Escrito por: ISIDORO GILBERT (*)
Mi hermano Coco vive en Jerusalén y su esposa, Perla, acaba de encontrar a primos y dato va, dato viene, supo que su papá se fue a la Argentina huyendo de la represión en Polonia: habÃa sido militante comunista.
Jamás lo hubiera imaginado esa identidad, pocas veces intercambié algo más que monosÃlabos con tan silenciosa persona. Pero la revelación del encuentro (o re encuentro) con parentela por vÃa de su esposa, indujo a mi hermano a preguntar si en Israel viven descendientes de nuestros padres.
Por un cuñado mÃo, viajero habitual a Israel, que nació en una aldea cercana a la de mi familia paterna, supe que sÃ, que ellos, como mi padre, eran oriundos de pueblitos cercanos a Rovno, ciudad que fue polaca, ucraniana, soviética, según los avatares de la vida.
Mi madre era de Vilna, capital de Lituania, y llegué a conocer su casa, como ella me lo habÃa descripto una y otra vez.
Pero por ajetreos laborales fui casi 30 años corresponsal de la Agencia TASS con numerosos viajes a Moscú y lugares de la URSS, jamás pude llegar a Tuchin (o Tuczyn, o Tuchin Krippe, o Tichen) la ciudad pequeña cercana a Rovno, donde nació mi padre que vino a la Argentina junto su hermano en los ’20, quien trajo más tarde a su esposa y tres hijos.
La rama paterna de los Gilbert era polaca, pero en 1939 Tuchin fue anexada a Ucrania y fueron ciudadanos soviéticos. Por vÃa oral supe que un primo combatió en el Ejército Rojo y murió en las puertas de Varsovia. Antes, seguramente estando ya en la URSS, habÃa sido integrante de las Brigadas Internacionales, en España.
En la vÃspera de la guerra cerca de tres mil judÃos vivÃan en Tuchin, pero el 6 de setiembre de 1941 los alemanes ocuparon el pueblo y con la colaboración de ucranianos blancos practicaron el primer progrom con el saldo de setenta judÃos asesinados en el primer dÃa: sus casas fueron saqueadas. (1)
Un dÃa más tarde llegó al pueblo una unidad del Sonderkommando y con las listas elaboradas por fascistas ucranianos, ejecutaron a otros treinta judÃos. DÃas más tarde los judÃos fueron obligados a colocarse un brazalete blanco con la estrella de David, pagar un canon de vida en oro e integrar los contingentes de trabajadores forzosos en agricultura, en curtiembres, etcétera.
Como era ya de uso corriente se creó el Judenrat, consejo judÃo, y al frente fue colocado Gecel Schwarzman, uno de los hombres de negocios prominentes de la ciudad en tiempos de presencia polaca, y lÃder de la comunidad. Habitualmente los Judenrat fueron colaboradores ominosos de los nazis, pero este no fue el caso.
Mediante sobornos a los ocupantes, el Consejo logró postergar que el gueto fuera tapiado hasta setiembre de 1942. No les pasó lo mismo a los judÃos de Rovno, fusilados en masa, aunque algunos pudieron llegar a Tuchen. Documentos de la Fundación Simón Wiesenthal acreditan que con semejante panorama el Consejo llegó a la conclusión de que el exterminio era inminente y llamaron a la insurrección con Gecel Schwarzman, y su colaborador Meir Himmelfarb a la cabeza.
Pergeñaron un plan considerando la peculiaridad del gueto, 70 casas dispersas a lo largo de un camino que permitÃa incendiarlas con la idea de distraer a los ocupantes y huir hacia los bosques. El combustible, la Judenrat lo compró de contrabando a los propios alemanes. Se organizaron en cuatro grupos de combate que tenÃan cinco rifles y 25 revólveres y granadas de mano. El dÃa de Yom Kippur, 21 de setiembre de 1942, el programa de resistencia fue difundido por el Consejo entre los judÃos.
Las cosas no salieron como se planificó. Uno de los grupos que era obligado por los alemanes a talar el bosque, intentó contactar con la unidad de Coronel. Dmitri Medvedev, al frente de guerrilleros soviéticos; no pudo. Vale la pena recordar que jefe de la guerrilla ucraniana era Nikita Jruschov,
La tarde del miércoles 23 de setiembre, los alemanes bloquearon el gueto. Los jefes de la insurrección decretaron el estado de alerta y las unidades de combate tomaron posiciones: dos frentes a las dos puertas del gueto, una a la salida de la calle principal, y el cuarto grupo como reserva en la sede de la Judenrat.
Al dÃa siguiente, alemanes y auxiliares ucranianos traspasaron los lÃmites del gueto los que fueron recibidos a balazos y con incendios de viviendas que al generar una gran humareda permitió que cerca de dos mil judÃos huyeran al bosque aledaño.
Esa cifra constituÃa los dos tercios de los residentes del gueto, incluyendo mujeres, ancianos y niños.
Los incendios y la balacera de los resistentes continuaron hasta el viernes 25, es decir, dos dÃas y un número no preciso de alemanes y policÃas ucranianos murieron. En tanto, el tercio restante incluyendo a los combatientes, fueron hechos prisioneros. La insurrección fue derrotada el 26 de septiembre de 1942. Cuando los jefes de la rebelión, Schwarzman e Himmelfarb se entregaron al comandante alemán fueron asesinados y enterrados en el cementerio judÃo.
Los que huyeron pasaron las de CaÃn. En sólo tres dÃas, la mitad de ellos fue atrapada y asesinada. Cerca de trescientas mujeres con sus bebés en brazos que no podÃan tolerar las condiciones de vida en el bosque decidieron regresar al pueblo: las mataron. Del resto, la mayorÃa murió o fue entregada por los campesinos a los alemanes. O asesinadas por ellos mismos. Algunos jóvenes lograron conectarse con la guerrilla soviética y cayeron en combate.
Hace 60 años, las tropas soviéticas liberaron Tuchin: el 16 de enero de 1944, ese año en que se liberó ParÃs y parte de Europa ocupada. Sólo una veintena que quedó en la región sobrevivió a toda esta tragedia. Los judÃos comenzaron a habitar esas tierras en el siglo XV. Un cementerio recuerda el heroÃsmo de los precursores del levantamiento del Gueto de Varsovia el 19 de abril de 1943. *
*Periodista argentino
(1) Fuentes familiares y de la Enciclopedia del Holocausto
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