar ante empresas estatales la instalación de los servicios urbanos, esta gestión debe hacerla esa Intendencia, y quedamos a la espera de su resultado.

Reiteramos que no consideramos necesario hacer reuniones de técnicos para comenzar obras, pero sí es imprescindible que la Intendencia Municipal designe los terrenos con servicios urbanos a utilizar. 2- Respecto a la terminación de las obras para pasivos agregamos a título informativo que se están realizando las obras. OSE se comprometió a realizar las conexiones domiciliarias y se comenzaron las reparaciones finales».

Mientras continúan las críticas hacia la administración departamental y al gobierno nacional, mientras la burocracia engrosa los trámites con cartas y documentos cruzados.

Mientras se endilgan responsabilidades queriendo cada uno de los involucrados transferírsela a la otra parte, estas familias, al igual que las que sobreviven en forma inhumana en los asentamientos precarios de la periferia de la ciudad, y que en el último tiempo han crecido dramáticamente, esperan por una solución que parece cada vez más esquiva y lejana. *

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