De la cultura
El lunes pasado en El País me topé con su editorial titulado «Los impuestos al teatro» escrito en contra de lo que llaman impuestos y que en realidad son aportes que los espectáculos extranjeros deben hacer con destino al Fondo Nacional de la Música y al Fondo Nacional de Teatro.
Por allí aparecen frases como «nacionalismo retrógrado», «sentimiento xenófobo» y –lo mejor de todo– «es como regresar a los tiempos de la dictadura cuando había referencias a las ideologías foráneas». Esto último me sorprende más que todo ya que lo dice un diario que supo publicar en plena dictadura un suplemento titulado «El marxismo en la cultura», donde se denunciaba a muchos de nosotros.
Lo que el editorialista no dice es que ese pequeñísimo aporte «xenófobo» que deberán pagar los artistas extranjeros es, en algunos casos, diez veces menor que el que nosotros deberíamos pagar si actuáramos en el país del visitante.
Tampoco dice que esos míseros pesos que servirán para la realización de proyectos culturales nacionales, no pagan ni el 0,001% de lo invertido por los artistas uruguayos durante decenios para crear una identidad cultural uruguaya de la que muchos se vanaglorian.
Porque si algo está claro en este país es que la tan mentada cultura nacional existe gracias a la tenacidad y sacrificio de los artistas.
Hoy muchos se quejan porque algunos políticos no fueron invitados al Teatro Solís. En más de 40 años sólo he visto a dos o tres de ellos en la platea de algún teatro o en un concierto de Rada, Darnauchans o Jugo.
El espectáculo que estoy realizando actualmente «Cabaret Electoral» (Que por suerte al crítico de este diario no le gustó. Eso me asegura, dado sus antecedentes, que seguiremos llenando la sala como hasta ahora) se inicia con un discurso sobre política cultural donde un político confiesa que si no fuera por las elecciones «en la putísima vida hablaría de cultura».
Hablan una vez cada cinco años, el resto es silencio.
Creo y espero que esto también cambie después del 31 de octubre. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad