Antes que en Varsovia se levantó el gueto de Tuchin

Escrito por: ISIDORO GILBERT (*)

Miércoles 08 de septiembre de 2004 | 9:36
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Mi hermano Coco vive en Jerusalén y su esposa, Perla, acaba de encontrar a primos y dato va, dato viene, supo que su papá se fue a la Argentina huyendo de la represión en Polonia: había sido militante comunista.

Jamás lo hubiera imaginado esa identidad, pocas veces intercambié algo más que monosílabos con tan silenciosa persona. Pero la revelación del encuentro (o re encuentro) con parentela por vía de su esposa, indujo a mi hermano a preguntar si en Israel viven descendientes de nuestros padres.

Por un cuñado mío, viajero habitual a Israel, que nació en una aldea cercana a la de mi familia paterna, supe que sí, que ellos, como mi padre, eran oriundos de pueblitos cercanos a Rovno, ciudad que fue polaca, ucraniana, soviética, según los avatares de la vida.

Mi madre era de Vilna, capital de Lituania, y llegué a conocer su casa, como ella me lo había descripto una y otra vez.

Pero por ajetreos laborales fui casi 30 años corresponsal de la Agencia TASS con numerosos viajes a Moscú y lugares de la URSS, jamás pude llegar a Tuchin (o Tuczyn, o Tuchin Krippe, o Tichen) la ciudad pequeña cercana a Rovno, donde nació mi padre que vino a la Argentina junto su hermano en los ’20, quien trajo más tarde a su esposa y tres hijos.

La rama paterna de los Gilbert era polaca, pero en 1939 Tuchin fue anexada a Ucrania y fueron ciudadanos soviéticos. Por vía oral supe que un primo combatió en el Ejército Rojo y murió en las puertas de Varsovia. Antes, seguramente estando ya en la URSS, había sido integrante de las Brigadas Internacionales, en España.

En la víspera de la guerra cerca de tres mil judíos vivían en Tuchin, pero el 6 de setiembre de 1941 los alemanes ocuparon el pueblo y con la colaboración de ucranianos blancos practicaron el primer progrom con el saldo de setenta judíos asesinados en el primer día: sus casas fueron saqueadas. (1)

 

La matanza

Un día más tarde llegó al pueblo una unidad del Sonderkommando y con las listas elaboradas por fascistas ucranianos, ejecutaron a otros treinta judíos. Días más tarde los judíos fueron obligados a colocarse un brazalete blanco con la estrella de David, pagar un canon de vida en oro e integrar los contingentes de trabajadores forzosos en agricultura, en curtiembres, etcétera.

Como era ya de uso corriente se creó el Judenrat, consejo judío, y al frente fue colocado Gecel Schwarzman, uno de los hombres de negocios prominentes de la ciudad en tiempos de presencia polaca, y líder de la comunidad. Habitualmente los Judenrat fueron colaboradores ominosos de los nazis, pero este no fue el caso.

Mediante sobornos a los ocupantes, el Consejo logró postergar que el gueto fuera tapiado hasta setiembre de 1942. No les pasó lo mismo a los judíos de Rovno, fusilados en masa, aunque algunos pudieron llegar a Tuchen. Documentos de la Fundación Simón Wiesenthal acreditan que con semejante panorama el Consejo llegó a la conclusión de que el exterminio era inminente y llamaron a la insurrección con Gecel Schwarzman, y su colaborador Meir Himmelfarb a la cabeza.

Pergeñaron un plan considerando la peculiaridad del gueto, 70 casas dispersas a lo largo de un camino que permitía incendiarlas con la idea de distraer a los ocupantes y huir hacia los bosques. El combustible, la Judenrat lo compró de contrabando a los propios alemanes. Se organizaron en cuatro grupos de combate que tenían cinco rifles y 25 revólveres y granadas de mano. El día de Yom Kippur, 21 de setiembre de 1942, el programa de resistencia fue difundido por el Consejo entre los judíos.

Las cosas no salieron como se planificó. Uno de los grupos que era obligado por los alemanes a talar el bosque, intentó contactar con la unidad de Coronel. Dmitri Medvedev, al frente de guerrilleros soviéticos; no pudo. Vale la pena recordar que jefe de la guerrilla ucraniana era Nikita Jruschov,

 

Heroica insurrección

La tarde del miércoles 23 de setiembre, los alemanes bloquearon el gueto. Los jefes de la insurrección decretaron el estado de alerta y las unidades de combate tomaron posiciones: dos frentes a las dos puertas del gueto, una a la salida de la calle principal, y el cuarto grupo como reserva en la sede de la Judenrat.

Al día siguiente, alemanes y auxiliares ucranianos traspasaron los límites del gueto los que fueron recibidos a balazos y con incendios de viviendas que al generar una gran humareda permitió que cerca de dos mil judíos huyeran al bosque aledaño.

Esa cifra constituía los dos tercios de los residentes del gueto, incluyendo mujeres, ancianos y niños.

Los incendios y la balacera de los resistentes continuaron hasta el viernes 25, es decir, dos días y un número no preciso de alemanes y policías ucranianos murieron. En tanto, el tercio restante incluyendo a los combatientes, fueron hechos prisioneros. La insurrección fue derrotada el 26 de septiembre de 1942. Cuando los jefes de la rebelión, Schwarzman e Himmelfarb se entregaron al comandante alemán fueron asesinados y enterrados en el cementerio judío.

Los que huyeron pasaron las de Caín. En sólo tres días, la mitad de ellos fue atrapada y asesinada. Cerca de trescientas mujeres con sus bebés en brazos que no podían tolerar las condiciones de vida en el bosque decidieron regresar al pueblo: las mataron. Del resto, la mayoría murió o fue entregada por los campesinos a los alemanes. O asesinadas por ellos mismos. Algunos jóvenes lograron conectarse con la guerrilla soviética y cayeron en combate.

Hace 60 años, las tropas soviéticas liberaron Tuchin: el 16 de enero de 1944, ese año en que se liberó París y parte de Europa ocupada. Sólo una veintena que quedó en la región sobrevivió a toda esta tragedia. Los judíos comenzaron a habitar esas tierras en el siglo XV. Un cementerio recuerda el heroísmo de los precursores del levantamiento del Gueto de Varsovia el 19 de abril de 1943. *

*Periodista argentino

(1) Fuentes familiares y de la Enciclopedia del Holocausto

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